lunes, 1 de febrero de 2010

NUCLEARES. EL “NO” Y OTRAS MEMECES.


"Nucleares no, que zon mu malas". Arriba el recibo de la luz, entonces; que se desarrollen otros, entonces; que creen puestos de trabajo otros, entonces; que cobren pensiones otros, entonces; que tengan subsidios de paro otros, entonces… Es ahí donde está el verdadero debate de la energía: ¿Queremos un futuro sí o no? ¿Queremos una energía solar o eólica a un precio diez o veinte veces más cara? O queremos una energía limpia y barata como la nuclear. De todas formas lo mejor, según algunos, es seguir quemando carbón y petróleo, con lo que ello supone para el medio ambiente, y depender encima de países externos para nuestro desarrollo.

Los físicos hablan con absoluta claridad de que la única salida posible a la contaminación y el seguir con nuestras calefacciones, ordenadores, televisiones… no es otra que la energía nuclear, pues es la más limpia y segura. Al tonto del bote que siempre te saca Chernobil —no sé cómo se escribe— como ejemplo que poner de energía nuclear habrá que informarle que aquello fue deliberado, las cosas esas propias del socialismo que siempre nos colocan en el borde del precipicio o directamente nos despeñan, aunque luego siempre le echen la culpa a los demás.

En fin, la energía nuclear es la más natural, probablemente la más segura. Y este último asunto no es un problema de conservación de la naturaleza ni ideológico sino simplemente técnico. En los años sesenta, en el Gabón, se descubrió un reactor nuclear espontáneo por acumulación de materia orgánica. No se realizó ninguna manifestación, sentada o encadenada de Green Peace contra semejante reactor.

Por, supuesto, me uno a los alcaldes que han podido pedir el cementerio nuclear para su pueblo. Lo han hecho con verdadero sentido y, encima, algunos se han jugado hasta el pellejo. Vergüenza me da la actitud de otros responsables políticos pues, encima, están hurtando a la sociedad un debate sereno sobre este asunto.

Se dio el caso, hace pocos días, de un tipo vestido muy a la progre verdosidad, con coleta y todo ,que arengaba a la masa, y entre la masa a los miembros del ayuntamiento —no sé el pueblo—, al grito de "la energía nuclear es lo peor que ha inventado el hombre". No sé qué pensará si —Dios no lo quiera— se pilla un cáncer y tienen que radiarlo o si, de pronto, se da cuenta de que los millones de estrellas que ve por la noche no son otra cosa que enormes reactores nucleares. Claro que eso no es lo peor, lo peor es que un día se dé cuenta de que el sol es una estrella como las demás y, por tanto, también, un enorme reactor nuclear. ¿Veremos tremendas manifestaciones antinucleares al amanecer a partir de ese momento? ¿Dirán que Dios es un delincuente por el asunto de la energía nuclear? ¿Declararán ilegal la radiación solar? ¿Querrán juzgar al Papa? ¿Prohibirán definitivamente las playas y las tumbonas? ¿Será el protector solar obligatorio? ¿Abortaremos y eutanasiaremos a los morenos? ¿Decidirán, por fortuna, emprender el viaje de Julio Verne al centro de la tierra para evitar radiaciones? Y si se topan, por el camino, con una veta de uranio, ¿querrán meternos en la cárcel a todos? ¿Saldrá algún político a decirles que, evidentemente, son idiotas o les darán unas cuantas y cuantiosas subvenciones para construir prisiones? ¡Lagarto, lagarto!

No hay comentarios: