miércoles, 14 de abril de 2010

AQUELARRE STALINAZI EN LA COMPLUTENSE.


Aliados de facto con la ETA ―al poner de manifiesto las mismas tácticas―, los sindicatos enhiestos de ZP, gentes de la zeja, dirigentes de aceras enfrentadas a la democracia y diversas otras zarrias, quieren poner a España, y a la semidemocracia que nos dejan disfrutar aún ―y que quieren, abolir definitivamente―, al borde del abismo y la emprenden con toda la furia contra los jueces del Supremo y del Consejo General del Poder Judicial.

No estoy muy seguro de que semejante cosa no sea una vuelta a los años treinta de un modo brutal y definitivo. Desgraciadamente da toda la impresión. Algunos están terriblemente decididos a cerrar determinados medios de comunicación y ciertos partidos políticos. Ya lo hizo Azaña en los dos primeros años de la IIª República y, al igual que él, pretenden una Ley de Defensa de la República, que también se promulgó nada más llegar al gobierno, y que abolía de facto todas las garantías constitucionales que, por otra parte, no eran demasiadas a no ser que uno fuera trabajador de alguna clase; si estabas en paro no eras un personaje legal, eras un simple vago o maleante. Azaña y los demás progres de la época, el PSOE como fuerza más importante, cayeron en la cuenta enseguida y promulgaron dicha ley vergonzosa que luego atribuyeron a Franco. Cierto que fue consensuada y quizá, como entonces y por puro complejo, a Rajoy también le guste. Vamos, que no diga un no claro, no vaya a ser que agrade a los suyos.

Ahora, sin ningún rubor, quieren aplicarla a Intereconomía, Veo 7, esRadio, Libertaddigital, La Gaceta y demás medios de comunicación que no quieren conectarse a determinadas horas con el parte; ilegalizar al PP , si Rajoy vuelve por sus fueros y se vuelve con claridad a favor de sus votantes; a cualquier juez u organismo judicial que aplica imparcialmente cualquier ley ―aunque cada vez queden menos leyes razonables― y contra el rey, que aguanta lo que le echen si le viene de la izquierda ―por cierto, la izquierda no lo quiere, pero lo alarmante es la desafección galopante de la derecha. Da la impresión de que va a llegar la IIIª República como vino la IIª, de la mano de la derecha, aunque luego venga la izquierda a hacerse cargo de la situación y, como entonces, a cargársela del mismo modo.

Es curiosa la velocidad que van tomando los acontecimientos hacia el desastre. No hace demasiado tiempo ―muy pocos años― todo el mundo estaba de acuerdo en que no quería otra guerra y que no se podían, ni de broma, volver a plantear problemas, que en otros lugares nadie se plantea, porque llevan al exterminio del contrario. Quizá nadie quiera una guerra, pero está claro que hay unos que quieren el exterminio de los otros.

Es curioso que, las varias guerras civiles que comenzaron en el 36, con una izquierda exterminando a todos los que podía del otro bando ―católicos a poder ser, que eran la mayoría―, pero también exterminándose entre sí, vuelva a repetirse ahora. Ahora, aparte de profesar los mismos odios que entonces hacia sus oponentes naturales ―enemigos para ellos―, la han tomado con sus propios jueces, como Varela; en cualquier momento empezarán por desollarlo vivo, antes de terminar por asesinarlo, como hicieron con Andreu Nin. Luego le echaron la culpa a Franco y a los Nazis, ahora se la echarán al PP, probablemente a Aznar y a Bush. Hablo, desde luego, metafóricamente tomando ejemplos del pasado añorado por los del aquelarre. 
Empieza, sin embargo, a dar miedo la cosa. Ellos hablan de la Falange, ¡hay que joderse! A mí me da toda la impresión de que deberían aplicárseles las leyes que tanto aman, por aquello de la vacuna, si es que esta es posible.

No hay comentarios: