sábado 3 de marzo de 2012

ERA DE ESPERAR.

Leo que "Dos investigadores defienden el aborto tras el nacimiento". Era de esperar, claro.

Independientemente de que el aborto ocurre antes de nacer, no es menos cierto que si se aborta al bebé, antes de determinada perfección futura --una vez nacido... o no--, por el motivo de las imperfecciones actuales --lo cual es nazismo en estado puro--, el aborto, es un asesinato común y corriente en cualquier caso

Los dos doctores de las facultades de Filosofía de Milán y Melbourne, Alberto Giubilini y Francesca Minerva, defienden en un artículo publicado en el Journal of Medical Ethics que se autorice el "aborto tras el nacimiento". Ambos intelectuales argumentan que si tras el nacimiento se dan circunstancias que hubieran justificado un aborto durante la gestación, se podría permitir matar al bebé.

Está muy claro. Son unos fenómenos de cuidado pero son lógicos, al menos con la lógica de la barbarie que supone que, en el silogismo, la primera premisa es absolutamente bárbara e inhumana. A los asesinos les socorre la lógica cuando ésta se basa en la mentira, por eso, la verdad, es tan primordial que debería ser pretendida y preservada con todo el peso de la ley --¿la ley?, en fin, ¿qué ley?.

domingo 19 de febrero de 2012

GOBIERNO DEL PP.

Aunque es cierto que sólo lleva dos meses desarrollando sus funciones, no es menos cierto que, en esos dos meses, ha hecho muchas más cosas que el gobierno del PSOE en siete años. En otras palabras, que este gobierno sí que puede, por tanto no puede criticarnos ni quejarse de que le pidamos tan insistentemente que cumpla lo prometido.  Encima, cada vez que el gobierno hace algo sube en las encuestas, o sea, que el desgaste es la quietud y el miedo. Sabemos que harán lo prometido en lo concerniente a la economía, aunque sabemos que no será fácil, pero es primordial que realicen lo ético y reviertan los antivalores para que en el futuro no pueda volver a darse semejante involución política, atrofia mental, desvergüenza y disipación.
El futuro del PP se está jugando ahora, en sus triunfos.

viernes 17 de febrero de 2012

DON PEDRO SANZ Y EL CONGRESO DEL PP.

Es bastante usual que cuando alguien habla contradiciendo un dogma progre, inmediatamente corra el peligro de que lo lapiden más o menos literalmente. Don Pedro Sanz es de la raza aquella de que hablaba Orwell hace muchos años cuando ciertas cosas ya se veían venir. Decía don Jorge (más o menos, porque hablo de memoria) que “está llegando cada vez más el tiempo en el que el deber de los hombres inteligentes es recordarle a la gente las cosas más evidentes”.
Sin meterme ahora a juzgar (tampoco podría) la capacidad de don Pedro Sanz he de decir que siempre me pone en guardia el hecho de que alguien diga algo, sea lo que sea, después de la coletilla inicial de “con el debido respeto”. Esto, al menos tiene un doble significado que, a botepronto, yo pueda articular aquí en un par de frases: Primero, lo que se va a decir es una verdad evidente que el lavado de cerebro imperante impide ver al o a los interlocutores presentes que se echarán las manos a la cabeza y tratarán de expulsar al hablante a las tinieblas exteriores, o se volverán violentos, o despreciarán las palabras del hablante con condescendencia y unos aires de superioridad rayanos en el ridículo lobotomizador del Ministerio de la Verdad de “1984”. En segundo lugar que no basta con ver las cosas tal y como son --para escándalo de poco avisados que solo son masa para ser empujados o arcilla biológica para ser moldeados—sino que hay que tener valor para decirlo. Esto último es tan fundamental como poder ver las cosas.
Las manifestaciones de don Pedro Sanz sobre la adopción por homosexuales intentan pasar de largo sobre el debate de las palabras –matrimonio o unión de hecho-- que con ser fundamental puesto que se trata del derecho en sí, siempre parece estancarse ahí dejando de lado que lo verdaderamente importante es el niño adoptado, sus derechos y sus necesidades y no los de los posibles adoptantes sean homosexuales o no.
Ha habido gran variedad de reacciones a las evidencias expresadas por don Pedro Sanz, alicortas casi todas esas reacciones, insultantes muchas de ellas… huyendo la inmensa mayoría de ellas de aquel aserto de Nietzsche que decía que “una vez que has descubierto la verdad tendrás que someterte a ella”. Y, claro, a nadie se le ocurre que andar por el camino de verdad no es ningún sometimiento y que, la mentira, no es precisamente liberadora, pero ¡como se le va a ocurrir eso a alguien!, ¡sólo se le puede ocurrir a alguien del PP!, ¿y por qué, el PP, tan raramente, discute sobre las ideas?, ¿y por qué cada vez más gente del PP tira por el camino de lo cómodo, del plácido itinerario del transcurrir empujado por la corriente para acabar perdiéndose en el marasmo del que un día nos prometió que nos iba a sacar? ¿Y de dónde nos iba a sacar?, ¿de la pobreza, quizá?, ¿de qué pobreza? Si sólo es de la económica con que nos subvencionen tenemos bastante y que se dejen de ajustes, llegar a no sé qué cota de empleo y sanear balances.
Dice Cristina Cifuentes (¡por fin una Delegada del Gobierno para Madrid!) que hay que quitarle el apellido cristiano a la palabra humanismo; la excusa que da es que es una redundancia, como “medio ambiente”. Y el caso es que no resulta otra cosa que una nueva concesión a los oponentes que, a estas alturas ya no sabemos bien dónde están, si fuera o dentro del partido. Es cierto, como dice usted, que no hay humanismo verdadero que no sea cristiano, pero partiendo de ahí, doña Cristina, podemos llegar a muchos otros humanismos. En el PSOE hay miles de ellos todos excluyentes de los demás y, quién sabe si alguno de ellos no lo comparte incluso usted. Imperan esos humanismos por todas partes y son los que hacen que las palabras de don Pedro Sanz les suenen a muchos tan extrañas; repito que no sé si a usted, aunque sí a muchos otros del PP. Y esos humanismos son falsos, incluso el humanismo cristiano que está en los estatutos del PP, es falso. No existe, doña Cristina, más humanismo que el cristianismo, ni tolerancia que no provenga de él, ni libertad que no proceda de su verdad, ni justicia, ni solidaridad que llegue más lejos… no sé qué es lo que usted, verdaderamente, entiende por democracia y, en esto, habrá mil opiniones porque la democracia está haciéndose continuamente (hablo de la verdadera, no de la del PSOE que es una democracia ya acabada y fosilizada en la simple proferición de su nombre). Si usted, doña Cristina, quiere hacer alguna propuesta debe saber, como sabe, que la verdadera democracia no es sino el resultado de un proceso histórico de comprensión de lo cristiano. Si algo hay que quitar deberá entender que es lo de “humanismo”, aunque mejor sustituir lo de “humanismo cristiano” por “cristianismo” puesto que es lo único exacto y verdadero.

