miércoles, 30 de junio de 2010

LA VOLADURA DEL ESTADO ESPAÑOL.


Eso, que para no nombrar a España, utilizan tanto los nacionalistas es lo que se ha acabado, lo que ha saltado por los aires. Eso y el Tribunal Constitucional que, finalmente, se ha suicidado. Quizá esto último no sea tan malo.

Lo peor es que se ha acabado la igualdad ante la ley de los españoles, se ha terminado la Constitución del 78 al haber desaparecido de facto la nación española ―aunque haya memos que les consuele que no lo ha hecho jurídicamente― y se supone que para restaurarlo todo habrá que recurrir a la fuente de nuestra libertad ―que ésta hace tiempo que se ha acabado―, a la fuente de donde únicamente puede sacarse todo: España. De ella deberá nacer una nueva Nación, un nuevo Estado y, por supuesto, una nueva Constitución. Si Zapatero quería una nueva Transición ya la tiene, aunque no estamos en 1977 ni las próximas elecciones van a ser las del 15 de junio. Estamos, de facto, en 1931, y esto hablando políticamente. Desde el punto de vista institucional estamos en el 711 y desde el punto de vista moral ojalá estuviéramos acercándonos a 722, aunque me temo que deambulamos por 1984, pero de Orwell.

Ha quedado meridianamente claro, con esta sentencia, que España es un nido de cobardes, nacionalistas, progres y traidores, valga la redundancia. Se ha instalado una inseguridad jurídica que no proclama otra cosa que la ausencia real de la ley. No es un nuevo ordenamiento jurídico, no es un edificio legal claro que, como un faro, ilumine la convivencia. No, desde luego que no. Es, por el contrario, una simple laguna putrefacta, donde, los peces que comer se arremolinan en la orilla de los malos.

No son horas para las traiciones de Feijóo a quienes le dieron el triunfo, no es hora de que salga Sánchez Camacho diciendo que sólo interesa el 20 % de paro que existe. Soraya apunta que el problema es Zapatero. ¡Oh, Dios!

Zapatero es la componente, aparentemente idiota en este caso, propia e histórica con que los enemigos de España ―revestidos de protestantismo, masonería, socialismo, nacionalismo y modernismo― pretenden hacerla desaparecer para siempre. La explicación de cómo Zapatero ha logrado que florezcan tales plantas venenosas si es, intelectualmente hablando, tan poca cosa no es otra que el humus en que ha puesto esas semillas. Ese humus propicio para la destrucción de un país, la libertad, la convivencia y la prosperidad no es otro que el desastre institucional y moral.

Muy pocos hablan claro, don Pedro Sanz dice que hay un gravísimo problema institucional, por tanto alguien en quien se puede confiar, también en doña Esperanza Aguirre y en los españoles de bien.

Rajoy ha dicho dos cosas, en la misma frase, contradictorias por supuesto, nada claras, ambientales. Ha dicho que "ahora toca mirar al futuro" y que "hay que recuperar los consensos de la transición que nunca se debían haber perdido". Para mirar al futuro, tan oscuro como se presenta, hace falta una buena linterna, un faro legal claro que no existe. Eso, señor Rajoy, es simple progresismo que, como diría Castellani "es dir pa delante sin saber si vas bien o mal". ¿Cómo se puede recomendar mirar al futuro ―a no ser para horrorizarse― poniendo como base para ello el montón de bosta en el que nos encontramos? Y si hemos de recuperar los consensos de la Transición, ¿no son ellos, acaso, los causantes del desastre en que ahora estamos?

Lo que hay que recuperar es España, es decir, las instituciones y unos sanos principios morales. El problema no es sólo el del 20 % de paro, señora Sánchez Camacho, es su camaleonismo, su dejar hacer a los malos porque ya se arreglará, porque sus principios morales son intercambiables, porque usted es nacionalista allí y muy española en terruño exento de malvados nacionalistas. Y usted, doña Soraya, no crea que el problema es Zapatero, el verdadero problema es que usted, y muchísimos que como a usted consideramos los buenos, han renunciado a España, porque han renunciado a la defensa frontal de todas las instituciones políticas, jurídicas y morales y, también, a la lucha intelectual.

¡Viva España!

miércoles, 23 de junio de 2010

¡ME HA “MATAO”, EL IDIOTA!

¿Quién? No voy a decir su nombre porque acabo de llamarle idiota. El tipo en cuestión es progresista para más señas, pero hasta aquí han llegado mis descripciones del mentecato.

Se preguntarán por qué lo digo. Pues lo digo porque acabo de oírle, en un telediario, decir en una misma frase ―supongo que con la intención de engañar y de ser muy original haciéndolo― la expresiones "acuerdo feliz" y "verdades contrapuestas". ¡Maldito idiota engañabobos! Cuando dos o más personas llegan a algún acuerdo lo han hecho porque todos ―o al menos uno de ellos― han renunciado a parte de sus pretensiones, así es que de feliz nada de nada. Lo de las "verdades contrapuestas" es, simplemente, para coger al tipo y molerlo a palos. Y es que si algo es verdad su contrario no puede serlo. En fin, la progresía es así y, el zapaterismo, no es otra cosa que la cretinez de propulsión a chorro propia de la progresía puesta en el disparadero de mejorarse a sí misma y conquistar nuevos espacios. Lo malo es que va y los encuentran.

En fin, idiotas los tendréis siempre con vosotros, ya se nos ha dicho.

miércoles, 16 de junio de 2010

NIQAB, HIPOCRESÍA, BURKA, FARISEÍSMO Y DEMÁS TRAPOS.


Se podría poner un mapa de las democracias en el mundo para ver, con absoluta claridad, que si la democracia no es cristiana no tiene de democracia ni siquiera el más leve de los reflejos desvaídos. Y esto, desde luego, es así; definitivamente así, por lo que el ateísmo no es otra cosa que una majestuosa traición a la cultura europea y una adulteración mortífera. Nietzsche lo tenía absolutamente claro, decía que la democracia y la modernidad eran herederas del cristianismo. Es decir, si, de un zarpazo eliminamos el cristianismo acabamos eliminando la libertad y abriendo las puertas, de par en par, al atraso y a la indigencia.

Es cierto que aún existen memos (con perdón, simple modo descriptivo) que andan todo el día recordando y resucitando la polémica de que si el cristianismo y la democracia son compatibles. Pero la cuestión no es esa, la cuestión es si es posible una democracia sin raíces cristianas. La verdad es que, incluso cuando se realizan revueltas anticristianas, éstas se realizan en nombre de valores y principios cristianos.

Hablemos, entonces, de los disfraces. Es cierto que el embozo femenino islámico no es otra cosa que un vilipendio para la mujer, un atentado contra su dignidad; sin embargo es absolutamente coherente con lo que está establecido en el Corán, ya saben, ese libro sagrado, increado y eterno que no puede ser interpretado y que obliga bajo pena de… Nuestra hipocresía consiste en aplicar al caso las leyes que ya se aplicaron a casos parecidos, esta vez masculinos, en España en el siglo XIX.

Está muy claro que somos unos cobardes, unos hipócritas, unos fariseos: el burka y los demás trapos, aparte de lo obvio ―del embozo que debe prohibirse en determinados espacios―, ¡va contra la dignidad de la mujer! Es un agravio, un vilipendio, un ultraje a su dignidad y a sus derechos. Si logramos un rostro despejado sin restituir la dignidad como persona de la mujer, sin restablecer su igualdad definitiva y original acorde con nuestras leyes ―empezando por la Constitución― que provienen de la igualdad de todos ante el Dios cristiano, no habremos logrado nada real; sólo una apariencia que esta vez va a embozar, definitivamente, la desigualdad y va a consagrar la esclavitud femenina.

El Islám debe ser sometido a nuestra legalidad o ser prohibido por ir contra nuestra cultura, nuestra dignidad y nuestras leyes. Por el contrario, si decidimos salvaguardarlo, deberemos santificar la desigualdad, el sometimiento, la esclavitud, renunciar a nuestra libertad, renunciar al progreso, traicionar y prohibir nuestra cultura y nuestro arte ―desde la música a la pintura―, esclavizar a nuestras mujeres, renunciar a la civilización occidental…

martes, 8 de junio de 2010

¡QUE ALGUIEN COJA ESA BANDERA, POR DIOS!


Sentado al borde del camino, con las manos caídas a los lados, me encuentro acompañado de miles, quizá millones. También de Ángeles, millones de Ángeles, aquellos de los que cuenta el Dante que, en la gran batalla de los Cielos, no quisieron tomar partido ni por las huestes de San Miguel ni por las de Lucifer y, por ello, están condenados a vagar por los andurriales más inhóspitos de la tierra hasta el fin de los tiempos.

No es éste tiempo de certezas, sino de enigmas. Tocqueville decía que si el pasado ya no ilumina el porvenir el espíritu humano camina entre tinieblas. Pero, el pasado, se ha acordado de nosotros, aunque lo hayamos querido olvidar. Mi guardián celeste me ha pinchado con su espada y me ha hecho salir de la cuneta:

― ¡Abandona esa cuneta! ¡Sal de esa compañía! Ya ha emprendido la marcha una gran comitiva. ¡Coge una banderola y camina! ¡Abandona a esos pacifistas provocadores de todas las violencias! ¡Desconfía de los sin Dios, de los apolíticos, de los sin patria! ¡No seas vulgar, estás vivo, por eso tienes una patria! ¡Sólo para los muertos, como diría Filón de Alejandría, toda la tierra es tumba! ¡Sigue a los héroes que ya van por delante, ellos no se ocupan de los pensamientos de los mediocres, de los juicios de los demagogos, de las cobardías de los vulgares! ¡Ellos pertenecen a la gran historia, a la historia verdadera, que tiene un inmenso desdén por las mayorías y los plebiscitos! ¡Ellos respetan a los vencidos y defienden a muerte la verdad!

Y la trémula banderola en mis manos da cuenta de mi miedo y, poco a poco, empiezo a darme cuenta de la nueva compañía. Allí muy por delante de mí, va Teresa de Ahumada, escoltada por caballeros cristianos; unos cientos de metros más acá, cerca de la cuneta, va el maestro Quevedo arengando sátiras a escupitajos para todos los que en ella se encuentran. Encabeza la comitiva la reina Isabel y Fernán González ya está preparando la estrategia con el Gran Capitán. Aquí y allá españoles por doquier, héroes, santos, genios… Hay noticias que vienen de lejos; los aedas, los juglares, los poetas, los rapsodas nos las van trasmitiendo. Los de la cuneta no oyen, permanecen sin expresión, como con una especie de careta que no es otra cosa que la máscara cínica con que la nada encubre su miedo a lo real. Antes de ser "ser", dice Maeztu, la patria es un valor, por tanto un espíritu. Pero, "valor", remite a valentía en primer lugar, de ahí mi trémula banderola.

Voy sintiendo que es el vacío del alma el que me había dejado inerme ante la barbarie. A los únicos que hoy se les escucha, que no son otros que los ejércitos de nihilistas, dicen cada vez con más fuerza que hay que hacer más vacío ese vacío. A esos malditos, como diría Montaigne, les parece estar en temporada de cosas vanas, cuando las perjudiciales nos apremian. Los malos hacen las revoluciones a zambombazos, cortando cabezas a centenares de miles, fusilando a millones y matando de hambre a decenas de millones. Luego pretenden que los que por fin se rebelan contra esas atrocidades lo hagan con un "¡por favor, usted primero!"

España no es ninguna boñiga seca al borde del camino, no es un fárrago de maricones y machorras, de arribistas, delatores, gigolós, gobernadores corruptos, cornudos consentidos, falsarios, envenenadores, sectarios, sátiros, pornócratas, pederastas, asesinos, traidores, cobardes, turbas de encorbatados saqueadores, progres barbilindos, comités mafiosos de extensión de derechos, endemoniados…

España ha venido a ser de la civilización que tiene su inicio en el "hágase" del Génesis y ha venido a afianzarse en el "hágase en Mí según Tu palabra" de María. Por eso no reconocemos ningún gobierno, para esta tierra de María Santísima, si no se respeta a Cristo Rey.

Se oyen por delante, digo, a aedas y juglares cantar las gestas, transmitir las noticias… Dicen que, el Doncel de Sigüenza, desenvainada la espada, yace herido por la vega de Granada. Pero han visto llegar a Mio Cid y, veloz como el viento en su blanca cabalgadura, han visto a Mi Señor Santiago atravesar montes, valles y llanos de España. Dicen también que el Maestre de Calatrava ya ha pasado a Ceuta y se encamina hacia Melilla. Don Rodrigo de Lara ya está en Canarias.

¡Que alguien coja esa bandera!, dicen que ha dicho mi señor don Quijote, y ha añadido que "la virtud más es perseguida de los malos que amada de los buenos". Don Miguel de Unamuno, que asido a la albarda del rucio de Sancho camina casi al frente de la comitiva, cree haber oído que, don Quijote, lucha a brazo partido contra los gigantes que visten camisas rojas, camisas negras, camisas pardas. No sabe cómo le irá, seguramente ande ya un poco maltrecho. Es por eso que oigo los gritos de Bernardo del Carpio, mientras sale al galope: "Aquí, aquí los mis doscientos/los que comedes mi pan/que hoy era venido el día/que honra habemos de ganar". Y corren en ayuda de mi señor don Quijote.

En una mano la espada, en la otra el rosario como escudo y un crucifijo en el pecho. Ya están empezando los gritos enardecidos: ¡Sus y al ataque! ¡Los progres y los cobardes no pasarán! ¡Jeh, toro! ¡Santiago y cierra España! ...

sábado, 5 de junio de 2010

TIRARSE LOS TRASTOS A LA CABEZA.


Estoy hasta el gorro de todos esos idiotas sin remedio (empleo el término "idiota", en este blog, desde el punto de vista de las actitudes, bien sean propias o provocadas por otros; no hablo de cuestiones psicosomáticas), bien sean periodistas o lectores que escriben cartas por los periódicos, que dicen estar hartos de que los políticos se tiren los trastos a la cabeza. Lo que peor me pone es esa especie de estupidez (en este caso parece casi congénita) que propugna la quietud, la falsa paz, la mansedumbre, el amilanamiento, la medrosidad… cuando, precisamente, se están empleando armas pesadas contra los ciudadanos.

El verdadero problema es que "esos trastos" no sean mucho más contundentes, más intelectualmente destructivos, más descriptivos, más destructores del embozo y la mentira. Es lo de siempre: para subsistir en determinados ecosistemas hay que adaptarse. Un ecosistema dominado por el intelecto del zapaterismo: véase él mismo, Pepiño, de la Vega, Aído, Corbacho, Moratinos… puede llegar a apabullar al más pintado. En casos así, una de las posibilidades, es adaptarse a dicho dominio. Pero, ¿cómo alguien, cultural e intelectualmente superior, se adapta a lo que, a la postre, supone una especie de lobotomía? Imposible, desde luego, porque o sale corriendo so pena de quedarse idiota definitivamente o se queda mudo. El quedarse mudo, es cierto, supone un algo de valentía, pero parecerá que uno está con Buda, bajo el árbol con el sempiterno "OOOOOOMMMMMM", esperando a que se cumpla el paso de los eones y uno alcance el nirvana, es decir, la mayoría absoluta. Ahora bien, cuando se ha estado bajo el árbol con ese terrible mantra en la cabeza, ¿no habrá conseguido, ese mantra, el mismo resultado que la lobotomía zapateril? ¿No será acaso, el zapaterismo, una especie de intelecto sumo que sin el menor esfuerzo, ha logrado engañar a todo el mundo y resulta que son Pepiño y la Aído los nuevos avatares?

