martes, 23 de febrero de 2010

¿MOCIÓN DE CENSURA? ¿CUÁL ES LA DUDA?

Mucha gente, incluida la dirección del PP, no es partidaria de que, en medio de este desastre provocado por el socialismo real de Zapatero, sea presentada una moción de censura por parte de Mariano Rajoy. Ignoro las tácticas, aparte de que en cierto modo es un tema que me aburre, y pienso que, en la mayoría de los casos, no son nada más que un simple préstamo del enemigo, es decir, la negación de la libertad y la renuncia de unos principios en aras de que algunos dirijan el cotarro. Pienso sinceramente que no se debe acceder al poder por la creencia estúpida, egocéntrica, perturbada, psicótica… de pensar que somos mejores que los demás. Se debe acceder al poder con la pretensión, desde luego, de mejorar las cosas, pero con los pertrechos, ideas y programas concretos para realizarlas. Eso se llama pensamiento político, no ideología —que siempre es fatal—, y se nutre, en buena medida, de toda la tradición histórica de esa sociedad que se pretende mejorar. Esto, que Zapatero ignora de pe a pa, es sobradamente conocido por Rajoy y nadie necesita enseñárselo. Me gustaría saber, sin embargo, cuál es la estrategia de fondo, cuál es el grado de confianza que un militante o votante del PP puede tener en que, sea cual sea el modo que elija la dirección del partido para actuar, sean respetados escrupulosamente los valores y principios de esa sociedad y, lógicamente, sus elementos constitutivos. Esto último, el militante y el votante o posible simpatizante, debe saberlo con claridad en todo momento, en ningún caso debe dudar de qué es lo que su partido quiere hacer, qué es lo que quiere afianzar y mejorar o, simplemente, si lo que quiere es empezar de nuevo y fabricar algo distinto. Cuando ese partido actúa, por ejemplo, de modo distinto dependiendo del terruño o porción del territorio de la nación es un partido que, a muy corto plazo, está abocado al fracaso, al colapso o al menos a una crisis que puede ser muy peligrosa para su propia subsistencia. Si en cierto modo desaparece la concepción jurídica del territorio en que ese partido actuaba y en función del cual fabricaba su pensamiento político, el partido, de facto, ha dejado de existir. Y si da toda la impresión de que ese partido ha cambiado su look y viste de camuflaje para no destacar en el paisaje, puede parecer que se ha renunciado a todo excepto al poder. Sólo los problemas ajenos, cuanto más graves mejor, harán que el poder caiga en las manos del PP como "fruta madura", frase muy poco del PP, desde luego, sino de Lenin. Lo grave es que se empiece a compartir por algunos dentro del PP.

De este modo, y con la que está cayendo, no hay forma de que, el PP, despegue en las encuestas. Sin duda muchos que votaron a Zapatero —en un ejercicio de ceguera moral impresionante— ahora votarán a Rajoy, pero no por lo que piense, diga y cómo actúe el PP, sino porque Zapatero les ha dado mal resultado, aunque la mayoría ni siquiera sabrían articular por qué, seguramente porque está dejando de estar de moda. La ceguera moral de esos votantes será siempre la misma voten a quien voten y, desgraciadamente, no hay forma de cambiar eso. El hecho grave, muy grave en mi opinión, es que haya centenares de miles de votantes del PP que no estén viendo las cosas con claridad o que directamente se hayan visto traicionados por las actuaciones y renuncias del su partido. Algunos iran a votar al PP con las narices tapadas por un pañuelo perfumado, pero cuántos. ¿Cuántos optarán por partidillos como el engañoso de Rosa Díez —tan engañoso para ellos como el PP, dicho sea de paso— o directamente se quedarán en casa? Aquí es donde está el peligro para el PP. Creo que son demasiados los que se van a quedar en casa —aunque sea en la de otro partido— sólo para hacer caer a la dirección de este partido. Creen que es el único modo ya que ni congresos —en los que no hay ninguna libertad—, ni la fundación de otros partidos liberales y conservadores puede hacer que todo esto se racionalice.

En el hipotético caso de que la dirección del PP quiera rectificar ante su electorado y volver a presentarse ante él como una verdadera alternativa, la única vía es la de la moción de censura. Una moción de censura para su electorado, para demostrarle que no está en el enjuague; una moción de censura para dejar bien escenificado que el PP no es el PSOE, ni CIU, ni el PNV, ni ERC, ni IU… Una moción de censura con la intención de perderla en cualquier caso. Una moción de censura para perderla y salvarse.

No hay comentarios: