viernes, 30 de abril de 2010

LA GUERRA ETERNA.


Correr el peligro de ser considerado racista, machista, fascista, hipermegaultraderechista, meapilas… por negarme a que me practiquen una lobotomía, del tipo de las que tanto se practican ahora, es lo menos que uno debe arrostrar para no tener la cabeza hueca o, como poco, llena de vientos. Y es que son los de siempre ―los que han sumido al mundo occidental, y especialmente a España, en la bobería―, los que te lanzan a la crisma la ética cuando, como decía Ortega, "antes que ética, una sociedad debe de ser sana". Lamentablemente esta sociedad no es sana, le ha sido amputado, como he dicho, el pensamiento y, por tanto, la autonomía. Desgraciadamente hay ya demasiada gente muy capaz de compartir aquel lema hippie de los sesenta. "mil millones de moscas no pueden equivocarse, comamos mierda". Esta es la concepción y convencimiento democrático que, por desgracia, va quedando.

Dada la discriminación positiva de la barbarie perpetrada por la izquierda y el falseamiento de la historia, vivimos una época absolutamente inconsciente de los graves peligros que nos acechan. El Islam, en el caso de España y otros países, está en la primera línea de batalla y el hecho de que la gente, al menos mentalmente, no se esté armando para defenderse de esto es una de las cosas más idiotas y que mejor describen a esta sociedad. El libro de Enrique de Diego titulado "Islam, visión crítica" es, desde luego, para leerlo y, si se tiene mala memoria, dos veces. Pero luego no hay que dejarlo en el anaquel como se dejan el resto de los libros, sino de modo que pueda verse la foto de portada: unos de los trenes volados y detrás la gran mezquita. Decía Hirsi Alí que "tendemos a rechazar la actuación de los musulmanes que se apartan de las normas establecidas, pero nunca se ponen en tela de juicio las fuentes de las que proceden". La foto es todo un tratado, bien explicado en las páginas que siguen y, mucho me temo, que también es la fuente de otros futuros tratados. Por ejemplo, yo creo a pies juntillas que la comunidad de los creyentes que viven en el territorio donde gobiernan los musulmanes ―el resto es la casa de la guerra santa como método para lograr someterla al islam― es igual a la patria del proletariado o ese mundo que iba a ser reconstituido por la raza aria y que iba ser poblado, según Himmler, mediante infinitas granjas de familias estrictamente arias. Son simples herejías que propugnan lo mismo. Espero que don Enrique lo estudie.

Hace 1300 años, los zapateros de la época, traidores como ahora, también eran tan ignorantes como ahora y, como ahora, sólo querían el poder y la pasta y eran capaces de vender la patria para conseguirlo, como ahora. Pero los españoles de entonces empezaron a mosquearse cuando se dieron cuenta de que, de rezarle a un Padre, estaban empezarlo a ordenarles que se hicieran esclavos de un dios. Los españoles dijeron que no eran esclavos ni de Dios, que eran sus hijos. Poco después del 711, haciéndole caso a don Claudio, el 28 de mayo de 722, o como ya decían los idiotas multiculturalistas de la época, el día de Arafa del año 103 de la hégira, los moros se la ganaron en Covadonga. Hay quien aún no se ha enterado, pero, en Covadonga, se consolida el mundo y, en concreto, Occidente. Hace posible también, no todo puede ser bueno, que subsistan los idiotas que lo ponen en peligro al haber sido Covadonga, el Apóstol Santiago y Cristo Rey quienes evitaron que les cortasen la cabeza. También se salvaron allí el Quijote, Las Meninas, el motor de explosión, la medicina moderna, Apple, Microsoft, Abbey Road y la llegada del hombre a la luna, entre otra infinidad de cosas.

El idiota que cree que todas las religiones son iguales o que no cree que el ateísmo o el agnosticismo no sean unas religiones, aunque tremendamente perniciosas, tan religiones como las demás, creerá que está libre de peligro. El Corán es lo que es y los musulmanes no disimulan ni se avergüenzan de éste, ni de los hadices, ni aplican la sharia con disimulo. Las virtudes de los musulmanes de Arabia eran las mismas que se atribuían los persas: montar a caballo, manejar el arco y decir la verdad. Que nadie se llame a engaño, cualquier musulmán de la actualidad tiene la misma mentalidad de Yacub, el vencedor de Alarcos, que estaba orgulloso de no haber dejado ni una sola iglesia ni sinagoga en todo el Occidente. La misma, y tiene la misma obligación que él cuando se aprende el Corán de memoria y recita aquello de la sura II, 189 "Matadles doquiera que los halléis y expulsadles de donde ellos os hayan expulsado". ¡Atento españolito medio idiota y desavisado!

No estoy de acuerdo en muchas cosas, por ejemplo, no creo en choque de civilizaciones, ni de naciones, ni siquiera de personas, solo veo el choque de sistemas. Por un lado un sistema compuesto de revelación, teología, filosofía, razón, ciencia y arte y, por otro, su negación multiforme y, a veces, muy fragmentaria; por eso hay alguien más que solamente musulmanes. Sólo los bobos, dispersándose en ecos por los corredores de la iniquidad, pueden negar algo así. Quizá empezara Pelagio y prosiguiera Mahoma, y Lutero, y Rousseau, y Marx, por supuesto Hitler, Lenin, Stalin… ―no hay sitio para nombrar a todos los herejes― y, es más, está todo predicho. Sólo hay libertad en la verdad, lo demás es siempre lo mismo, no hay sorpresa, solo repetición cansina, como dicen ahora.

En España enseguida les llamamos ismaelitas, hijos de Ismael, aquel hijo de Agar, la esclava egipcia de Abraham, por lo que también les llamamos agarenos; al fin y al cabo, el mismo Corán, dice que los fieles son descendientes de Abraham por la vía de Agar e Ismael. Enseguida les cogimos el truco. ¿Y qué dice el protoevangelio de todo esto, de Ismael? Dice en el capítulo 12, vs.16 "será un potro salvaje: él contra todos y todos contra él; vivirá separado de sus hermanos". En el capítulo 25, vs.17 y 18 "Ismael vivió ciento treinta y siete años. Expiró, murió y se reunió con los suyos. Ellos se extendieron desde Javilá hasta Sur, junto a Egipto, según se llega Asur; se instaló frente a sus hermanos". Efectivamente, en alguna de sus fronteras, el Islam siempre ha estado en guerra. El mandato de recuperar España ―Al Ándalus para ellos, que no es sólo Andalucía sino toda la Península Ibérica y la Septimania― es sólo cuestión de tiempo que sea puesto en práctica. El bobo de turno que crea que el Islam es paz será el primer idiota que caiga. Esto no es elucubración, es seguro, y va a ocurrir antes de lo que la gente se piensa. Empezarán por ocupar las iglesias que hemos dejado vacías, por ahí va entrar la antiespaña arrasando. No acabo de explicarme por qué es legal el Islam en España y no lo es el nazismo o el terrorismo de la ETA. Puestos a ser terroríficos, el Islam por comparación, se lleva la palma y además no le gustan las aidos, chacones y demás progres genéricas cuya competencia puede no gustarle demasiado a los ulemas.

miércoles, 21 de abril de 2010

¡QUÉ NIVEL, MARIBEL!

Gabilondo era otra cosa, sin embargo se ha empeñado en no ser nada. El crucifijo, según él, va contra los demás. Yo pensaba que este señor había leído algo, pero no; o a lo mejor sí, pero puede que ser idiota insultando a la inteligencia le deje libre de miedos y le sirva para lamerle el culo al califa de turno defendiendo la servidumbre de la mujer al propugnar el velo islámico… contra la cruz; por comparación se supone, bien que, como repito, sea insultante… para la inteligencia. Es decir, un ministro más del gobierno del cetapé que es el uniformizador universal más eficiente, siempre y cuando se trate de abajarlo todo a niveles de absurdo difícilmente analizables por cualquier inteligencia, incluida la mínima que pueda existir, porque lo dispone todo como en acto para propiciar su ausencia.

Cuando se llega a estos extremos se explica uno absolutamente todo. Se explica uno la crisis y los cinco millones de parados; el hecho de que el ministro de exteriores vaya, al paso de Cantinflas, apoyando en nuestro nombre todas las dictaduras del mundo; que la ministra de defensa comparta y haya defendido la frase del "yo me cago en la puta España"; que, del presidente al último de los ministros, vivan en la mentira con toda la tranquilidad del mundo por creer que ella es la esencia de la política y… en fin, el típico gobierno del que, en el colmo, forma parte una ministra que necesita un mapa para encontrarse el clítoris y que si Blancanieves no usa brújula o si la Bella Durmiente lo necesita a 1/6.000.000 porque como está siempre roncando no hay por qué gastar tanto papel en curvas de altitud. Bien definitorio este último ejemplo y no es el momento, quizá, de meterse en el berenjenal de explicar si es la necedad, acaso, de donde procede la maldad o viceversa.

El caso es que llegados a este punto se impone aquello de Orwell que decía que "nos hemos sumergido hasta una profundidad en que el replanteamiento de lo obvio es el primer deber", y advertía en otro lado, "cuidado, la izquierda es antifascista pero no es antitotalitaria". Lo sabía muy bien pues había luchado en el Frente Popular durante la guerra española. Es cierto que mucha gente se desentiende de esto, que es lo que el PSOE y demás pretenden para, así, modelarlo todo a su gusto. Lo malo es que se está llegando al extremo en que la gente ya no va a poder desentenderse porque no le va a quedar a qué renunciar. El problema de las revoluciones no es desatarlas; con irresponsabilidad, y mucho odio a lo que hay, sobra y basta. El problema es controlarlas y que respeten incluso a los que han vertido todo su odio e inteligencia para suscitarlas.

Admirado por cómo el PSOE, siendo este partido traidor a España desde sus inicios hace ya más de un siglo, golpista durante toda su historia, guerracivilista y revolucionario y que, incluso modernamente en esta etapa democrática tras la dictadura, se ha dedicado al robo industrial de los fondos públicos, al secuestro y al asesinato… es votado por millones de españoles, aún me admira más que los periodos democráticos duren, con su concurso más de una legislatura y que estas puedan ser acabadas (me refiero a las ajenas). Da toda la impresión de que hasta aquí hemos llegado si Dios, al que tratan de meter en cintura, no lo remedia. Solo los idiotas creen que es democracia cuando solo se les permite votar a los que se les dice. A eso vamos.

Estamos en un momento crucial, no sólo en España, claro, pero en mayor grado en España dado que esta sigue cayendo desde lo más alto a que nación alguna haya llegado. Estamos en caída libre, más pronunciada que en los años treinta. Los intelectuales en aquellos días vieron el error enseguida y acto seguido proclamaron a coro "no es esto, no es esto". Ahora los intelectuales ejercen únicamente de irresponsables, tratan de ser los pastores o clérigos de un rebaño de matacuras, de meros instigadores, véase Gabilondo. Tras tipos así suelen aparecer los locos con sus navajas. Lo que viene es el antifascismo totalitario. Ahora están convencidos de que ese totalitarismo va ser sin paracuellos o alcalás. Va a ser un totalitarismo suave en el que no se va a sustraer otra cosa que la libertad.

Zapatero y los socialistas no creen que nadie se vaya a molestar si se le quita la libertad, al fin y al cabo ellos pueden vivir en su escueto ámbito vital sin ningún problema y no pueden intuir que la libertad, como decía don Quijote, es el mayor regalo que a los hombres hicieron los cielos y que merece la pena luchar, incluso morir por ella. Los socialistas y demás, con Zapatero a la cabeza, han metido a toda una sociedad en una batalla atroz contra la inalterable estructura de la verdad. Una guerra en la que va, sin duda, a la derrota, aunque no sabemos después de cuánto dolor. La sonrisa de la que siempre hace gala Zapatero, a modo de mueca estúpida, no delata tanto su necedad como su angustia.

miércoles, 14 de abril de 2010

AQUELARRE STALINAZI EN LA COMPLUTENSE.