domingo 29 de enero de 2012

TWITTER y MEGAUPLOAD.

Si seguimos por este camino, Internet, se va a quedar para poderosos y otros gobernantes. Los ordenadores quedarán como meras grabadoras que acabarán siendo perseguidas, como en la antigua URSS, los discos de los Beatles.
Hay muchas excusas que suelen esgrimirse contra la libertad; los derechos de autor entre otras cosas, aunque no digo que no deban garantizarse de algún modo estos derechos. Lo peor es que la excusa de la delincuencia, la excusa del insulto, la excusa de los derechos de autor están sirviendo como gran excusa (como siempre) para cargarse al autor de los derechos y al derecho en sí.
Es un horror andar trasegando con mis amigos cajones de DVDs y de CDs de acá para allá. Antes nos intercambiábamos nuestros enlaces de Megaupload.
Tenemos Internet, que es un instrumento maravilloso y carísimo... cada vez más caro y, quien sabe, si cada vez más prescindible... ¿Se está acabando la grande, maravillosa y cortita época de Internet o va ser maravillosa la circunstancia de que, al final, sea imposible ponerle puertas al campo?

jueves 5 de enero de 2012

ALTERNANCIA A LA ESPERA DE ALTERNATIVA.


Puede ser discutible, que el del PP, sea un gobierno alternativo. Ya lo iremos viendo.

Hay algo muy claro: no será el tema económico lo que nos pueda hacer ver si es un gobierno alternativo o es mera alternancia. Sin duda, muchos estamos convencidos, y la experiencia así lo demuestra, que, el PP, está mucho mejor capacitado para la gestión pública que el PSOE. Está claro que es infinitamente menos corrupto que este último pero su complejo cultural le impide decir que fueron precisamente ellos, los conservadores, los que se inventaron el Estado del Bienestar y otras muchas cosas. Desde luego no suelen estar tanto por la retórica como por poner manos a la obra calladamente y con eficacia.

El PP parece creer que la retórica —y no tan retórica— molesta a los electores que prefieren, sobre todo, mirarse al bolsillo. Puede que, en cierto grado, todos hagamos esto, pero hay cosas que no pertenecen a la economía y que son precisamente las que nos distinguen como país y como personas. Sin un país, la economía fluctuará —en ondas cada vez más cortas— como pastel de gelatina transportado a lomos de Yak por las pendientes del Himalaya. Sin un país cohesionado no será posible una economía recuperada y estable.

Para tener un país cabrá preguntarse por los estatutos diversos, por las nacioncillas, por los nacionalistas. Habrá que preguntarse por sus símbolos, por su idioma, por la verdad de su historia…

Pero un país no existe sin personas y, las personas lo son en la medida en que puedan ser libres y ejercer como verdaderos ciudadanos. Para empezar se les tiene que dejar nacer y vivir. Una persona tiene que tener seguro —por ley— que nadie le va a matar antes de nacer, o antes de proferir su primeras frases, o antes del uso de razón, o antes de ir a la universidad, o cuando empiecen a deteriorársele algunas facultades o el aspecto. En cualquiera de estos casos, y otros muchos que se nos puedan ocurrir, su asesinato debería ser prohibido ipso facto y castigado con la mayor contundencia. Por el momento, el PP, no es alternativa.

Para que el vil asesinato no tenga argumentos —y puedan existir ciudadanos libres y dignos— habrá que empezar por muchos lugares a la vez. Junto a lo dicho en el párrafo anterior, no pactará con terroristas en ningún grado y se acogerá a las víctimas como propias pues, su sangre martirial, ha  afianzado una España eterna que, cuando sea menester, se ha de mostrar acerada e indestructible y que se regenerará como el rabo de una lagartija. ¿Sería mucho preguntar por María San Gil, Ortega Lara, Mayor Oreja…? Por el momento, el PP, no es alternativa.

Hay pequeñas cosas cotidianas que hablan de libertad sin más: poder fumar en mi establecimiento si a mí me da la gana porque es mío y arrostrando con ello las consecuencias de clientela que ello conlleve; beber si me da la gana, sobre todo vino, que no es nada malo; comerme una hamburguesa si se me pone, aunque sean mucho mejores las chuletillas al sarmiento… en otras palabras, dejar en paz al ciudadano. Que mueran los dictadorcillos pasionales y cotidianos. De momento, el PP, no es alternativa.

Para la existencia de un país, y de unos ciudadanos que lo conformen, en fin, se necesitan otras muchas cosas: restaurar la verdad de ese país aniquilando la mentira histórica; sustituyendo la educación —cosa sólo para los padres— por la instrucción y mandando al cuerno asignaturas como EPC y las diversas Formaciones del Espíritu Nacionalista de muchos terruños; unificando esa instrucción y haciendo que los españoles sean iguales ante la ley… Por el momento, el PP, no es alternativa.

Para que exista un país, se necesita la recuperación de instituciones como el matrimonio, que no sea legal el repudio; que no se permitan atentados contra la vida, contra las instituciones y las leyes por más que haya quien quiera justificarlos con la religión, la opción política, el particularismo cultural… Que haya una división real de poderes. Que haya verdadera libertad de prensa, de fundación de medios de comunicación… Por el momento, el PP, no es alternativa.

Estoy seguro de que la labor en el plano económico, por parte del gobierno nuevo, surtirá efecto más pronto que tarde, aunque no digo que la tarea no vaya a ser ardua, costosa y difícil. Es decir, no será un gobierno de soplagaitas sino un gobierno económicamente serio que se convertirá, en muy poco tiempo, en un chisgarabís de gobierno si respeta —aunque los maquille— todos los logros sociales del zapaterismo; ya saben aquello de extender derechos —siempre he dicho que sobre el suelo para poder pisotearlos mejor— tan caro Zp.

Por el momento, el PP, es la simple alternancia y si esto se confirma, a no mucho, comenzará una disidencia interna que irá engordando hasta el punto meter en casa a un par de millones de sus votantes que son los culturalmente más avanzados en España y que, al mismo tiempo, son los que se movilizan. Sin alternativa se perderá la mayoría absoluta, que a lo mejor es lo que se pretende para pactar con los del régimen: nacionalistas y el PSOE cuando se regenere o se refunde.

Por el momento, los que hemos votado al PP, tenemos la percepción de que los listos de la clase han sustituido a los más vagos y poco espabilados, pero no son de otra clase.

miércoles 9 de noviembre de 2011

¡INDIGNAOS CON RAZÓN!



Nada es nuevo, claro. Hace diez, quince o veinte mil años un tal Huigh se encontró en su cueva con que había recolectado un montón de manzanas silvestres. Tras largos días sin haber comido otra cosa sintió la imperiosa necesidad —como animal omnívoro que era— de variar la dieta. En esas andaba cuando al salir a la entrada de su cueva vio a Craught, que vivía justo enfrente en otra cueva, y que estaba hasta el gorro de haberse pasado una buena temporada no comiendo otra cosa que la carne de un mamut que había cazado. A la derecha de Craught, como a unos cien metros, vivía, en otra cueva, Trahuigt, que estaba hasta las narices de no comer otra cosa que las truchas que pescaba en el riachuelo que pasaba justo por detrás de su cueva. Se miraron fijamente y, al mismo tiempo, se les ocurrió una idea que, a los tres, les nacía de sus necesidades y de su propia naturaleza. Decidieron, pues, intercambiarse los productos que cada uno había conseguido y fue bueno para todos. Por las noches, junto al fuego, había decidido reunirse e intercambiar experiencias, pensamientos, descubrimientos: había nacido la propiedad privada, el mercado, la filosofía, la cultura y la civilización.


No obstante, una especie de espíritu negro sobrevolaba todo aquello sugiriendo la maldad de aquella naturaleza de las cosas. Una especie de concepción cretinoide estaba empezando a contaminar las percepciones naturales de aquellos seres humanos. Aquel espíritu negro acabó con la cultura de la cueva, pero, la naturaleza humana, inventó la cultura de la cabaña, de la tribu, de la ciudad, de las comunidades modernas con los mismos fundamentos que tenían aquellos tres primigenios vecinos en las cavernas: los fundamentos de su propia naturaleza humana. El espíritu negro variaba sus formas, se adaptaba, pero siempre era el mismo y, siempre, era negro.


Con los siglos, aquellos intercambios primigenios fueron variando con la clara intención de que, esos intercambios, fueran cada vez más justos, intentando descubrir cuál era el valor real de las cosas. La aparición del dinero no es otra cosa que el intento de que los intercambios sean cada vez más justos. Pero, el espíritu negro es inevitable, anda en guerra perpetua contra la naturaleza humana que, aunque no es perfecta, se resiste. Hoy en día, casi todas las facetas del espíritu negro —por no decir todas— han sido asumidas por eso que la gente conoce como socialismo que, en sus diversas vertientes —comunismo, nazismo, fascismo, maoísmo, populismo, nacionalismo, new age, budismo, islamismo, talmudismo, ateísmo…— acapara la lucha contra el ser humano, su libertad y su naturaleza.


En el ocaso del socialismo, enésimo intento del espíritu negro, surge éste en ayuda de aquel intentando desesperadamente salvar una modalidad que, durante un tiempo fue muy efectiva. Surge lo "políticamente correcto" como sustituto del socialismo asumiendo la mayor parte de las lacras de éste y añadiéndole una serie de elementos putrefactos recolectados en las cloacas de la modernidad. Quien en principio le pone nombre a la cosa no fue otro que Joseph Goebbels, lugarteniente de Hitler, que lo llamó lo "ideológicamente correcto". Este es, pues, el sustituto de socialismo que nos viene, aunque acabe por llamarse de otra manera. Los primeros intentos teóricos vienen de lejos, pero se hace más acuciante que nunca el falseamiento del lenguaje por lo que no es gratuito que uno de sus líderes sea un lingüista llamado Noah Chomsky.


El panfletillo de Hessel —que sólo conozco por algunas referencias, resúmenes… y que me resisto a leer y mucho menos a comprar— va en esa línea de apuntalamiento de la estupidez y de la barbaridad. Su éxito parece casi tan grande como el no menos estúpido Código da Vinci y se han hecho necesarias algunas contestaciones. He leído dos de estas contestaciones que son muy buenas. Una es el ¡Libertad real ya!, del Grupo Intereconomía y, la otra, que da título a este post, es el ¡Indignaos con razón! De Enrique de Diego. Deberían ser de obligada lectura, algo que llevar en la mochila a esas acampadas tan mugrientas y que, al ser releídas y comentadas, acabaran por disolverlas y desanimar a los manipuladores del socialismo. ¡No caerá esa breva! Digo esto porque una cosa es que, Enrique de Diego, haga el esfuerzo de explicar las cosas de la forma más sencilla posible y otra cosa es que, esa sencillez, pueda ser comprendida por la víctimas de un sistema educativo altamente contaminado de doctrina socialista y políticamente correcta. La difícil sencillez de Enrique de Diego puede ser demasiado complicada para las víctimas de Noah Chomsky y demás porque, en el opúsculo de Enrique de Diego, las palabras adquieren su auténtico significado y, eso, para muchos es ya algo inalcanzable.


Esta es nuestra desgracia. El socialismo es la elevación de la estupidez al grado de lo concienzudo y, como decía Borges, todas las tiranías fomentan la estupidez. O sea, la pescadilla que se muerde la cola, y quien se mete en ese círculo, por más grado de inteligencia que tenga, no es sino un tonto útil. Mal augurio en ámbitos influidos por el socialismo para los opúsculos ¡Libertad real ya! e ¡Indignaos con razón! El librito de Hessel tendrá sin duda más éxito porque, al contrario que aquellos, es simplemente estúpido y no propugna más pensamiento que el simple balido.


"La comunicación política actual no permite, por su modalidad, entender contextos tan finos" (Benedicto XVI, Ratisbona)