jueves, 9 de septiembre de 2010

HA COMENZADO EL CURSO, POR LO VISTO.

Pero Zapatero sigue en lo mismo, para no perder el chollo que centenares de miles de los afiliados a su partido poseen desde hace muchísimo, demasiado tiempo; y también sus sindicatos… verticales, como los de Franco, que dicen algunos; pero no es así. Los de ahora sufren priapismo ideológico, es decir, son simplemente enhiestos. Los españoles comunes y corrientes siguen sin enterarse de nada, aunque estén en el paro. Ni siquiera hay esperanza, porque, la esperanza, es cuesta arriba; y, claro, cuesta arriba significa sin subvención.

El inconsciente de Stephen Hawkins anda con auténticos problemas de fe. Por lo visto ha decidido afianzarla a base de esparcirla a voces. Desgraciadamente, él y todo el mundo, sabe sólo una infinitesima parte de lo que cree; es decir, su fe, es infinitamente mas grande que su ciencia. Pero no se entera, claro, no lo puede saber. Y es que siempre se ha dicho que la diferencia entre los que creen y los que no creen es que, unos, creen en lo que no ven y, los otros, creen que ven.

La sociedad española, con el gobierno y la oposición al frente ―esta última colabarando, generalmente por omisión― no se está islamizando, se está volviendo budista ―quizá sea un paso previo―, porque esta renunciando a sus deseos. Cuando se ha renunciado a todo deseo, la vida, se asemeja peligrosamente a la muerte. Ni siquiera se desea vivir, solamente el vivir bien o dignamente, como dicen los idiotas. Esto significa la guerra total a todo lo más valioso en nombre de lo pueril, barato, barriobajero…

¿Ciudadanía española? ¿Dónde está? Si existiera sería atronadora, porque, como decía José María Cabodevilla, "que el grillo cante, que la higuera dé higos, que el hombre medite. Amén, son diversas formas de honrar a Dios, y bastante parecidas entre sí". Pues he aquí que, la mayoría de los españoles no le llegan a la higuera, o al grillo, ni a la alpargata. Los que los pastorean y les hacen balar tan fuerte no pertenecen, precisamente, a una especie en vías de extinción. Son incansables; como diablos, inasequibles al desaliento y andan presentes en oenegés, federaciones, comités, movimientos ecologistas, pacifistas, abortistas, universidades, medios de comunicación… Y sólo expresan ideas y mitos de la adolescencia de forma tan machacona como los ritmos musicales con que todo lo aliñan. ¡La ideología de la idiotez es tan testaruda…!

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