Aliados de facto con la ETA ―al poner de manifiesto las mismas tácticas―, los sindicatos enhiestos de ZP, gentes de la zeja, dirigentes de aceras enfrentadas a la democracia y diversas otras zarrias, quieren poner a España, y a la semidemocracia que nos dejan disfrutar aún ―y que quieren, abolir definitivamente―, al borde del abismo y la emprenden con toda la furia contra los jueces del Supremo y del Consejo General del Poder Judicial.

No estoy muy seguro de que semejante cosa no sea una vuelta a los años treinta de un modo brutal y definitivo. Desgraciadamente da toda la impresión. Algunos están terriblemente decididos a cerrar determinados medios de comunicación y ciertos partidos políticos. Ya lo hizo Azaña en los dos primeros años de la IIª República y, al igual que él, pretenden una Ley de Defensa de la República, que también se promulgó nada más llegar al gobierno, y que abolía de facto todas las garantías constitucionales que, por otra parte, no eran demasiadas a no ser que uno fuera trabajador de alguna clase; si estabas en paro no eras un personaje legal, eras un simple vago o maleante. Azaña y los demás progres de la época, el PSOE como fuerza más importante, cayeron en la cuenta enseguida y promulgaron dicha ley vergonzosa que luego atribuyeron a Franco. Cierto que fue consensuada y quizá, como entonces y por puro complejo, a Rajoy también le guste. Vamos, que no diga un no claro, no vaya a ser que agrade a los suyos.

Ahora, sin ningún rubor, quieren aplicarla a Intereconomía, Veo 7, esRadio, Libertaddigital, La Gaceta y demás medios de comunicación que no quieren conectarse a determinadas horas con el parte; ilegalizar al PP , si Rajoy vuelve por sus fueros y se vuelve con claridad a favor de sus votantes; a cualquier juez u organismo judicial que aplica imparcialmente cualquier ley ―aunque cada vez queden menos leyes razonables― y contra el rey, que aguanta lo que le echen si le viene de la izquierda ―por cierto, la izquierda no lo quiere, pero lo alarmante es la desafección galopante de la derecha. Da la impresión de que va a llegar la IIIª República como vino la IIª, de la mano de la derecha, aunque luego venga la izquierda a hacerse cargo de la situación y, como entonces, a cargársela del mismo modo.

Es curiosa la velocidad que van tomando los acontecimientos hacia el desastre. No hace demasiado tiempo ―muy pocos años― todo el mundo estaba de acuerdo en que no quería otra guerra y que no se podían, ni de broma, volver a plantear problemas, que en otros lugares nadie se plantea, porque llevan al exterminio del contrario. Quizá nadie quiera una guerra, pero está claro que hay unos que quieren el exterminio de los otros.

Es curioso que, las varias guerras civiles que comenzaron en el 36, con una izquierda exterminando a todos los que podía del otro bando ―católicos a poder ser, que eran la mayoría―, pero también exterminándose entre sí, vuelva a repetirse ahora. Ahora, aparte de profesar los mismos odios que entonces hacia sus oponentes naturales ―enemigos para ellos―, la han tomado con sus propios jueces, como Varela; en cualquier momento empezarán por desollarlo vivo, antes de terminar por asesinarlo, como hicieron con Andreu Nin. Luego le echaron la culpa a Franco y a los Nazis, ahora se la echarán al PP, probablemente a Aznar y a Bush. Hablo, desde luego, metafóricamente tomando ejemplos del pasado añorado por los del aquelarre. 
Empieza, sin embargo, a dar miedo la cosa. Ellos hablan de la Falange, ¡hay que joderse! A mí me da toda la impresión de que deberían aplicárseles las leyes que tanto aman, por aquello de la vacuna, si es que esta es posible.

jueves, 8 de abril de 2010

ISLAM. El CORÁN.


Anda por ahí un libro de Enrique de Diego sobre el islam que ha vuelto a poner en la primera plana un problema que, desde el siglo VIII, nunca ha abandonado a España. Aun acabada la gloriosa Reconquista ―oficialmente― en 1492, no hemos tenido paz con esos señores salvo en contadas ocasiones. Ahora, tal y como hace años dijo Gadafi, quieren conquistarnos a base de parir y de cubrir los gastos que ello les suponga con los impuestos que todos los malditos donjulianes y witizanos, que por ahí pululan, sacan de los bolsillos de los pobres invadidos españoles.

