sábado, 5 de diciembre de 2009

LA RED Y LA LIBERTAD.

Andamos estos días con el sempiterno intento izquierdoso colectivista de imponer la censura que es propio de todo colectivismo nacionalsocialista, o progre a secas, que se precie. Ya lo intentó Montilla desde el Ministerio de Industria y, por supuesto, los colectivistas de las diversas porcioncillas nación. La red, para ellos es un peligro evidente, algo, en cierto modo, incontrolable y que, por tanto, los saca de quicio. La búsqueda de cualquier excusa para la censura se convierte, así, en el empeño primordial de quienes, al final, no tienen otro programa que el control, asalto y mantenimiento del poder, la esclavización de la sociedad mediante la desaparición de la ciudadanía y el control económico mediante la promulgación de naderías legislativas mientras se apela al sentimentalismo más bobo y rastrero.

La censura es un elemento imprescindible para que todo este estado de cosas se estabilice. Está claro que esto es leninismo puro y descarado, pero dada la gran desinformación que existe no tiene ninguna importancia y, aunque la gente tuviera esa información, les daría igual, el PSOE no va a renunciar a su programa máximo porque haya que respetar la libertad. Para ellos la libertad no existe porque no existe la verdad. Y si eso es así, es el poder el que justifica y legitima todo, así que a por él a costa de lo que sea y de quien sea.

Debemos darnos cuenta de esto porque, aunque muchos socialistas no podrían dar cuenta de ello, pues no saben articularlo, es algo casi grabado en sus genes, en su subconsciente. La censura es lo propio de ellos y basta nombrar el CAC en Cataluña y el intento de imponerlo en toda España, la persecución a muchos medios de comunicación hasta llegar a su cierre, las listas negras de periodistas…

Y eso, ahora con Zapatero y con Felipe, pero nada más apropiarse de la IIª República —hay que recordar que la trajo la derecha— promulgaron una Constitución contra la mayoría de los españoles y lo segundo que hicieron fue cerrar 11 periódicos que no les gustaban, también se dedicaron a quemar iglesias y conventos con ingentes cantidades de obras de arte, bibliotecas… Ahora también destruyen archivos y museos vía decretos estúpidos y cuasi incendiarios. Siempre hacen lo mismo.

Los que estos días andamos preocupados por los intentos de censura del gobierno no debemos despistarnos ocupados en los pequeños detalles. La SGAE es una mera excusa aunque sea un buen instrumento para el logro de sus pretensiones, pero en el mismo sentido va lo de los crucifijos, aunque más grave, porque es la prohibición pura y dura y sin el subterfugios de la defensa de derechos de autor. Lo más grave, y atentos a ello, es la futura ley de Libertad Religiosa. Van de cabeza a meter en la cárcel a todo el que discrepe y diga lo que no debe. La promulgación de esa ley, si lo consiguen, va directamente a cargarse la RED, pues la Libertad Religiosa es la madre de la Libertad de Expresión. Esa ley va directamente contra el catolicismo, el cristianismo… no contra otras religiones a las que utiliza como ariete contra los cristianos. En el cristianismo es la libertad de creencia la que lleva a la elaboración de un pensamiento, de una argumentación, de unas ideas que, luego, se expresan o no según la voluntad y libertad de cada uno. La ley de Libertad Religiosa no va, en realidad, contra la creencia, va contra la Libertad de Expresión, contra la libertad de expresar lo que se piensa. He aquí cómo una ley engañosa en sus concreciones va contra la libertad en general, contra la libertad primigenia.

Lo más curioso es que siempre tenga que ser el cristianismo el que se tenga que enfrentar a estas cosas y ser, desde sus presupuestos, desde donde continuamente vienen a salvarse las sociedades civiles. Las democracias más avanzadas y respetuosas de la libertad y del ser humano no son otra cosa que el producto de un proceso histórico de comprensión de lo cristiano, por supuesto que dicha comprensión está siempre en vías de perfeccionamiento. Los ataques más feroces a esas democracias provienen, curiosamente y con toda la lógica, de las herejías cristianas: pelagianismo, judaizantes, islam, enciclopedismo, revolucionarismo, marxismo y nazismo, fascismo —que proviene del socialismo—, ateísmo, agnosticismo, protestantismo, progresismo, liberalismo cartesiano, individualismo…

¡Ah, y el PP, mirando las musarañas, hablando sólo de una crisis que todo el mundo está sufriendo ya!

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