jueves, 15 de julio de 2010

ESTADO DE LA NACIÓN

Cabría preguntarse de qué nación. Rajoy ni siquiera la nombró, Zapatero dijo que va a cargársela como sea, al menos lo poco que queda de ella después de la sentencia del Tribunal Liquidacional.
Vi ayer el debate y sólo me queda sentimiento o sentimentalismo, es decir, tristeza sobre la nada, quietismo estéril, dimisión, animalismo, cosificación...
Asistí a un desfile o exposición de estafadores, cobardes, golpistas... Fui espectador de cómo se traiciona la verdad, cómo se intenta colar por todas las rendijas la retórica engañosa que, en Zapatero, es simple burricie, maldad que no necesita disimulo. Engaños, palabras huecas, coristas del vómito, embustes, patrañas, fórmulas mendaces para tapar la podredumbre de la ruina a que se ha llevado a todo un pueblo. Se va a"arreglar el mundo" con cuatro arbitrios pueriles.
Dicen estar debatiendo, pero es simple petulancia y hasta cuando dicen que discuten y se aborrecen es mentira y, si parecen hacerlo, es de balde, simple pantomima. Sólo se representan a sí mismos.
¿Dónde está España entre tantas cosas vanas y puercas?

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