jueves, 27 de enero de 2011

SOCIALISMO E INFORMACIÓN.

El mayor o el primero de los problemas del socialismo y de los socialistas es el narcisismo. Les ocurre que, cuando ven su imagen reflejada en un charco, creen a pies juntillas que el mundo se ha rendido a sus pies. Seguidamente persiguen a la realidad y, creyéndola atrapada, pretenden obligarla a adaptarse a sus redenciones. Creen, sin dudar ni un sólo momento, que son ellos los que dictan lo que, la realidad, debe hacer o cómo debe mostrarse. Lo demás no existe y,  esa realidad "real", debe someterse como cualquier colectividad o individuo amasable cual  bio-plastilina ideológica.

Imbuidos de esa soberbia, (seña inequívoca del diablo) nos cuentan lo que ocurre en ese mundo ficticio suyo alejado de lo real. El encontronazo con la realidad es siempre terrible, dado el carácter indeformable de la realidad. Ellos no ven, no oyen, no entienden un mundo del que han huido; se creen generalmente superiores porque a veces sobrevuelan esa realidad que no ven, o quizá caminan bajo tierra, por el subterráneo y tampoco se enteran. Es como si seres unidimensionales habitaran nuestro mundo tridimensional: apenas nada se les mostraría.

Es por ello que la información de lo real les incomoda tan atrozmente, es algo que no pueden soportar porque no son capaces de atisbar información ninguna de ello. La censura es para ellos como una medicina, un ungüento infernal contra la divinidad elaborado a base de soberbia, mentira y violencia.

En otras palabras, "noticia", tal y como la gente normal es capaz de entender este concepto, es aquello que, un socialista, jamás querrá que se publique. Lo impedirá si puede.

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