viernes, 30 de abril de 2010

LA GUERRA ETERNA.


Correr el peligro de ser considerado racista, machista, fascista, hipermegaultraderechista, meapilas… por negarme a que me practiquen una lobotomía, del tipo de las que tanto se practican ahora, es lo menos que uno debe arrostrar para no tener la cabeza hueca o, como poco, llena de vientos. Y es que son los de siempre ―los que han sumido al mundo occidental, y especialmente a España, en la bobería―, los que te lanzan a la crisma la ética cuando, como decía Ortega, "antes que ética, una sociedad debe de ser sana". Lamentablemente esta sociedad no es sana, le ha sido amputado, como he dicho, el pensamiento y, por tanto, la autonomía. Desgraciadamente hay ya demasiada gente muy capaz de compartir aquel lema hippie de los sesenta. "mil millones de moscas no pueden equivocarse, comamos mierda". Esta es la concepción y convencimiento democrático que, por desgracia, va quedando.

Dada la discriminación positiva de la barbarie perpetrada por la izquierda y el falseamiento de la historia, vivimos una época absolutamente inconsciente de los graves peligros que nos acechan. El Islam, en el caso de España y otros países, está en la primera línea de batalla y el hecho de que la gente, al menos mentalmente, no se esté armando para defenderse de esto es una de las cosas más idiotas y que mejor describen a esta sociedad. El libro de Enrique de Diego titulado "Islam, visión crítica" es, desde luego, para leerlo y, si se tiene mala memoria, dos veces. Pero luego no hay que dejarlo en el anaquel como se dejan el resto de los libros, sino de modo que pueda verse la foto de portada: unos de los trenes volados y detrás la gran mezquita. Decía Hirsi Alí que "tendemos a rechazar la actuación de los musulmanes que se apartan de las normas establecidas, pero nunca se ponen en tela de juicio las fuentes de las que proceden". La foto es todo un tratado, bien explicado en las páginas que siguen y, mucho me temo, que también es la fuente de otros futuros tratados. Por ejemplo, yo creo a pies juntillas que la comunidad de los creyentes que viven en el territorio donde gobiernan los musulmanes ―el resto es la casa de la guerra santa como método para lograr someterla al islam― es igual a la patria del proletariado o ese mundo que iba a ser reconstituido por la raza aria y que iba ser poblado, según Himmler, mediante infinitas granjas de familias estrictamente arias. Son simples herejías que propugnan lo mismo. Espero que don Enrique lo estudie.

Hace 1300 años, los zapateros de la época, traidores como ahora, también eran tan ignorantes como ahora y, como ahora, sólo querían el poder y la pasta y eran capaces de vender la patria para conseguirlo, como ahora. Pero los españoles de entonces empezaron a mosquearse cuando se dieron cuenta de que, de rezarle a un Padre, estaban empezarlo a ordenarles que se hicieran esclavos de un dios. Los españoles dijeron que no eran esclavos ni de Dios, que eran sus hijos. Poco después del 711, haciéndole caso a don Claudio, el 28 de mayo de 722, o como ya decían los idiotas multiculturalistas de la época, el día de Arafa del año 103 de la hégira, los moros se la ganaron en Covadonga. Hay quien aún no se ha enterado, pero, en Covadonga, se consolida el mundo y, en concreto, Occidente. Hace posible también, no todo puede ser bueno, que subsistan los idiotas que lo ponen en peligro al haber sido Covadonga, el Apóstol Santiago y Cristo Rey quienes evitaron que les cortasen la cabeza. También se salvaron allí el Quijote, Las Meninas, el motor de explosión, la medicina moderna, Apple, Microsoft, Abbey Road y la llegada del hombre a la luna, entre otra infinidad de cosas.

El idiota que cree que todas las religiones son iguales o que no cree que el ateísmo o el agnosticismo no sean unas religiones, aunque tremendamente perniciosas, tan religiones como las demás, creerá que está libre de peligro. El Corán es lo que es y los musulmanes no disimulan ni se avergüenzan de éste, ni de los hadices, ni aplican la sharia con disimulo. Las virtudes de los musulmanes de Arabia eran las mismas que se atribuían los persas: montar a caballo, manejar el arco y decir la verdad. Que nadie se llame a engaño, cualquier musulmán de la actualidad tiene la misma mentalidad de Yacub, el vencedor de Alarcos, que estaba orgulloso de no haber dejado ni una sola iglesia ni sinagoga en todo el Occidente. La misma, y tiene la misma obligación que él cuando se aprende el Corán de memoria y recita aquello de la sura II, 189 "Matadles doquiera que los halléis y expulsadles de donde ellos os hayan expulsado". ¡Atento españolito medio idiota y desavisado!

No estoy de acuerdo en muchas cosas, por ejemplo, no creo en choque de civilizaciones, ni de naciones, ni siquiera de personas, solo veo el choque de sistemas. Por un lado un sistema compuesto de revelación, teología, filosofía, razón, ciencia y arte y, por otro, su negación multiforme y, a veces, muy fragmentaria; por eso hay alguien más que solamente musulmanes. Sólo los bobos, dispersándose en ecos por los corredores de la iniquidad, pueden negar algo así. Quizá empezara Pelagio y prosiguiera Mahoma, y Lutero, y Rousseau, y Marx, por supuesto Hitler, Lenin, Stalin… ―no hay sitio para nombrar a todos los herejes― y, es más, está todo predicho. Sólo hay libertad en la verdad, lo demás es siempre lo mismo, no hay sorpresa, solo repetición cansina, como dicen ahora.

En España enseguida les llamamos ismaelitas, hijos de Ismael, aquel hijo de Agar, la esclava egipcia de Abraham, por lo que también les llamamos agarenos; al fin y al cabo, el mismo Corán, dice que los fieles son descendientes de Abraham por la vía de Agar e Ismael. Enseguida les cogimos el truco. ¿Y qué dice el protoevangelio de todo esto, de Ismael? Dice en el capítulo 12, vs.16 "será un potro salvaje: él contra todos y todos contra él; vivirá separado de sus hermanos". En el capítulo 25, vs.17 y 18 "Ismael vivió ciento treinta y siete años. Expiró, murió y se reunió con los suyos. Ellos se extendieron desde Javilá hasta Sur, junto a Egipto, según se llega Asur; se instaló frente a sus hermanos". Efectivamente, en alguna de sus fronteras, el Islam siempre ha estado en guerra. El mandato de recuperar España ―Al Ándalus para ellos, que no es sólo Andalucía sino toda la Península Ibérica y la Septimania― es sólo cuestión de tiempo que sea puesto en práctica. El bobo de turno que crea que el Islam es paz será el primer idiota que caiga. Esto no es elucubración, es seguro, y va a ocurrir antes de lo que la gente se piensa. Empezarán por ocupar las iglesias que hemos dejado vacías, por ahí va entrar la antiespaña arrasando. No acabo de explicarme por qué es legal el Islam en España y no lo es el nazismo o el terrorismo de la ETA. Puestos a ser terroríficos, el Islam por comparación, se lleva la palma y además no le gustan las aidos, chacones y demás progres genéricas cuya competencia puede no gustarle demasiado a los ulemas.

1 comentario:

Gonzalo dijo...

Me gusta especialmente lo que dices del bobo de turno que será el primero que caiga.

Será una buena ocasión para decirles "id yendo a explicarles que todos vamos a convivir en paz como hermanos" y quedarnos viendo el espectáculo desde la trinchera. Además de reírnos nos libramos de ellos.