sábado, 2 de enero de 2010

¡FELIZ 2010!

Pues esto es lo que le deseo a todo el mundo, lo malo es que antes me he pasado por varios blogs del diario Público y de El País. También me he pasado por algunos de esos considerados "científicos". La cosa, pese al nuevo año, está igual que siempre, por lo que todos los autores de esos blogs, tan graciosos, siguen en sus trece. Unos pretenden, no sé por qué motivo, volver a explicarle al Papa qué es eso del método científico; ellos, unos tipejos que jamás han leído al Papa —ni nada de nada, claro— sólo para empezar, y que desconocen el imperativo categórico tanto o más que la ausencia de conflicto entre fe y razón, y fe y ciencia. Siguen con sus esclavizadoras y extensísimas colecciones de creencias que engrosan esos abultados mandamientos o colección de simplezas que profesan. No se enterarán jamás de nada porque no quieren enterarse y creen en lo suyo al modo en que los describió Chesterton: "Cuando se deja de creer en Dios se empieza a creer en un montón de tonterías". ¡Qué cosas!, hasta hay un cura que cree que la Iglesia mandó a la hoguera a Galileo y nadie sabe nada del VORG y de su antigüedad y tradición.

En otros blogs, directamente, atacan la misa multitudinaria de la familia en Madrid, celebrada hace pocas fechas. Siguen, cierto, contra Rouco y el Papa, pero, sobre todo, contra la familia y, cual arietes o peoncillos, atacan la célula de la sociedad que realmente nos defiende de las inclemencias de la historia y que es, por tanto, un estorbo enorme para los que quieren esclavizar a la sociedad. Odian e insultan a sus padres hermanos, esposas, maridos hijos… por una causa, ¿qué causa? ¡Ya me gustaría que se lo preguntaran!, pero mucho más que respondieran. Aunque mucho peor es que ladren e intenten morder a quienes defienden la vida, debe de ser para poder matar con libertad. Sin duda la muerte es el final de todos los males y, yo, no se la deseo a ellos sino a sus terroríficas ideas. Ellas son la fuente, y sólo para empezar, de todos los males que les acogotan y de los más graves que les van a acogotar. En el fondo va y resulta que les quiero, de ahí sus odios, y el que no se lo crea que vuelva a leer.
En fin, los autores de estos blogs, se me hacen con granos y correctores dentales, pero luego ves algunas fotos y exclamas: ¡Caramba! ¡A esas edades, nosotros, aún éramos barbilampiños!

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