miércoles, 29 de septiembre de 2010

HUELGA FASCISTA, COMO CASI SIEMPRE.


Está claro que eso que solemos llamar sindicatos de clase provienen del mundo marxista y, en España, también; aunque nos hayan llegado a través del franquismo.

Los antiguos sindicatos verticales se han transformado en UGtés y CCOOes y, aunque no se puede decir que sean la misma cosa ―estos son peores y defienden al trabajador, bastante menos―, son, por otra parte, muchísimo más ideologizados, simples correas de transmisión de los partidos de izquierdas, fundamentalmente del PSOE. Lo suyo es el Frente Popular de la IIª República. Esta colección de sindicalistas, socialistas, golpistas, totalitarios, violentos, guerracivilistas… En esencia, estos sindicatos que sufrimos, no son sindicatos verticales sino enhiestos, pues padecen un potente priapismo ideológico como si hubieran tragads viagras marxistas-leninistas a toneladas. Y, por supuesto, son fascistas, claro, dado que son socialistas. Y esto último es condición sine quanon para ser fascista.

Los piquetes sindicales son, con toda la lógica, los herederos de aquellas células fascistas que empleaba Benito Mussolini para meter en cintura al personal, la agitación y el asustamiento ―hay que recordar que, este señor, fundador del fascismo, era el nº 3 del Partido Socialista Italiano― y que procedían de los sindicatos de izquierda ―fundamentalmente del PSI― y que se llamaban fasces del lavoro.

Más claro el agua.
Por cierto: ¡Viva San Miguel Arcángel!

martes, 14 de septiembre de 2010

LA “SOPLAGAITEZ” DE ZAPATERO.

Debe de ser la desvergüenza y frialdad con que actúan y expelen sus dicharacherías los tontos. Que Dios me perdone, pues no ve con buenos ojos que llame, a mi prójimo, raca. Este tipo, incluso literalmente, nos está llevando a la muerte. Tal estupidez es un síntoma terminal, no sólo de Zapatero sino de una sociedad que se lo come todo con patatas. "Cuida tu mente más que nada en el mundo, porque ella es fuente de vida", dice el libro de los Proverbios. Apliquémonos el cuento.

La estupidez está muy extendida; en un grado u otro todos la padecemos. Analizando nuestra propia estupidez es como podemos hacer un diagnóstico eficaz de la situación y, al mismo tiempo, nos hace ver quién, ni de coña, realiza esa especie de examen de conciencia cuya falta causa a uno mismo, y a los demás, males cada vez mayores. Prosiguiendo con el libro de los Proverbios añado: "Aférrate a la instrucción y no la descuides; ponla en práctica, pues es vida para ti". El caso es que, acto seguido añade: "Pero el camino de los malvados es oscuro; ni siquiera saben contra qué tropiezan". A lo mejor es esta la cuestión o, por lo menos, un añadido a lo anterior de mucha importancia.

Este socialista ―hay quien dice que no lo es, aunque a mí me parece su esencia― profesa aquello para lo que, el socialismo, nace en el siglo XIX: la persecución, extinción y sustitutución del cristianismo. En otras palabras, el intento definitivo de entronizar el error, la barbarie y la mentira. Es por eso que, a veces Zapatero y muchas otras gentes como él, parecen querer sustituir a Dios Todopoderoso y, éste, precisamente es el rasgo de mayor locura y estupidez. Intentar saber cuáles son los principios de esta clase de gente es totalmente inútil: no los tienen. Y no tienen principios ni finales, porque, como Dios, se creen inconmensurables. El rídículo debe de ser lo único realmente carente de mesura.

Lo peor es que hacen una propaganda perfecta para el engaño de los que "no cuidan su mente". Y, así, la buena prensa del izquierdismo es como un bonito caballo de Troya que lleva dentro el socialismo, el fascismo, el nazismo, el comunismo, el satanismo… aunque ellos hagan como que nada tiene todo esto que ver con ellos. Son maestros en atribuir los horrores propios a los demás.

Por desgracia se llega a una situación en el que lo única salvación que cree ver la gente no es otra que la de echar mano de la capacidad de hacer a un lado sus talentos. Atenuar su capacidad para la imaginación, la atención y el pensamiento. Así la situación empeora en proporcion geométrica.

jueves, 9 de septiembre de 2010

HA COMENZADO EL CURSO, POR LO VISTO.

Pero Zapatero sigue en lo mismo, para no perder el chollo que centenares de miles de los afiliados a su partido poseen desde hace muchísimo, demasiado tiempo; y también sus sindicatos… verticales, como los de Franco, que dicen algunos; pero no es así. Los de ahora sufren priapismo ideológico, es decir, son simplemente enhiestos. Los españoles comunes y corrientes siguen sin enterarse de nada, aunque estén en el paro. Ni siquiera hay esperanza, porque, la esperanza, es cuesta arriba; y, claro, cuesta arriba significa sin subvención.

El inconsciente de Stephen Hawkins anda con auténticos problemas de fe. Por lo visto ha decidido afianzarla a base de esparcirla a voces. Desgraciadamente, él y todo el mundo, sabe sólo una infinitesima parte de lo que cree; es decir, su fe, es infinitamente mas grande que su ciencia. Pero no se entera, claro, no lo puede saber. Y es que siempre se ha dicho que la diferencia entre los que creen y los que no creen es que, unos, creen en lo que no ven y, los otros, creen que ven.

La sociedad española, con el gobierno y la oposición al frente ―esta última colabarando, generalmente por omisión― no se está islamizando, se está volviendo budista ―quizá sea un paso previo―, porque esta renunciando a sus deseos. Cuando se ha renunciado a todo deseo, la vida, se asemeja peligrosamente a la muerte. Ni siquiera se desea vivir, solamente el vivir bien o dignamente, como dicen los idiotas. Esto significa la guerra total a todo lo más valioso en nombre de lo pueril, barato, barriobajero…

¿Ciudadanía española? ¿Dónde está? Si existiera sería atronadora, porque, como decía José María Cabodevilla, "que el grillo cante, que la higuera dé higos, que el hombre medite. Amén, son diversas formas de honrar a Dios, y bastante parecidas entre sí". Pues he aquí que, la mayoría de los españoles no le llegan a la higuera, o al grillo, ni a la alpargata. Los que los pastorean y les hacen balar tan fuerte no pertenecen, precisamente, a una especie en vías de extinción. Son incansables; como diablos, inasequibles al desaliento y andan presentes en oenegés, federaciones, comités, movimientos ecologistas, pacifistas, abortistas, universidades, medios de comunicación… Y sólo expresan ideas y mitos de la adolescencia de forma tan machacona como los ritmos musicales con que todo lo aliñan. ¡La ideología de la idiotez es tan testaruda…!