miércoles, 2 de junio de 2010

ESTA ESPAÑA.


Siempre he defendido la vida y siempre lo haré, aunque todos los demonios de la simpleza e iconos de la sandez vengan a las primeras planas y a las primeras noticias de los informativos de la tele.

La ministra de Defensa de España, ya saben, es aquella que lucía una camiseta con un letrero en un idioma regional que decía así: "Todos somos Rubianes". ¿Y quién era el atontado de Rubianes?: pues un actorcete que había dicho: "Yo me cago en la puta España". Esa ministra, que sucedió a un especulador inmobiliario (esa impresión da), especulador al que le parecía de pena que algunos pensaran y sintieran que "A España servir hasta morir". Dicha ministra, es la que no ha proferido ni siquiera memez sibilina alguna justificativa de que un Teniente Coronel del ejército español manifieste su odio a España y esté por la edificación de un paisillo de medio pelo o que quiere tocarle los coj… ánimos a la Legión prohibiéndoles rendir honores al Santísimo Cristo de la de la Buena Muerte y Ánimas, verdadero símbolo de la Legión, o que cada vez haya que esconder más y más el himno nacional, la bandera…

Cuando se carga la burra y se le aprieta la cincha hasta semejantes límites puede ocurrir cualquier cosa. Si a esto le añadimos que ellos siempre están a partir un piñón con los terroristas, ya sean Hamás, Arafat, ETA, etc.; y los que lo promueven, como Cuba, Venezuela, Irán, los nacionalistas y sus progres adosados…. Cuando se desprecia a las víctimas, se las domestica políticamente o se las esclaviza, en una de las maniobras más inhumanas y aberrantes que puedan darse, casi como algo propio de una especie subhumana intentando esconder su dignidad utilizando la simple zoología de especies que deberían extinguirse… ¡Dios santo! ¡Por las víctimas se reza, a las víctimas se les rinden honores, se les toca el himno y están en nuestra bandera…! Pero se desprecia a los muertos, a los héroes, a los santos, a los genios, a los poetas, a los patriotas; se desprecia a las víctimas, a los españoles, por eso se prohíben los honores al Cristo de Mena.

Y hablando de Mena. Aún recuerdo en una celebración, al general Mena, traer a colación un artículo de la Constitución que él estaba obligado a defender. El fariseo de todos los fariseos que conozco y que hoy preside el Parlamento y que, entonces, era Ministro de defensa, lo destituyó ipso facto. A quienes, desde el mismo Ejército, quieren la destrucción de España, y por tanto de la paz y la libertad, se les condecora y se les asciende.

La cosa no admite más discusión ni causa peor que la idiotez de muchos españoles que deberían sufrir directamente, y con todo el conocimiento que no tienen, las iniquidades que votan. A cada cual las consecuencias de sus votos; esa es la mayor perfección democrática que puedo vislumbrar.

El ministro de Exteriores, aunque cabría nombrarlo por sus verdaderas acciones e intenciones como ministro para las dictaduras y del proterrorismo, ha salido como una exhalación y con su habitual sonrisa de naranjito, a condenar a Israel por su acción, o mejor dicho, para denigrar la democracia en un lugar en el que, precisamente, está rodeada de terroristas que, para nuestra desgracia, son sus amigos… democraciaaaa. Democracia, por los visto, es cualquier cosa.

Repito lo del principio, siempre he defendido la vida, me merece un respeto absoluto y, nuestra civilización –que ya muere- siempre se ha basado en ese valor absoluto de la vida; pero estoy por pedir que, a todos estos cretinos sin paliativos, los fusilen al amanecer. Que Dios me perdone, pero, allá arriba, Él sabrá qué hacer con todo ellos, aquí nos están sobrepasando.

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