lunes, 5 de abril de 2010

RELIGIONES.


No acabamos de darnos cuenta del despiste monumental que existe respecto de esta cuestión. Las religiones, dicen, pero, qué religiones. Hay que empezar por considerar que, en el extremo Oriente no existen religiones, por así decirlo. El hinduismo y sus cincuenta y nueve mil dioses que, luego por influencia cristiana en el siglo VIII de nuestra era, acabaron por resumirse en tres, Brahma, Shiva y Visnú, no es tanto una religión como una filosofía si es que llega a eso. Lo mismo ocurre con su esqueje el budismo y no digamos nada del confucianismo, Zen, Tao…. Son filosofías o como mucho "no religiones". En Occidente existen, en teoría tres religiones que, equivocadamente, llaman "del libro". En primer lugar el judaísmo que, erróneamente, todo el mundo piensa que es el del Antiguo Testamento. El judaísmo actual es el que en época de Cristo profesaban los fariseos. El fariseísmo es la secta en la que ahora militan todos los judíos. Para ellos el Antiguo Testamento es, en el mejor de los casos, una serie de leyendas que leen como simple literatura en la mayor parte de los casos. El manual o libro por el que se rigen no es otro que el Talmud. El Talmud empezó a fraguarse un par de siglos antes de Cristo y se terminó otro par de ellos después de Él. Son recopilaciones y mandamientos infinitos de los rabinos y, en buena parte, meros insultos contra Cristo y los cristianos. Del Talmud han salido casi todos los palos contra el cristianismo: por ejemplo la masonería, los rosacruces… Hay pasajes, en los Talmud traducidos, que se han eliminado para que nadie los conozca. Hay una señal y el pasaje eliminado, los rabinos, se lo saben de memoria. Todos esos pasajes son insultos contra el cristianismo de los que se han nutrido desde la masonería, hasta el socialismo, el nazismo, el satanismo… y son siempre las mismas cosas repetidas hasta la saciedad. El mismo Evangelio se hace eco de algunas de esas mamarrachadas. El corán islámico también refleja algunas de ellas y más que nada son su nutriente.

El verdadero judaísmo, el de verdad, el judaísmo de la época anterior a su destrucción por parte de los romanos en el año 70 ―material e intelectual― había acabado dentro del cristianismo, había sido asumido por la Nueva Alianza, por la Nueva Jerusalén; de ahí el odio sectario del falso judaísmo durante toda la historia. Ningún acercamiento por parte de los cristianos surtirá jamás ningún efecto y es por eso que, durante muchos siglos, en el cristianismo, ha existido ―no siempre― cierto antijudaísmo, es decir, la controversia religiosa con sus episodios históricos.

El antisemitismo es otra cosa. Este ha sido profesado ―y lo sigue siendo― por aquellos que han tratado de sustituir en su guerra contra Cristo a quienes genuinamente, desde el principio, se creían el pueblo legítimo también en ese cometido. Estos han sido los herederos, curiosamente, de los judaizantes: el modernismo y todos sus esquejes de los que ya he hablado anteriormente. Entre estos los más visibles han sido los nazis y los más efectivos los socialistas.

Por último el islam que ha actuado históricamente adelantándose a stalinazis y demás. Es su precedente, aunque al nacer en el siglo séptimo, lo hace como religión, no pasa de ser una secta bastante más pedestre que el fariseísmo y bastante más terrorífica que el nazismo; casi como el stalinismo. Hablaré de ello próximamente.

El cristianismo es casi conocido por algunos y falsamente conocido por la mayoría. El tema del cristianismo es realmente infinito. Por tanto no dejaré de hablar de él. Sólo aclarar, de momento, que no es la religión de ningún libro, sino de una Persona. Sin esa Persona el libro sería un simple libro más, maravilloso y todo lo que se quiera, pero sólo un libro. Esa persona ha dado lugar al catolicismo, una religión que, al mismo tiempo, no lo es. Es difícil aclararlo, pero es su esencia.

No hay comentarios: