miércoles, 10 de febrero de 2010

“IMAGINE” Y LOS DESPISTADOS.


"Imagine" es un tema musical compuesto por John Lennon y que da título a un álbum publicado en GB el 8 de octubre de 1971.

No hacía mucho tiempo que, los Beatles, se habían separado y, Lennon, se había cansado de proclamar a los cuatro vientos que estaba harto de la progresiva complicación que había alcanzado el trabajo de los Beatles. Todo, según él, tenía que ser mucho más simple. Adoraba el rock and roll, el colmo musical de lo sencillo, y, por tanto, una canción debía hacerse de la siguiente manera: se sacaba del magín una letra sencilla y se arropaba componiendo una música también muy sencilla.

Eso es "Imagine": una música genial pero sencilla y una letra sencilla, maravillosa y, en mi opinión, una estupidez histórica que funciona a modo de engañabobos. Es una letra producto del mayo del 68 y, otra vez en mi opinión, la única cosa que logra inmortalizar aquella algarada aguardentosa pagada con fondos del KGB. El mismo Lennon diría de "Imagine" que era "virtualmente el Manifiesto Comunista". Pues eso.

Que ahora me vengan algunas monjitas y algunos frailecitos haciendo cantar a los alumnos de los colegios concertados la susodicha canción da cuenta de las aberraciones de la FERE y el gol tremendo de la FEN, en malo, que supone la Educación para la Ciudadanía.

Puestos a escoger, los Beatles, tienen otras cosas, sin duda, musicalmente, mucho mejores. Por qué no les hacen cantar "Let it be", que incluso habla de la Virgen María o de "Abbey road" que nos habla del final y se dice que el amor que recibes es igual al amor que has dado. Esto, claro, no es muy exactamente teológico, pero no está mal. O, puestos a elegir, podían cantar aquella, que era un himno que avisaba a los del mayo del 68 de las tonterías que estaban diciendo y haciendo y que se titulaba "All you need is love" (Todo lo que necesitas es amor). Comenzaba aquel himno con unas notas de la marsellesa —más evidente imposible— y respondía a todos aquellos gritos de "la libertad está bajo los adoquines", "la imaginación al poder"... Lennon respondía, inteligentísimamente, por entonces, que todo lo que se necesitaba era amor, en palabras de George Harrison, "propaganda para Dios". Aquel mismo año, Lennon, proclamaba en "Revolution" que nadie le viniera con historias y menos llevando el libro Rojo de Mao bajo el brazo.

Pero, claro, los Beatles ya se habían separado y el sueño había terminado. Lennon tenía que cambiar y más cuando en el 72 editó aquel doble álbum titulado "Sometimes in New York city", un panfleto político al que, en ocasiones, no puede hurtar cierta genialidad musical, aunque, desde luego y según su propia intención, aquel álbum no necesitaba música. El movimiento lanzado por el propio Lennon en los USA, en aquel momento hizo temblar los cimientos de la sociedad americana. La Administración Nixon emprendió una persecución contra Lennon que duró varios años. Al final no pudieron expulsarle de los Estados Unidos y finalmente Lennon pudo renovar su residencia, pero, para cuando pudo conseguirlo ya se había tranquilizado un poco --su asesinato posterior tiene cierta leyenda, incluso se cree en una conspiración contra Lennon urdida desde el poder--. Aquellas letras de Lennon no son otra cosa que la estupidez que hoy nos invade: Michael Moore, José Luis Rodríguez Zapatero, la Primera Cadena, La SER, la Dos, la Tres, la Cuatro, La Cinco, la Sexta, el Plus, ciertos aspectos de Obama, la Torres Gemelas, el 11 M, la Educación Para la Ciudadanáia, la Ley de repudio, el Matrimonio Homosexual, la Chacón, las Feminazis… Que Lennon, en cierto modo, aun rebelde, abjurara de muchas de aquella cosas no quita para que su gigantismo artístico extienda las estupideces de aquellos días a través de los tiempos.

Las monjitas —no sé si lo saben— quieren que los niños canten: "Imagina que no hay paraíso", "Nada por lo que matar o morir", "ni religión tampoco"… Bien está no matar pero, el desprecio a los mártires, los que perdonaron cuando los mataban por causa de Jesús, de la Paz… En fin, algo me dice que la Iglesia no tiene nada que temer a Lennon u otros que puedan equivocarse, sino a los que, desde dentro no atinan a leer el Evangelio y desprecian las enseñanzas del Maestro.

Me gustaría que se acabaran los conciertos con los colegios. La enseñanza debería ser pública y privada —de esta sólo existen algunas trazas— y, por supuesto, para garantizar el que cada cual vaya a la enseñanza que le dé la gana, independientemente de su status económico, la imposición cuanto antes del cheque escolar.

No hay comentarios: