miércoles, 13 de enero de 2010

SIEMPRE LA MISMA SIMPLEZA.

Ya he hablado de esto en otro momento, pero es que la maldad se recrudece cuando sus argumentos se tambalean.

En algunos programas de debate, los progretertulianos, que se creen siempre con el derecho de matizar, contradecir, interrumpir y mostrar toda la burricie posible, cocida en su propia salsa, mientras los demás exponen sus pareceres, opiniones o dictámenes científicos, se ve con inmaculada claridad cuando se busca la descalificación del contrario más que la argumentación de las ideas.

Uno de los temas preferidos, que se siempre hacen (esos) aparecer como primera premisa, es el tema de la contraposición entre razón y fe o entre ciencia y fe. Esa contraposición jamás ha existido, sólo los muy ignorantes y los mentirosos pueden seguir utilizándola. Los progretertulianos, con su monocorde desiderátum que el propio devenir de la historia ha hecho imposible, pretenden aún nuevos Gulags, nuevos Auschwitz. Lo malo es que muchos de ellos ni siquiera son conscientes de que sus meninges angostas y predeterminadas nos llevan a eso.

No son conscientes de que el abandono de la cuestión de Dios y de la religión —aunque sólo sea como tema de reflexión— no significa otra cosa que cavar la tumba de la cultura que nos constituye. Nos estamos cargando todo —desde la ciencia hasta la filosofía—, incluidas las artes, los oficios, los medios de transporte —todo esto por poner— y todo lo que nuestra civilización nos ha dado. Parece mentira pero, o nos enmendamos o será inevitable que sea así, aunque durante mucho tiempo sólo percibamos el anquilosamiento.

Todas estas cuestiones son el resultado del "proselitismo de la negatividad", como decía don Julián Marías, efectuado por la mayoría de los medios de comunicación cuya punta de lanza son estos tertulianos. Están dejando a la gente en la mayor indefensión que ha experimentado en toda la historia. Pascal lo decía con diáfana claridad: "nada muestra mejor un extrema debilidad de espíritu que el no conocer cuál es la desgracia de un hombre sin Dios". Efectivamente esto es así y muy fácilmente comprobable. Creo que era el mismo Pascal el que apuntaba que "nada es más flojo que hacerse fuerte contra Dios". Y algo muy importante y que estamos sufriendo ya y de verdad: "El despotismo pasa sin la fe, la libertad no". Esto último también es de Pascal, por cierto, uno de los grandes científicos de la historia.

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