lunes, 29 de noviembre de 2010

CATALUÑA, ¿ES ESPAÑA?


Pues lo ha sido siempre y hasta hace poco lo era y, aunque no tiene ningún sentido pensar que hay unos íberos distintos de otros, ya llevamos treinta años de idioteces y engañifas. A algunos atontados les parece que ni lo ha sido, ni lo es, ni lo será nunca.

Hace tiempo, y eso se ve con toda claridad, que hemos entrado en un periodo constituyente. Cuanto más tarde pongamos manos a la obra tanto peor, como en el reconocimiento de la crisis. Me da que podemos entrar en una deriva peligrosa y sangrienta, así que hagamos una Constitución Española nueva ya. El que quiera estar que esté, en igualdad de derechos al resto, el que no quiera estar que se vaya o al menos, que se nos permita opinar y decidir sobre ese asunto a todos, que no nos den la lata más tiempo, que con su pan se lo coman.

Parece claro que los catalanes, la mayoría de ellos, ya han decidido. Pues venga: frontera de unos íberos con otros, estupidez suma, mentira llevada al extremo de la idiocia, pero fuera problemas. Dentro de un par de generaciones no hablarán ni el regional ese que llaman catalán ni el español que tanto odian, sino el árabe, dado que los van a poner frente a tierra y con el culo mirando al Cantábrico en un santiamén. Que no nos contaminen semejante plaga.

Librémonos de balcanizaciones, de historietas y de sangres: hagamos el verdadero pacto español: queremos españoles, no estupideces inventadas que sólo destilan odio. A vivir. Que los catalanes se resuelvan de una vez ese lío identitario sentimentaloide, aunque dudo que lo logren pues no es una cuestión de sentir sino una cuestión más alta, es materia ontológica: uno es lo que es, no lo que siente. En el futuro seguirán siendo lo que son: unos españoles a medio gas imposibilitados ya, definitivamente, de poder serlo plenamente, en otras palabras, la esquizofrenia, el seny.

En fin, me da que para cuando se enteren será demasiado tarde. Por nuestra parte ya les hemos dado demasiado tiempo para que se aclaren. Que no den más la lata: ¡Adiós, Cataluña! ¿Catalonia is not Spain? Pues, bueno.

¡Hala, vamos!

viernes, 19 de noviembre de 2010

LISA Y LLANAMENTE: “SED DE SANGRE”.

Si hay posibilidad de matar gente, allí estará siempre la izquierda en primera fila. ¿Por qué? No se sabe, debe de ser algún secreto que aún ningún izquierdista ha revelado por falta de permiso de Pedro Botero. Suelen tener certezas de todo cuanto exponen ―generalmente imponen―, aunque en la inmensa mayoría de los casos, esas certezas, son simple fiducia de Satanás. No hay nunca argumentos, aunque ellos sólo hablen de la razón y los argumentos. En este sentido doy una simple recomendación: no os molestéis nunca en saber cuáles son los razonamientos y argumentos de un izquierdista; pedidles mejor su papelito de consignas, es la única manera de poder salir de su lado sin apenas moraduras: corriendo siempre, claro.

Ellos son siempre pacifistas, es decir, violentos en sus reivindicaciones; jamás son pacíficos. Son siempre mentirosos y andan siempre a la búsqueda de enemigos que agredir con toda su injusta retahíla de  correcciones políticas que es lo más útil que ha encontrado para librarse de la conciencia.

Ahora se trata, dice Rubalcaba, de evitar el sufrimiento a todos los seres que nos movemos en este valle de lágrimas ―siempre han tenido, y tendrán, infinidad de sujetos en los que llevar a cabo sus tropelías― y, para ello, pretenden imponer la eutanasia, aunque, como siempre, cambiando el nombre. Si el mentiroso este dijese verdad harían todo lo posible por instaurar un mayor número de equipos de cuidados paliativos por ejemplo, o no se gastarían la pasta en sandeces y mejorarían el resto de la sanidad, o trabajarían para que no hubiese tanto desesperado en el paro a punto de suicidarse. Y ahí está el asunto: pretenden que sean los sanitarios los que les resuelvan el problema de las pensiones, que toda persona mayor de la edad que sea ―vejera irreversible y que siempre es terminal, antes o después, pues nunca se va a poder recuperar la lozana juventud― salga del ingreso más nimio siempre con los pies por delante.



Tremendo el reportaje del semanario ALBA ―el número pasado inmediato― sobre la legalización del asesinato de niños. Seguramente será la siguiente propuesta de la Pajín y su ayudante la Aído para evitar que las madres acuchillen a los hijos en el cuarto de baño y puedan hacerlo, con más seguridad e higiene, en algún matadero habilitado. Sólo ver lo que está sucediendo en Méjico y Argentina es realmente horroroso. Claro que, desde que el proceso industrial del aborto empezó en la URSS y, luego, poco a poco, todo el mundo comenzó a admitirlo con toda la naturalidad, el Gulag, Auschwitz, Pol Pot, Ruanda, Cuba, Chavez, el Islam… ya no son sociedades extravagantes, ni lugares concretos y remotos, ni situaciones chocantes y raras. Nos hemos convertido, con toda la complacencia, en solícitos obreros de todas las monstruosidades que --decíamos-- nos horrorizaban no hace tanto.

Como, lisa y llanamente, de matar se trata, ya sea mediante el odio de clase, o el arbitrario manejo de la edad, los conjuros de adivinadores enciendecirios que saben del futuro, o si se ha nacido aquí o allá, o la raza, o la ideología, o qué religión es la mala… han traído esos horrores a la puerta de nuestra casa. Convivimos con la misma naturalidad con el horror que un miliciano del Frente Popular matando católicos, que un nazi gaseando judíos, que un bolchevique eliminando enemigos de clase a montones o Mao culturizando a millones de chinos a base de enseñarles los más bellos monumentos en el camino del viaje al más allá.

Es la lucha de siempre, idiotas, que diría alguno. Los papanatas, los necios, los vacuos, los majaderos, los ignorantes, engañados por los malos, jamás se darán cuenta de que, ésta, es la lucha de siempre: la lucha entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, entre la verdad y la mentira, entre la libertad y la esclavitud, entre la justicia y la injusticia… Y no hay paz mentirosa y zapateril posible, ni mantra bajo el árbol, ni más ansia infinita de paz que el coger la espada para luchar contra la maldad, la muerte, la esclavitad, la mentira, la injusticia: "No os doy la paz como la da el mundo". "No he venido a traer la paz, sino la espada". ¡Bendito sea Dios!

Quieren, ahora, volar la cruz del Valle de los Caídos. ¡Claro, saben muy bien contra Quién les han mandado luchar! ¿Cuáles son las razones de alguien que es capaz de fusilar la imagen del Sagrado Corazón? No saben, como sabemos los católicos, que las imágenes, lo primero que comunican, es su limitación. Buscan a Dios para matarlo: habitualmente lo encuentran y lo matan, aunque no lo saben.
Una vez instalada la corrupción absoluta en el poder, mediante la maldad y la estupidez, el totalitarismo, la aberración y la muerte aparecen automáticamente. Entonces sólo hay dos alternativas: la esclavitud o la lucha por la libertad.





domingo, 14 de noviembre de 2010

¿ES TAN TONTO, ZAPATERO, COMO PARECE?

Mitin del presidente en la campaña electoral catalana. Zapatero va y expele a la masa biológica perfectamente moldeable que tiene enfrente: « ¿Qué quieren, que hagamos las leyes que quiere el Papa?». Aplausos, vítores, insultos al Papa y a los católicos… Y, el tipo, se cree eso que acaba de proferir y que, quizá, le ha mandado proferir Rubalcaba, que es el que se ha ocupado de decir que todo el mundo odia a Cataluña excepto él y todos los colectivistas nacionalistas y progres.

No sé si estoy muy seguro de la estupidez de Zapatero que, desde luego es un ignorantón, pero sí lo estoy de su maldad. El problema verdadero es que ha estupidizado y que sigue estupidizando a muchos. Este es el tipo que tuvo once millones de votos y que, luego, volvió a ganar unas elecciones que dejaron mudo al PP. Este último partido, si hubiera cierta decencia intelectual en España, estaría en las encuestas tan por delante del PSOE que, este último, estaría casi en trance de desaparecer, pero el que va a desaparecer es el PP.

¿Cuánta gente del PP creerá que no merece la pena votar al PP porque, al fin y al cabo y aunque gane las elecciones, no va a rectificar ninguna de las barbaridades que ha perpetrado el PSOE? ¿Cuántos votantes del PP se quedarán en casa porque su conciencia no les va a permitir acercarse a las urnas? Aun así es posible que gane el PP, pero por tan escaso margen de votos que lo más seguro es que, con semejante izquierda que no tiene conocimiento del más leve atisbo de democracia, no gobernará; y si lo hace será con la ayuda del otros colectivistas. Sea como sea, ¡adiós PP! Y adiós PP en una legislatura. La conciencia está empezando a tener la importancia que se merece en una buena parte de la población española, algo que, el PP, aún no ha entendido. Es, desde luego, deber moral de cualquier católico no votar opciones tan contradios como el PSOE y demás lacras. Se necesita una aclaración contundente por parte del PP cuanto antes. La impresión es que hay mucha gente que empieza a estar muy cansada.

Hay ocho o diez millones de españoles que no quieren una España próspera, que cuente y tenga algo que decir en la esfera internacional. Quieren la cutrez, la ignorancia, la barbarie… El PP, ante eso, calla, ¿para no molestar, quizá, a quienes en todo caso se van a molestar porque se lo han mandado Zapatero, Pepiño, UrCullu, Arturo Más, la ETA o cualquier otro aldeano?

Resumiendo: Zapatero está manejando y moldeando al PP del mismo modo que al centenar o dos de gregarios, o pobres gentes, del mitin.