lunes, 19 de julio de 2010

LOS KIRCHNER Y LA ABOLICIÓN DEL MATRIMONIO CIVIL.

Aunque no me sé las especificidades del caso argentino imagino que el caso es muy parecido al del desastre del maricapón español.

España siempre ha sido algo más que la España europea; sin las Españas americanas está tuerta y coja. Sin ellas, más que una madre, es una malnacida. Por eso, cuando aquí hacemos alguna idiotez ―las idioteces son propias de idiotas, sean españoles o no―, siempre hay otros idiotas ―nativos de todas las Españas― que las copian o, incluso, las mejoran. Los Kirchner, a pesar de apellido tan raro, parecen haber nacido en alguna checa del PSOE, peritos estos en copiar todas las maldades y estupideces del mundo mundial por el mero hecho de ir contra lo que hay, a no ser que lo contrario les rente más. En este último caso siempre encontrarán algún cura u obispo que bendiga su entrada en la catedral obviando todas las barbaridades anteriores. No es el caso, la abolición del matrimonio civil ―convertido, ahora, en cualquier cosa― les renta bastante, por lo visto. ¿Cómo no van a apoyar al juez Garzón cuyo final de sus presuntas extorsiones ni siquiera vislumbramos? Todos esos españoles, cuyo nombre no merecen, están en el mismo saco, quieren lo mismo: la destrucción de la Madre Patria, la destrucción de la Patria argentina, la voladura de la Patria venezolana, boliviana…

Ahora que los Kirchner han hecho del matrimonio civil el registro de lo que se quiera, no queda más matrimonio real que el matrimonio católico y hay que subrayarlo y ponerlo en mayúsculas y negrita, ya sólo existe un matrimonio, EL MATRIMONIO CATÓLICO. Al menos en España y Argentina ya no existe el matrimonio civil sino una especie de timo jurídico y un auténtico insulto para la inmensa mayoría de españoles y argentinos. Quién sabe, si estos poco espabilados ―o muy espabilados― de los Kirchner y Zapatero no tendrán un negocio a medias de cría de pollos con don Evo.

¡Qué nivel el de todas las Españas!

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