lunes, 31 de agosto de 2009

La falacia del análisis izquierda - derecha III

Hitler, que se consideraba de izquierdas, pertenecía al Partido Nacional Socialista Alemán (Nazi, para abreviar) y estaba por la utopía socialista. El que los comunistas aplazaran el advenimiento de la sociedad utópica socialista lo consideró una traición. Pensó que el comunismo sólo era un enmascaramiento y estratagema de los capitalistas (siguiendo a Marx, por tanto, de los judíos), porque está claro, y Hitler lo sabía, que el comunismo no es otra cosa que un capitalismo autárquico. Pero aún fue más allá, aquel proletariado “puro”, lo era (mezclando otras teorías científicas) también en pureza de sangre (blute). Aquel proletariado (puro, en sangre, raza, virtudes) no era otro que la raza aria, despojada por el capitalismo y el comunismo (los judíos) de los medios de producción y de la tierra (bode). Había que eliminar primero a los judíos y sus esquejes, sobre todo el catolicismo, como superestructuras que impedían el establecimiento de ese estado ideal que, siguiendo a Spengler, iba a durar mil años

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