jueves, 27 de enero de 2011

SOCIALISMO E INFORMACIÓN.

El mayor o el primero de los problemas del socialismo y de los socialistas es el narcisismo. Les ocurre que, cuando ven su imagen reflejada en un charco, creen a pies juntillas que el mundo se ha rendido a sus pies. Seguidamente persiguen a la realidad y, creyéndola atrapada, pretenden obligarla a adaptarse a sus redenciones. Creen, sin dudar ni un sólo momento, que son ellos los que dictan lo que, la realidad, debe hacer o cómo debe mostrarse. Lo demás no existe y,  esa realidad "real", debe someterse como cualquier colectividad o individuo amasable cual  bio-plastilina ideológica.

Imbuidos de esa soberbia, (seña inequívoca del diablo) nos cuentan lo que ocurre en ese mundo ficticio suyo alejado de lo real. El encontronazo con la realidad es siempre terrible, dado el carácter indeformable de la realidad. Ellos no ven, no oyen, no entienden un mundo del que han huido; se creen generalmente superiores porque a veces sobrevuelan esa realidad que no ven, o quizá caminan bajo tierra, por el subterráneo y tampoco se enteran. Es como si seres unidimensionales habitaran nuestro mundo tridimensional: apenas nada se les mostraría.

Es por ello que la información de lo real les incomoda tan atrozmente, es algo que no pueden soportar porque no son capaces de atisbar información ninguna de ello. La censura es para ellos como una medicina, un ungüento infernal contra la divinidad elaborado a base de soberbia, mentira y violencia.

En otras palabras, "noticia", tal y como la gente normal es capaz de entender este concepto, es aquello que, un socialista, jamás querrá que se publique. Lo impedirá si puede.

miércoles, 26 de enero de 2011

VISIONES DEL PP.

Ciertamente no salgo de mi asombro al comprobar las continuas meteduras de pata del PP. Primero se muestra de acuerdo con casi todas las azumbres, u oceánicas inmensidades, de prohibiciones del PSOE y, ahora, se empeña en perder buena parte de los votos de los internautas.

Es posible que, aun así, aunque sea por muy poco, gane las próximas elecciones; los millones de parados así lo indican. Muy pocos tenemos duda de que, el PP, volverá a arreglar la situación económica. No decimos, desde luego, que sea fácil, pero la cuestión es que, apenas se haya colocado a la mitad de los parados que ha hecho el PSOE, volverán a salir a las calles, esos violentos pacifistas de siempre, y volverán a organizar una semi guerral civil que llevará a los asustadizos españoles a votar a otro Zapatero.

Si el PP está con Zapatero en el intento de amordazar internet, ¿quién los defenderá tras la próxima kale borroka de la progresía? ¿Acaso surgirá con la misma fuerza otra tecnología para comunicarse que, por un tiempo, no puedan meter en cintura? ¿Acaso el PP aspira a ser un PSOE light? ¿Acaso, Mariano, va a intentar acallar a los medios que defienden una forma de pensar que debería ser la suya? ¿Va a hacer lo mismo que hizo Aznar y pondrá dinamita en los medios de su cuerda para dárselos a Roures o a algún vergonzante italiano? Lo de la COPE ya está hecho, ¿va a seguir igual contra LD e Intereconomía?

Puede que sea más cómoda la compañía de Belén Esteban que la de Jiménez Losantos, pero el 90 % de los votantes del PP están con Losantos y escuchan a éste, a Carlos Herrera y a Javier Horcajo. Han dejado la COPE para algunos acontecimientos religiosos y ayudan a Hazte Oír, a las Víctimas del 11M, a las del terrorismo en general, quieren aclarar el caso faisán y el 11M, están contra el aborto en todos sus términos, están contra la eutanasia, la televisión basura, el Estatuto catalán tal y como ha salido de TC, el andaluz, la cláusula Camps del valenciano, quieren una reforma de la Constitución para una mejor gestión y defensa de España, quieren la reforma de la Ley Electoral, quieren que no se les persiga por ser cristianos, por hablar español, por fumar, por beber vino, por comer hamburguesas… por vivir. Y el PP sólo habla de paro y, a uno, le da por preguntarse: ¿El PP sólo habla de economía porque es lo único que sabe? ¿No quiere hablar de lo demás porque no tiene convicciones o porque no tiene…? El enorme respeto que profesa el PP a ciertas instituciones putrefactas, con las que no puede estar de acuerdo porque tiene --el PP-- el terrorífico deber de reconstituir, asusta enormemente. Que no se diga con claridad qué es lo que hay que reconstituir (la justicia con el TC a la cabeza, por ejemplo) es una cobardía y muestra las posibilidades reales de una nación libre, como España, para subsistir. Cuando empiezan a tocarse algunas cosas no se puede jugar con la táctica. 

¿Cuál es la esperanza del PP?: ¿Sólo la economía? Pues esas esperanzas ya las colman la lotería, las quinielas diversas y la primitiva.
El PP no quiere que los suyos protesten, quiere que, los suyos, no tengan ideas, ni convicciones, ni valentía, que esperen, que se conformen con las tácticas, que voten al PP aunque se vean insultados por éste y que no den la lata. Para muchos ―votos en el Congreso y Senado son amores― el PP ya no representa una alternativa al PSOE sino un simple recambio de más o menos lo mismo.
El caso es que muy mal, penoso cuando miramos al PP; aunque extraordinario, sublime y maravilloso si lo comparamos con el PSOE y lo demás.
Esta vez habrá muchos que voten al PP que, si no rectifica la enormidad de barbaridades, prohibiciones y aberraciones del PSOE, no volverá a ser votado más por un buen porcentaje de quienes, aun con todo, tienen la intención de votarle. Esperemos que Rajoy ande en la táctica y en el engaño a tanto progre medio idiota que aún duda si votar a ZP o al que sea del PSOE. Si le votamos y no rectifica a ZP y Cía. en tres meses, el PP, acabará subdividido en varias facciones y el PSOE volverá con las ínfulas del PRI. Probablemente entonces, como en otro tiempo, Angel Herrera ―se llame como se llame―, viaje de Suiza a Portugal a echarle la bronca al Gil Robles de turno para decirle aquello de Einstein: "Los malos no son los que hacen el mal, sino los que se sientan a ver lo que pasa".

lunes, 17 de enero de 2011

BARES SIN HUMO, BARES VACÍOS.

He de empezar diciendo que no fumo y, luego, debo seguir diciendo que me voy a morir igual, que no voy a vivir para siempre. Desde luego, como no soy ningún borde ni ningún cabrito, no toso de mala leche cuando veo a alguien fumar. No recomiendo que se deje de fumar, recomiendo que se fume menos para que no haga daño. No soy tan cabrón --no encuentro expresión más certera, lo siento-- como para que me moleste ver que la gente disfruta.

Este fin de semana he recorrido bares, la mayoría por fuera para disfrutar un poco del agradable olor a tabaco. Casi todos los bares estaban vacíos. El sábado entré en uno de esos bares, en los que rara vez se puede entrar por causa del gentío y, este sábado, pude hacerlo. Estaba yo solo, claro, con el camarero que tenía una cara de aburrimiento con mezcla de desesperación y rabia que casi me estremeció. No tuve valor para pedirle explicación ni le hice comentario alusivo alguno. La vitrina de los pinchos estaba vacía. Por lo visto ya llevaba varios días sin apenas vender un camarón. Pedí una Coca-cola "zero", porque, el azúcar, mata más rápido y más sibilinamente que el tabaco. No quise comerme un solitario torrezno que había en la vitrina porque, el colesterol, mata mucho más sibilinamente y rápido que el tabaco. Tampoco me dio por echarles un vistazo a los periódicos, al fin y al cabo en todos ellos había fotos del Zp, del Rubalcaba, de la Pajín… algo muy poco sibilino y que mata de veras y con toda la trompetería, aunque legalmente. Me pregunté, igualmente, cuál iba a ser la bajada en la venta de periódicos, de huevos, torreznos y camarones; de refrescos, vinos, cervezas y demás…

Todo se está muriendo, no hay esperanza, hasta el PP ha votado a favor de esta ley y que, aunque su apariencia tiene el informe aspecto del humo, no consiste en otra cosa que en darnos gato por liebre, cargarse la libertad de los pequeños empresarios del sector hostelero y su hacienda por la excusa engañosa de la salud pública. Nos han colocado en una jaula por nuestro bien, a causa de un futurible. Desgraciadamente el PP está en el ajo, no sé si por ingenuo o por decididamente necio.

Estos efectivos fabricantes de errores ya no necesitan obrar de modo encubierto y mediante el engaño, lo hacen bien a las claras mostrando su faz que, poco a poco, se está volviendo más terrorífica. Ya no me hacen gracia las ignorancias del ZP, la dislocación mental de algunas ministras, ministros y ministres… Lo más terrible no es que tengamos una clase política putrefacta, malvada e ignorante en un lado y medrosa en el otro, el auténtico problema es que la sociedad está todavía peor, casi sin excepción.

Aquí está el problema. Rajoy no va a cambiar nada, ya lo ha dicho. Las leyes que el tribunal corrompido de la señora Casas ha dicho que son constitucionales, como esas que han consagrado que los españoles no somos iguales ante la ley ―depende de dónde vivamos― y que, mucho menos lo somos los españoles y las españolas, se han cargado literalmente el estado de derecho y a España como nación, Rajoy las va a respetar por venir de donde vienen. Desgraciadamente eso le he oído. Escuchará a la gente y volverá su cara sonriente sólo a tres supuestos, o los que sean, del aborto para que algunos puedan seguir asesinando nonatos y forrándose sin necesidad de renunciar a su infernal vocación. Va a contentar a los que nunca se contentarán con nada y que le echarán del poder a base de delincuencia callejera, cócteles molotov y adoquines.

Dice Rajoy que miremos al futuro, que no sabemos dónde está, y que no miremos al pasado que, al fin y al cabo, es lo que nos constituye y lo que somos. Que seamos, en definitiva, buenos peones a la manera descrita por Huxley o por Orwell. ¡Qué manera de hacerle el juego al colectivismo!

Este colectivismo es de dos clases y, esas dos clases, siempre van juntas. Uno es el que, proveniente del Talmud judío, ha llegado a nuestros días a través del Islam, el protestantismo y la masonería. El otro es, literalmente, producto de éste y es el colectivismo moderno: socialismo,comunismo y nacionalismo. Lo que se pretende es la transformación del hombre en algo menos que humano. Se habla por un lado del homo racionalísticus y, por el otro, del homo económicus. Se pretende desterrar al hombre verdadero, al hombre de cuerpo y alma.

Rajoy, parece, ha renunciado a este hombre, el único capaz de mejorar, el único capaz de construir un mundo de mayor justicia, de mayor verdad y libertad. Rajoy ha olvidado su catolicismo. Como Zp, sólo quiere racionalismo y, por tanto, irracinalismo a tope; cuerpos sanos, sanísimos, que no tienen más dignidad que esa sanidad y que, por lo tanto, enseguida se transforman en desechables. Rajoy se ha olvidado del espíritu, por tanto de la razón que hace que reine la verdad y por tanto la libertad. ¡Hágame el favor de no mentir para llegar al poder! ¡Llegue usted, señor Rajoy, con lo suyo, con sus mimbres! ¡No se traicione! ¡No provoque nuestra vergüenza ajena! ¡Queremos votarle!

Mucho me temo que a lo único que llegaremos será a la violencia. La izquierda ha sido violenta siempre y, en España, mucho más atroz esa violencia que en ningún otro sitio. No voy a recordar los años treinta, pues la gente ya va sabiendo lo que fue aquello y lo que hicieron. Modernamente llegaron al poder en el 82, después del 23F, en gran parte cosa suya. Lo volvieron a recuperar en 2004 después de mucha violencia callejera, un atentado del que aún no sabemos nada, y el asalto a trescientas sedes del PP. Ahora, como jamás han sido respetuosos con el resultado de las urnas, vuelven a las calles y ya, a las claras, están apaleando a los del PP. El caso es que la violencia siempre les ha encantado, los piquetes informativos de sus sindicatos particulares que tenemos que pagar todos, siempre dejan sus textos informativos marcados en la cara y, el terrorismo que hemos sufrido y que sufrimos, aunque ellos le llamen fascista ―no se equivocan en esto pues el fascismo es de origen socialista y colectivista― siempre ha sido de izquierdas: GRAPO, FRAP, ETA. A menudo pactan con ellos y, públicamente, han llegado a justificarles. Pero el que crispa es el PP, cuyo silencio parece un pollino asentimiento.

Y encima, ahora, nos llega la puntilla para nuestras libertades y la imposición clara del totalitarismo con una nueva ley, supongo que postrera ocurrencia de la Pajín, que de momento se titula "Proyecto de ley integral de igualdad de trato y no discriminación". Según dicha agudeza molona ningún idioma podrá ser discriminado excepto el ESPAÑOL. No digo nada si a alguien le llamamos
gordo, aunque será infinitamente peor que digamos gorda, o fea, o lo que sea. ¿Cojen ustedes el matiz de la "no discriminación e igualdad de trato de la Pajín"? Dentro de poco todos con mascarilla por la calle, ¿quizá para no contaminarnos y estar sanos? ¡No! ¡Para no ir a la cárcel!

En fin, que hay que callarse, esconderse para fumar, estar sanos por obligación, llamar guapa a la Pajín, sabio e inteligente, aparte de santo, a ZP. Se hará obligatorio, quizá,  adorar a Michael Jackson en su burbuja y con su mascarilla, porque, además era musulmán, como casi todos los negros de los USA.

Defiendo la vida por encima de todo y odio que intenten cercenarla en cualquier momento y de la forma que sea. Estoy contra el suicidio y por tanto contra quien se fuma dos cajetillas de tabaco al día, o se bebe dos botellas de vino al día, o se come siete bocadillos de tocino al día, o se merienda, a diario, media pastelería. Sin embargo me encanta que alguien se tome un tinto acompañando a un torrezno y que de postre se tome un dulce. También me gusta verle, después, en el mismo bar, o quizá otro, tomándose un café y disfrutando de un cigarro. Son cosas de la vida y son cosas buenas, aunque el consejero o el ministro del ramo quieran prohibir la vida, porque es la vida lo que prohíben. Que nos insulten llamándonos viciosos por decreto, es algo que nos debería llevar a las calles, aunque no del mismo modo que lo hacen la izquierda y los islamistas. En fin, la vida es maravillosa, indispensable, pero es ella la que nos lleva a la tumba. Defiendo la vida, ¿cómo no voy a defender que se disfrute de ella?
Alguien dijo que "no se hizo el hombre para el sábado sino, el sábado, para el hombre". Luego le llamaron comemierda y borracho los consejeros y ministros de la época. Ahora que esta democracia le ha expulsado y ha colocado en su trono a su enemigo más feroz y más antiguo, vuelve a ser, con toda la lógica, el hombre para el sábado. El hombre esclavizado por la ley que, por supuesto, ya no puede ser justa, sólo cada vez más disparatada y antihumana.

Me da que ya no hay solución, no hay reforma ni cambio que valga. El sistema ha sido corroído por virus, gusanos y troyanos de todo tipo; está inservible. Hay que formatear y volver a cargar el sistema de nuevo; habiendo aprendido de los errores.

jueves, 13 de enero de 2011

LEONARDO CASTELLANI. UN PROFETA DE NUESTROS TIEMPOS.

Hace unos años descubrí en internet una serie de escritos, aquí y allá, que fueron sorprendiéndome a cada palabra escrita. Me dio la impresión de encontrarme ante un tipo que, aunque totalmente desconocido para mí,  tenía que ser conocido por casi todo el mundo, al menos para los mejor informados que yo y mucho más sabios y cultos.

Los escritos habían sido realizados por un jesuita argentino llamado Leonardo Castellani. Poco a poco fui coleccionando todo lo que encontraba por internet y vi cómo citaba a escritores como Hilaire Belloc, Chesterton… a los que se parecía y, en ocasiones, superaba, visto esto desde mi humilde punto de vista.

Fue una sorpresa muy agradable cuando, Juan Manuel de Prada, hizo de intermediario, introductor y explicador de tan alto escritor y editó una primera colección de trabajos de Leonardo Castellani que tituló "Cómo sobrevivir intelectualmente al siglo XXI" a finales del 2008. Posteriormente, no hace mucho, editó otro tomo titulado "Pluma en ristre" y por último, aunque no me he hecho con él todavía ―por lo que tengo entendido ya anda por las librerías―, los comentarios de Castellani sobre el Apocalipsis de San Juan. Este último lo tengo medio leído a trozos, es decir a base de bajar capítulos desordenadamente de internet.

Hay que agradecer, desde luego, la gran labor de Juan Manuel de Prada. Sólo pondría un pero a esa labor: el engorro que supone el hecho de colocar las notas al final del libro y, encima, divididas por capítulos. Esto es como leer con dos o tres tomos de una misma obra a la vez. Me resulta bastante molesto, aunque hay otros que lo agradecen porque no quieren que esas notas molesten (sic).

En cualquier caso, mi más sincero agradecimiento a Juan Manuel de Prada por poner a disposición de todo el mundo la obra de este gigante. Es cierto que, en algunos medios argentinos y españoles tachan a Castellani de todas las atrocidades. No hace mucho leía en "Clarín" (Argentina) que, Leonardo Castellani, era un ultrahipersupernacionalista, fascista, de extrema derecha y nada progresista. En otras palabras, que Castellani amaba la verdad y la defendía con bravura; no era tan progre como para querer cargarse la Iglesia ―ahí les duele― y encima, y para mayor mortal pecado, amaba a su querida Argentina, que ya veía irse por el desagüe ―murió en 1981―, y a España, que es la que le dio su ser, al igual que a su país. Desgraciadamente, hoy, tanto Argentina como España andan medio destrozadas, acomplejadas y destruidas por una clase política que sólo quiere la pasta y las cosas del diablo; y una población que vota como si realmente fuera idiota. ¡Que Castellani levante su estandarte!

Estos son tiempos aciagos y desdichados, temibles, quizá. La pereza intelectual ha apartado a mucha gente de la visión real de muchas cosas que antes no necesitaban explicación ―por su evidencia― y que ahora parecen arcanos, saberes remotos y profundos sólo para iniciados. Nos producen tal aturdimiento que no creemos tener más defensa que ignorarlos. El quid de la cuestión consiste en la enormidad de las informaciones ―su cantidad, digo― y el hecho de que esas informaciones sean simple palabrería, simple mercancia sin importancia. Aturulla mucho más la cantidad de conceptos vanos que los conceptos en sí mismos que, entre ellos, puedan resultar algo menos superficiales. La cantidad de información está matando la curiosidad, esa enorme potencia humana. Sin la curiosidad flaquea la razón y, acto seguido, la fe.

Hay que llamar a las cosas por su nombre, darle importancia a lo que verdaderamente lo tiene y empezar a desechar la enormidad de idioteces que desvían nuestra atención de lo verdaderamente importante. Castellani es una ayuda, una gran ayuda.

Es cierto que la fe puede entrar en crisis por diversas razones, una de ellas es la falta de curiosidad intelectual. Estoy seguro de que a nada que se despierte esta curiosidad intelectual volverá la fe de nuestros padres. Cristo nos mandó pensar, saber, que mantuvieramos intacta esa curiosidad intelectual y estuviéramos atentos a los signos de los tiempos. Pues eso hizo Castellani y podemos hacerlo nosotros a través de él.

Hacia 1969, Castellani, dio unas conferencias con el fin de financiar una temporada más la revista "Jauja". El tema versaba sobre las profecías del fin de los tiempos como addenda al libro que había publicado unos años antes sobre el Apocalipsis de San Juan y que, ahora, publica en nuestro país Juan Manuel de Prada. Son unas conferencias interesantísimas. Las dejo para su descarga en la columna de la derecha. Merece la pena escucharlas reiteradamente.