El libro de Enrique de Diego aún no lo he leído, anda por encima de mi mesa junto a otros muchos que tengo para leer y, por lo que he hojeado y ojeado, parece un buen resumen y lo suficientemente sencillo como para que pueda ser entendido por una gran mayoría. Es recomendable incluso para los que se ponen a hablar sin saber de qué va el tema. Digo esto último porque pueden leerse artículos, incluso editoriales de periódicos como Público y el País, e intervenciones en medios audiovisuales de periodistaspropagandaislamsocialismo que dicen que al leer el Corán depende mucho de cómo se interprete. Luego, también, hay que apechugar con toda la caterva de memos que peroran por todas partes que todas las religiones son iguales, sólo tres segundos antes de berrear que la Iglesia es muy mala. En todo esto hay mucho de ignorancia, pero mucho más de maldad.

Pero, ¿qué es el Corán para los musulmanes? El Corán es para ellos un libro increado y eterno que fue transmitido por Dios gota a gota, durante veinte años, a Mahoma. Es un libro que, desde la eternidad, está junto a Dios y, por tanto, no puede ser interpretado, ni traducido, sólo recitado en árabe. En las últimas décadas se ha admitido, a duras penas, la traducción. Arabia Saudita lo ha traducido "oficialmente" a varios idiomas hace unos pocos años. La interpretación del Corán es un "crimen supremo de ateísmo y de ignorancia" y que conlleva la pena que todo el mundo sabe. El islam, por tanto, suele hacer hincapié en lo ignorante, iletrado e incapacidad de Mahoma para haber concebido una obra "tan inimitable". Sólo Dios puede haber escrito el Corán.

He leído el Corán un par de veces completo y lo he releído unas cuantas veces después. Cada vez que lo cojo me parece más terrible y más coránico el terrorismo islámico. Es el guión a seguir para acabar en el paraíso de las huríes de forma instantánea. El hecho de que una mayoría de musulmanes lo sean con cierta laxitud es toda una bendición. Si alguien vive el evangelio con toda la intensidad que le sea posible te sale una Teresa de Calcuta o un Padre Pío; si hace lo mismo con el Corán se estrella contra las Torres Gemelas o el Pentágono, o le corta en un video el cuello a alguien lentamente, con un cuchillo de sierra, para que la cosa dure y haya mayor gloria para Alá.

Mahoma iba dictando a sus secretarios las palabras de Alá y estos las iban escribiendo en omóplatos de cordero y en trozos de vasijas de barro rotas. Aparte de infinidad de barbaridades incontables ―que dejan el Mi lucha de Hitler, el Libro rojo de Mao… a la altura del betún― todo lo demás, fundamentalmente la suras de la Meca, son simples transcripciones de la Biblia, literatura judaica talmúdica… y, lo más curioso, es que está escrito tal y como los niños judíos recitaban su catecismo. No hay más en el Corán.

Esto ha llevado a los estudiosos más importantes a admitir que, como hay tantos puntos comunes con el Talmud, la literatura judía y la Biblia, la única conclusión razonable es atribuir la paternidad del Corán árabe a un judío letrado ―que estos desde el principio casi del pueblo judío siempre han sabido leer. Todos debían hacerlo a los nueve años―, a un rabino, se supone que en contacto con Mahoma. Se apunta incluso al rabino jefe de la Meca.

Curiosamente, el islam, descansa sobre la enseñanza dada a Mahoma por un rabino judío. Rabino judío y anticristiano pues el Corán comienza diciendo que Alá es el que ni engendra ni es engendrado. Acaba entendiendo muy mal el cristianismo, claro, cree el rabino autor, como lo creían todos los judíos, y todavía creen que los cristianos somos politeístas, al confundir el Trinitarismo con el triteismo. Lo del Espíritu Santo le suena muy raro y acaba diciendo que esos tres dioses son el Padre, el Hijo y la Virgen María.

En la religión islámica no hay absolutamente nada genuino. El Corán árabe no es más que una simple traducción de un Corán hebreo y, en su origen, el islam no es más que una comunidad de árabes convertidos a un judaísmo cuasi herético que profesan un odio hacia el cristianismo más propio del judaísmo farisaico, reinante después del año 70, que del politeísmo de las tribus sarracenas de Arabia de los tiempos un poco anteriores a Mahoma.

La conclusión es esta que he transcrito más arriba. La alternativa es que, verdaderamente, el Corán, le haya sido transmitido a Mahoma por Alá. Recordemos que el Corán es un libro increado que hasta la transmisión a Mahoma por Alá había permanecido junto a Alá en los cielos desconocido por la humanidad. Pero si esto es así, ¿cómo es posible que hubiese frases en el Corán, párrafos enteros, de otros libros, por supuesto, simplemente humanos?

miércoles, 7 de abril de 2010

TOLERANCIA, TOLERANTES Y TROLEROS.

Debe quedar claro que cada uno es lo que es y no lo que no es. Algo tan obvio parece tonto decirlo, pero, para hablar de tolerancia, es necesario decirlo.

Está claro, como diría Juan de Mairena, que todos tenemos elementos para adoptar una personalidad u otra según las circunstancias, y todas esas personalidades pueden ser tan completas y acabadas como aquella que parece llevar la voz cantante, a través del tiempo, y que llamamos carácter. Pues bien, de lo primero que nos habla nuestro carácter, el que sea, es de nuestra intolerancia. Esto demuestra algo importante: la intolerancia es muy anterior a la tolerancia y, ésta, procede de aquella. Si uno acaba adoptando un carácter es por elección o, mejor dicho, por intolerancia de otras personalidades alternativas y que a uno no le parecen bien y, por tanto, no tolera.

Para Gustavo Bueno esto es algo matemático y acaba analizando el tema del modo más simple: si "+" es tolerancia y "-" es intolerancia apliquemos, pues, el sencillo método algebraico:

  1. + x += - (tolerancia x tolerancia = intolerancia) Es decir, ausencia de valores, relativismo, modernismo, historicismo, socialismo… zapaterismo.
  2. + x - = - (tolerancia x intolerancia = intolerancia) Es decir, tolero unas cosas y no otras iguales. Tolero los desmanes de los míos y no los de los demás. Es una variante del primer caso pero más visiblemente injusta.
  3. – x + = - (intolerancia x tolerancia = intolerancia) No tolero mis errores y sí los de los demás, lo cual representa la castración propia y la imposibilidad de aportar nada a l conjunto de la sociedad. Asumo como propios ―es otra consecuencia― los errores ajenos y hago mías sus razones. Es lo que suele hacer el PP, o al menos las facciones del PP en las que suelen recaer todos los complejos que los demás les imponen. Cuando llegan al poder, después, son incapaces de desfacer los entuertos de los malos, lo ilógico de situaciones aberrantes.
  4. – x - = + (intolerancia x intolerancia = tolerancia) Dicho ya más arriba: de la intolerancia procede la tolerancia. Se llega al extremo de no tolerar ni siquiera la intolerancia. En otras palabras, sin unos principios o valores fuertes, sin un pensamiento fuerte y una argumentación sana, sin una moralidad nítida y, como mínimo, destilada mediante el método "prueba y error" a través de los siglos, es absolutamente imposible la tolerancia.


 

Resumiendo: la legalización de los delitos, la negación del pensamiento y una enseñanza tan penosa como estamos padeciendo, el permisivismo, la conversión en preceptos obligatorios de las mayores aberraciones morales, la entronización de la amoralidad… están convirtiendo a Occidente ―España es la más veloz en el suicidio― en sociedades cuasi islámicas, socialistas… por su intolerancia. La consecuencia propia de tolerar todo lo inhumano, de tolerar todo lo más insocial y amoral dará lugar a la más terrible de las intolerancias si no le ponemos remedio. Se puede llegar a las persecuciones propias de la IIª República, signos hay de ello, y muchos ya, por desgracia.