Pues, o eso es verdad o "los trastos a la cabeza" deben ser más contundentes, más continuos y más esclarecedores. Que los medrosos bienpensantes se queden en sus casas con sus paces y sus idioteces.

miércoles, 2 de junio de 2010

ESTA ESPAÑA.


Siempre he defendido la vida y siempre lo haré, aunque todos los demonios de la simpleza e iconos de la sandez vengan a las primeras planas y a las primeras noticias de los informativos de la tele.

La ministra de Defensa de España, ya saben, es aquella que lucía una camiseta con un letrero en un idioma regional que decía así: "Todos somos Rubianes". ¿Y quién era el atontado de Rubianes?: pues un actorcete que había dicho: "Yo me cago en la puta España". Esa ministra, que sucedió a un especulador inmobiliario (esa impresión da), especulador al que le parecía de pena que algunos pensaran y sintieran que "A España servir hasta morir". Dicha ministra, es la que no ha proferido ni siquiera memez sibilina alguna justificativa de que un Teniente Coronel del ejército español manifieste su odio a España y esté por la edificación de un paisillo de medio pelo o que quiere tocarle los coj… ánimos a la Legión prohibiéndoles rendir honores al Santísimo Cristo de la de la Buena Muerte y Ánimas, verdadero símbolo de la Legión, o que cada vez haya que esconder más y más el himno nacional, la bandera…

Cuando se carga la burra y se le aprieta la cincha hasta semejantes límites puede ocurrir cualquier cosa. Si a esto le añadimos que ellos siempre están a partir un piñón con los terroristas, ya sean Hamás, Arafat, ETA, etc.; y los que lo promueven, como Cuba, Venezuela, Irán, los nacionalistas y sus progres adosados…. Cuando se desprecia a las víctimas, se las domestica políticamente o se las esclaviza, en una de las maniobras más inhumanas y aberrantes que puedan darse, casi como algo propio de una especie subhumana intentando esconder su dignidad utilizando la simple zoología de especies que deberían extinguirse… ¡Dios santo! ¡Por las víctimas se reza, a las víctimas se les rinden honores, se les toca el himno y están en nuestra bandera…! Pero se desprecia a los muertos, a los héroes, a los santos, a los genios, a los poetas, a los patriotas; se desprecia a las víctimas, a los españoles, por eso se prohíben los honores al Cristo de Mena.

Y hablando de Mena. Aún recuerdo en una celebración, al general Mena, traer a colación un artículo de la Constitución que él estaba obligado a defender. El fariseo de todos los fariseos que conozco y que hoy preside el Parlamento y que, entonces, era Ministro de defensa, lo destituyó ipso facto. A quienes, desde el mismo Ejército, quieren la destrucción de España, y por tanto de la paz y la libertad, se les condecora y se les asciende.

La cosa no admite más discusión ni causa peor que la idiotez de muchos españoles que deberían sufrir directamente, y con todo el conocimiento que no tienen, las iniquidades que votan. A cada cual las consecuencias de sus votos; esa es la mayor perfección democrática que puedo vislumbrar.

El ministro de Exteriores, aunque cabría nombrarlo por sus verdaderas acciones e intenciones como ministro para las dictaduras y del proterrorismo, ha salido como una exhalación y con su habitual sonrisa de naranjito, a condenar a Israel por su acción, o mejor dicho, para denigrar la democracia en un lugar en el que, precisamente, está rodeada de terroristas que, para nuestra desgracia, son sus amigos… democraciaaaa. Democracia, por los visto, es cualquier cosa.

Repito lo del principio, siempre he defendido la vida, me merece un respeto absoluto y, nuestra civilización –que ya muere- siempre se ha basado en ese valor absoluto de la vida; pero estoy por pedir que, a todos estos cretinos sin paliativos, los fusilen al amanecer. Que Dios me perdone, pero, allá arriba, Él sabrá qué hacer con todo ellos, aquí nos están sobrepasando.