viernes, 29 de octubre de 2010

¿SE EQUIVOCÓ FRANCO EN SUS VATICINIOS?

No sé quién dijo que si los hombres no cometieran a veces tantas sandeces, no ocurriría absolutamente nada inteligente. La cuestión es que, después de todo un periodo socialista ―nuevamente― tan socialista, ya está tardando demasiado el que ocurra algo inteligente. Hay, por otra parte, todavía un montón de idiotas y gentes pagadas que persisten en sostenella y no enmendalla. En fin, siempre habrá ese tipo de gentes que creen merecer y que se encuentran muy a gusto con todas las tortas e insultos que les infligen los que dicen ser los suyos. No hay vida para ellos fuera del corral; claro que fuera del corral se encuentran infinitamente desamparados; prefieren diablos seguros y conocidos que tener que salir a buscar la gloria donde quiera que esté.

Cosas veredes y mentiras gordas como que la izquierda siempre ha estado por repartir; repartir el odio, la mentira, la destrucción, la pobreza, la muerte. Después resulta que como siempre dicen haberlo hecho por la humanidad y todas esas palabras mentirosas con que disimulan la realidad ―a los tontos― y que desgastan como si cada vez que las pronuncian perdieran poco a poco su significado, nadie les pide responsabilidad y, encima, su conciencia, parece no decirles ni pío.

Después del proceso siniestro que el PSOE había comenzado desde su fundación, el hecho de haber ganado la guerra fue un acto muy inteligente. Cierto que más inteligente habría sido el poder evitarla, pero fue imposible. Aún hoy, después de setenta y tantos años, el PSOE y sus ayudantes, pretenden ganarla y no es que les importe mucho el que  haya que volver a montarla; están en lo que están por más aspavientos que hagan. Franco, sin embargo, creía que ya estábamos vacunados.

Nos cuenta José Antonio Argos que Nixon le dijo a Vernon Walters: "Quiero que vayas y hables con Franco sobre lo que acontecerá después de él". Resumiendo un poco todo lo que ocurrió antes de la entrevista, Walters, pensaba que Franco no iba a querer hablar del asunto y creía que, en cierto modo podía ofenderle la pregunta. Walters llegó a la entrevista y empezó con circunloquios para ver por dónde podía entrarle. Franco le cortó y le dijo: "Lo que interesa realmente a su Presidente ―Nixon― es lo que acontecerá en España después de mi muerte, ¿no?.

―Mi general, si.

―Siéntese, se lo voy a decir. Yo he creado ciertas instituciones, nadie piensa que funcionarán. Están equivocados. El Príncipe será Rey, porque no hay alternativa. España irá lejos en el camino que desean ustedes, los ingleses y los franceses: democracia, pornografía, droga y qué sé yo. Habrá grandes locuras pero ninguna de ellas será fatal para España.

―Pero, mi general, ¿cómo puede estar seguro?

―Porque voy a dejar algo que no encontré al asumir el gobierno de este país hace cuarenta años: la clase media española. Diga a su Presidente que confíe en el buen sentido del Pueblo español, no habrá otra guerra civil".

Hasta ahí, y hasta el momento, Franco, ha acertado plenamente. Lo que no sabemos es lo que ocurrirá a partir de ahora con media España ―la izquierda― empeñada en empobrecer a todo el mundo y hacer que desaparezca la clase media. Y esa es sólo una; la otra es la cuasi persecución religiosa contra el catolicismo que se está produciendo, de momento sólo en los símbolos, la educación que es solamente propaganda, medios de comunicación abyectos y atontantes, etc. Sin cristianismo no hay democracia, es condición sine quanon. En cuanto el cristianismo se desarraiga empieza la falta de libertad. Las prohibiciones zapateriles son consecuencia de ello, veremos hasta dónde llega el asunto.

La guerra civil empezó por ahí, no por toda la sarta de mentiras que nos cuentan los de la memoria histórica. La mayor persecución religiosa de la historia.

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