Nos faltaría casi todo si sólo echásemos mano de la lógica, pero, en la medida de lo posible, usémosla.

lunes, 5 de abril de 2010

RELIGIONES.


No acabamos de darnos cuenta del despiste monumental que existe respecto de esta cuestión. Las religiones, dicen, pero, qué religiones. Hay que empezar por considerar que, en el extremo Oriente no existen religiones, por así decirlo. El hinduismo y sus cincuenta y nueve mil dioses que, luego por influencia cristiana en el siglo VIII de nuestra era, acabaron por resumirse en tres, Brahma, Shiva y Visnú, no es tanto una religión como una filosofía si es que llega a eso. Lo mismo ocurre con su esqueje el budismo y no digamos nada del confucianismo, Zen, Tao…. Son filosofías o como mucho "no religiones". En Occidente existen, en teoría tres religiones que, equivocadamente, llaman "del libro". En primer lugar el judaísmo que, erróneamente, todo el mundo piensa que es el del Antiguo Testamento. El judaísmo actual es el que en época de Cristo profesaban los fariseos. El fariseísmo es la secta en la que ahora militan todos los judíos. Para ellos el Antiguo Testamento es, en el mejor de los casos, una serie de leyendas que leen como simple literatura en la mayor parte de los casos. El manual o libro por el que se rigen no es otro que el Talmud. El Talmud empezó a fraguarse un par de siglos antes de Cristo y se terminó otro par de ellos después de Él. Son recopilaciones y mandamientos infinitos de los rabinos y, en buena parte, meros insultos contra Cristo y los cristianos. Del Talmud han salido casi todos los palos contra el cristianismo: por ejemplo la masonería, los rosacruces… Hay pasajes, en los Talmud traducidos, que se han eliminado para que nadie los conozca. Hay una señal y el pasaje eliminado, los rabinos, se lo saben de memoria. Todos esos pasajes son insultos contra el cristianismo de los que se han nutrido desde la masonería, hasta el socialismo, el nazismo, el satanismo… y son siempre las mismas cosas repetidas hasta la saciedad. El mismo Evangelio se hace eco de algunas de esas mamarrachadas. El corán islámico también refleja algunas de ellas y más que nada son su nutriente.

El verdadero judaísmo, el de verdad, el judaísmo de la época anterior a su destrucción por parte de los romanos en el año 70 ―material e intelectual― había acabado dentro del cristianismo, había sido asumido por la Nueva Alianza, por la Nueva Jerusalén; de ahí el odio sectario del falso judaísmo durante toda la historia. Ningún acercamiento por parte de los cristianos surtirá jamás ningún efecto y es por eso que, durante muchos siglos, en el cristianismo, ha existido ―no siempre― cierto antijudaísmo, es decir, la controversia religiosa con sus episodios históricos.

El antisemitismo es otra cosa. Este ha sido profesado ―y lo sigue siendo― por aquellos que han tratado de sustituir en su guerra contra Cristo a quienes genuinamente, desde el principio, se creían el pueblo legítimo también en ese cometido. Estos han sido los herederos, curiosamente, de los judaizantes: el modernismo y todos sus esquejes de los que ya he hablado anteriormente. Entre estos los más visibles han sido los nazis y los más efectivos los socialistas.

Por último el islam que ha actuado históricamente adelantándose a stalinazis y demás. Es su precedente, aunque al nacer en el siglo séptimo, lo hace como religión, no pasa de ser una secta bastante más pedestre que el fariseísmo y bastante más terrorífica que el nazismo; casi como el stalinismo. Hablaré de ello próximamente.

El cristianismo es casi conocido por algunos y falsamente conocido por la mayoría. El tema del cristianismo es realmente infinito. Por tanto no dejaré de hablar de él. Sólo aclarar, de momento, que no es la religión de ningún libro, sino de una Persona. Sin esa Persona el libro sería un simple libro más, maravilloso y todo lo que se quiera, pero sólo un libro. Esa persona ha dado lugar al catolicismo, una religión que, al mismo tiempo, no lo es. Es difícil aclararlo, pero es su esencia.