martes, 27 de julio de 2010

REPÚBLICA.


Una cosa curiosa, aunque parece bastante natural, es que la derecha se ha vuelto, en buena parte, republicana. Hay quien dice que esto se debe al cariñoso tratamiento de la Corona hacia los nacionalistas y los progres. A mí me parece un absurdo más de la política española y de la deriva hacia el camuflaje de la derecha.

Mucho intelectual de derechas aboga por el republicanismo por parecer éste más democrático y se obvia a tontas y a locas que, esta monarquía, fue votada por los españoles en 1.978. La esquizofrenia de la política lleva a estas boberías porque puede ponerse en tela de juicio todo, dado que ya está más que admitido que, España, es lo más discutido y discutible desde que los españoles abundan tan poco, sean de derechas o de izquierdas. Aclarar que decir español y de izquierdas casi es un contrasentido ―esto por si algún izquierdista quiere empezar a trabajar en algo verdaderamente beneficioso, para él y para todos los demás.

La utopía de la izquierda siempre tendrá una meta ―previsiblemente infernal― a través del fascismo, el sovietismo, el nacionalsocialismo o cualquier otra barbaridad que puedan inventar. España es un concepto que hay que poner en tela de juicio, al fin y a la postre es la fuente de nuestra libertad, por eso le molesta tanto a la izquierda ―siempre han dado vivas a Rusia y no a quien debían―. Ciertamente, ésta, identifica a España con la Monaquía, es decir, un obstáculo más hacia ese paraíso.

La ceguera de todos los demás ―que muchos llaman derecha para abreviar, aunque sería largo y tedioso de clasificar y enorme de describir― consiste en pensar que con la caída del muro está todo hecho, aunque, desde luego, lo peor es el muro inmaterial. Algo curioso es que el materialismo aspira a muros inmateriales, a cosificar el espíritu, a, valga el contrasentido, a inmanentizar la transcendencia ―permítaseme los palabros y el neoconcepto―. Castellani lo decía bien claro al decir que todo se resume en hacer desaparecer lo sobrenatural y divinizar lo natural.

Se trata, pues de la libertad, de la salvaguarda de la naturaleza humana, de un pacto de los españoles consigo mismos y con su devenir a través de la historia y no sólo por haber votado la Monarquía en 1.978. Tenemos un rey que reina, pero que no gobierna y que es más barato que la Presidencia de una República. Un rey que reine y, además, gobierne, ¡oh, Dios! ¿Alguien se imagina a Zapatero de Presidente de una República, a Zapatero como Rey Absoluto por un tiempo determinado? Que nadie me hable de garantías democráticas porque en teoría, en España, las tenemos, como en Francia, donde no se han podido librar de Chirac, Mitterrand, Giscard… ¡Que Dios nos coja confesados contra los desbarres de la derecha tonta!

Fue la derecha, hace más de setenta años quien trajo la IIª República y quien pintó la bandera que tanto luce por ahí la izquierda.

Sabemos qué es lo que quiere la izquierda: lo que siempre ha querido, el terror, el enmendarle la plana a Dios. Como decía Marsillach: "Si yo fuera Dios habría hecho el mundo mucho mejor". Aparte de la estupidez ontológica del señor este, no es sino la descripción de Auschwitz, el Gulag y el resto de horrores de lo que nos está hablando.

Otra cosa es que la derecha se haya vuelto republicana para quitarle argumentos a la izquierda. Pues eso no es así porque podemos comprobar cuáles son los resultados: sangre.

Y eso no es ninguna broma, desde que existe la izquierda, las guerras son terroríficas, no hay caballerosidad ni respeto por los ilustres vencidos, sólo es carnicería. Esto no ha sido así siempre sino desde las guerras napoleónicas.

Si hay algunos problemas decisivamente graves como el de la vida, la verdad, la libertad, la justicia… y sale el tonto de República o Monarquía y se cree que, encima, sabe de qué va el asunto es para liarse a tortazos con todos estos idiotas. Se merecen lo que les pase.

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