jueves, 19 de noviembre de 2009

NOS MIENTEN, SIN DUDA. PERO, ¿POR QUÉ?


Sin duda se miente, de continuo y sin rubor. Debe de ser el componente de la propaganda que resulta imprescindible para que ésta sea lo que es. La propaganda, en principio, se refiere a la información sin más o a cualquiera de sus sinónimos como publicidad, anuncio, divulgación, comunicación…
Desgraciadamente, su uso, ha ido derivando a una utilización casi  en exclusiva de la izquierda, a designar un tipo de publicidad partidista --y ya casi históricamente característica—, y ha terminado, semejante palabra, por ser asociada más a la publicidad con ánimo de engañar que a cualquier otra cosa que tenga que ver con lo que en sí es.

Se conculca, así, uno de los derechos del ciudadano del que ciertos políticos no quieren hablar ni ver en pintura: el derecho a la verdad. Sin la verdad no hay democracia y, quien miente, debería quedar desacreditado y fuera del ámbito de la gestión pública de manera inmediata.
La propaganda va asociada a la izquierda y, aunque no sólo ellos mientan –en cierto grado, aunque sea menor, también lo hacen otros—, sí es un signo distintivo y una característica no despreciable de la siniestra. Supongo que se ganaría lo mismo diciendo la verdad y que las tesis, que ahora se defienden con mentira, tendrían una mayor base moral y, por tanto justificación histórica. Aunque, si optaran por la verdad, la mayoría de esas tesis serían imposibles. Pero deber de ser que la mentira es infinitamente más rápida que la verdad. A este respecto suelen decir que la mentira ya ha dado dos veces la vuelta al mundo cuando la verdad aún no se ha puesto las botas. 
Una prueba clara de lo que suele rentar la mentira y del daño que hace es el de la enorme barbaridad y mentira del socialismo –el real y el irreal, que son la misma cosa—,le ha costado setenta años caer, y aunque se ha transformado y embozado en lo políticamente correcto, y en otras memeces gravemente perjudiciales, da la impresión de haber sido tragado por la historia y expelido en alguna letrina cuya clausura, por insalubre, se ha hecho más que necesaria. La cosa es que fue enormemente veloz su imposición y lo de los setenta años en términos históricos no son nada. Hablaba J.F. Revel de la mentira como una de las mayores armas políticas de nuestro tiempo, quizá la más poderosa y, aunque es muy cierto que, a la postre, siempre triunfa la verdad, la mentira puede producir una rentabilidad política y económica a menudo durante lustros o decenios –véase el ejemplo anterior. 
Pero, al final, acaban descubriéndose las mentiras, muchas veces tarde, cuando ya la población se las ha creído, las ha hecho suyas y han producido el efecto buscado. Un ejemplo claro fue el de la prueba del Carbono 14 a la Sábana Santa. Hasta Marsillach salió en un documental hablando de la falsedad del lienzo sin haberse enterado de nada, no sabía ni de lo que hablaba. Simplemente su interés era ese, no se tomó la molestia de leer lo dicho de la prueba por el inventor del método del Carbono 14, ni del resultado de las demás pruebas científicas, simplemente tenía cierta tirria a algunas cosas y le encantó la historieta en sí. Hay que decir que nadie prestó ni la menor atención a la realidad.  Aquella prueba errónea avalaba tesis políticamente correctas y punto. 
Hoy sigue pasando lo mismo y las cuestiones son parecidas: estigmatizar a los enemigos de clase, manejar a la masa como si fuera un especie de bioplastilina y adaptarla a las necesidades de la mentalidad dominante y realizar con el resultado el trabajo del diablo. 
Ahí van dos simples ejemplos: el antisemitismo y el gran fraude del cambio climático. El primero se alimenta desde la mentira más atroz, cómo los periodistas hacen montajes de matanzas a palestinos, que nos pasan por las televisiones, pero que no son nada más que el resultado de un guion y de una realización cinematográfica. Siempre se dirá que los israelíes asesinan y que los palestinos se defienden como gatos panza arriba. El terrorismo palestino no es ni siquiera contemplado por los occidentales, vale, para ellos, infinitamente más que la democracia israelí. Esto, desde luego, hay que verlo. Aquí os dejo el enlace de un video que ha sido censurado en casi todas las televisiones de España. Los medios españoles son, en su mayoría, antisemitas, la mayor parte de los periódicos y televisiones como la Uno, la Dos, la Tres, la Cuatro, la Cinco, la seis… Aquí va el enlace : http://www.libertaddigital.tv/ldtv.php/beta/videoplayer.html/FPVa41EwqTM. 
El documental, ¡tremendo!, se titula Pallywood.

El mismo caso ocurre con el cambio climático, o calentamiento, o como se quiera. Zapatero es un entusiasta de esta arana tan descomunal. El hecho verdadero de que debamos cuidar el medio ambiente no quiere decir que el ser humano sobre ni que haya que freírlo a impuestos que luego van a parar a las lesbianas de Sudáfrica. Tampoco es el cambio climático el causante de la crisis –al menos de la de ZP—ni la explosión demográfica es la causante de ese cambio. No sé quién narices ha explotado para generar tan graves desastres. Pero la progresía no ceja en su empeño de querer cargarse gente, cualquier excusa es buena y lo propugnan --eso es lo más grave-- hasta inconscientemente. Ahora andan diciendo que sobra mucha gente en el planeta –nunca son ellos—y que es más importante una cría de lince o de elefante que una persona. Dicen, siempre para engañar --para que no parezca que lo que dicen es lisa y llanamente que hay que matar gente de todos los modos posibles—, que hay suavizar la presión antrópica (¡hijos de…!) y nos hablan de Gaia el nuevo nombre que le han dado a la madre naturaleza, la Tierra. Debo recordar, para que nadie se llame a engaño, que Gaia era una diosa griega a la que se le hacían sacrificios humanos.
Cualquiera que esté en contra de la tesis dominante es expulsado a las tinieblas exteriores y si es un científico y  puede demostrar la tremenda mentira es perseguido con auténtica saña. Muy pocos se atreven a decir la verdad pues pueden perder subvenciones para sus investigaciones o echados de las universidades y trabajos. Aquí dejo otro enlace de otro video igual de censurado. En este caso es un video dividido en varios de seis o siete minutos cada uno y que en su conjunto se titula “El gran fraude del calentamiento global”. Varios de los científicos que aparecen en él han sido perseguidos. [Clickar aquí]

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