sábado, 19 de febrero de 2011

MULTICULTURALISMO O PURGAR ESPAÑA DE RENEGADOS Y FELONES.

Estos días se ha hablado del fracaso del multiculturalismo. Lo han hecho Merkel y Cámeron en el sentido de que "visto lo visto, la cosa, ha fracasado". Lo grave es que haya habido, en estos tiempos, algún memo que haya creído que, eso, tenía alguna posibilidad. Los cristianos de España, es decir, los españoles, lo intentamos durante ocho siglos. No es que durante ocho siglos estuviéramos permanentemente en guerra, no, podíamos haber terminado la Reconquista muchos siglos antes. Los españoles anduvimos entre pulsiones y repulsiones intentando permanentemente una convivencia multicultural; si se quiere, una estúpida "alianza de civilizaciones"; eso sí, sin bajar la guardia, sin ser tan idiotas como estamos demostrando serlo ahora. Fue imposible.

Lo que debe imponerse es el sentido común, aunque el problema es que "con el socialismo hemos topado" en esta España casi finiquitada. El socialismo huye del sentido común como alma que lleva el diablo; no en vano enarbolan aquella opinión de Marx que decía que "el sentido común es un instrumento de la clase dominante". Es una de esas superestructuras que hay que eliminar como sea. Cuando topamos con el sinsentido siempre anda por detrás el socialismo y sus acólitos.

Hoy, por desgracia, parece no haber otra cosa que la vinculación producida por la necesidad económica, todo lo demás se debe encasillar en el relativismo cultural más ciego y engendrar una comunidad de comunidades o alguna estúpida cosa parecida. También es cierto que, por cobardía, hay muchos ámbitos en los que se ha optado por el multiculturalismo para eludir la acusación de racismo, pero se llega así, casi siempre, al más atroz irracionalismo.

Quizá todo empezó como un medio para liberar a las mujeres, a los gays, a los negros y otras minorías del yugo atroz y de las tropelías machistas, o aristocráticas, o de la Iglesia, o de los que no eran de izquierdas y revolucionarios (este último es el mejor resumen) y les ha llevado (a los revolucionarios) a la conclusión multicultural. Sin embargo, y como era de esperar, todo ha acabado por dejarles prisioneros de sus grupos identitarios e ideológicos. Es decir, no conciben más ideología que la suya o su contraria (esta no saben bien cuál es), no conciben que los otros hayan podido liberarse de la ideología y tengan ideas sobre las cosas, la vida…

Si algo está prohibido en la historieta esta del multiculturalismo y de la alianza de las civilizaciones es la existencia de principios y valores; lo único que se puede proclamar es la tolerancia, pero, ¿cómo se puede ser tolerante si nos faltan principios, si no tenemos valores? Es estrictamente imposible. Les ha dado por creer que la tolerancia es falta de convicciones (por supuesto odio a la verdad y a la realidad) y, en esa creencia, llegan con toda facilidad a la indiferencia en todos los extremos de lo humano: el hombre es un animalito más, a no ser que, el animalito en cuestión, sea muy bello o esté en peligro de extinción, en cuyo caso, el hombre, es menos. De hecho acaba siendo siempre menos porque lo ven como una alimaña para el medio ambiente según el grado de presión antrópica. Ese grado sólo puede ser determinado por ellos e, indefectiblemente, siempre es excesivo.

El socialismo tiende a nivelarlo todo siempre por el lado equivocado. Abjuran de la igualdad ante la ley y proclaman la igualdad mediante la ley. Y es mediante la ley como nos llegan las prohibiciones, la nivelación en la ignorancia, la nivelación en la pobreza, la nivelación en la muerte. En caso de existir la democracia, llegado a este estadio (en el que estamos), es meramente aparente y, con semejante igualación, siempre aparece aquello que, Polibio, denominó oclocracia, es decir, gobierno de la plebe. En ese estadio, como mucho, sólo existe la libertad de votar a los que se te ha ordenado que votes, y has de saber que te roban y te matan por tu bien, para que estés bien, para que todas tus necesidades estén satisfechas y no sufras. Muerto el espíritu humano, que es la esencia de todas las pretensiones del socialismo, ya nada es posible. Lo primero que suele caer es la valentía, ese es el primer síntoma del principio del fin.

Eso es el multiculturalismo: cobardía. También ignorancia en alto grado, por supuesto, y una gran dosis de consensos éticos sin un solo miligramo de moral. ¡Ah! ¡Y la mentira! Ésta adquiere la forma, en este caso, de la igualación de todas las verdades (no suelen serlo casi ninguna) para que no destaque la verdad verdadera. Se mete todo en una túrmix y sale una cosa bastante maloliente. Entonces no queda más remedio que aplicar aquel lema jipi de los sesenta con el que todo queda recompuesto y coherente: "mil millones de moscas no pueden equivocarse, comamos mierda". Esa es la democracia multi, chipén, progre, chachi…

Se ha perdido el sentido común, como pedía Marx, y no ha quedado otra clase dominante que la plebe con su innata tergiversación de la realidad, su ignorancia, su maldad refugiada en el número. Decía el libro de la Sabiduría: "he visto un gran mal en este mundo, he visto al príncipe a pie y al siervo a caballo". Eso es lo que estamos viviendo, la alteración de todo, el falseamiento de todo. Se quiere matar la inteligencia y el espíritu, se quiere extirpar la mente. Proverbios: "Cuida tu mente más que nada en el mundo, porque ella es fuente de vida".

El multiculturalismo, en resumen, supone proclamar con toda la boca una sociedad abierta, pero compuesta exclusivamente de un montón de pequeñas sociedades cerradas.

Al que haya llegado hasta aquí le diré (como resumen y tarea) lo que decía Manuel Machado en "El Cid": "purgar España de renegados y felones".

jueves, 17 de febrero de 2011

ULTRADERECHISTA, DE EXTREMA DERECHA, FASCISTA O LO QUE QUIERAN.

Todo eso debo de ser yo. Yo y un montón de millones de personas.
El PSOE y quienes históricamente le han acompañado (nacionalistas, terroristas, secuestradores, asesinos de todo pelaje, stalines, lennines, hítleres, mussolinis, castros, etarras, islamistas y todas las demás raleas, layas y calañas del estilo) están rizando el rizo en lo relativo a las calificaciones sobre los diversos fenómenos que se dan en la vida comunitaria. Ellos, que son laicos (es decir, confesos de la religión diabólica base, entre otras, de barbaridades tales como el nazismo y el comunismo), odian la normalidad como si la naturaleza estuviera regida por unas leyes que nadie ha sometido a su aprobación, ni siquiera a su parecer. Es por ello que las quieren cambiar por sus contrarias. Esas leyes, las de la naturaleza, son de extrema derecha, fascistas...
¿A quién se le ocurre ser de extrema derecha? En fin, nadie sabe realmente qué es eso excepto ellos. Intentaré aclararme al modo en que los antiguos egipcios realizaban sus "confesiones" , es decir, confesando los pecados que no habían cometido para abreviar.
Así las cosas diré, en principio, que, "extrema derecha", es aquel ámbito de la vida (quién sabe si política) al que pertenece cualquier ciudadano normal y corriente. Extrema derecha, según el PSOE, es cuando se defiende y cuida la vida; cuando un hombre y una mujer se casan; cuando no se es marica ni feminazi; cuando no se quiere robar para la causa, cuando se denuncia el robo de dinero de todos; cuando no se quiere mentir; cuando se ama la libertad; cuando se quiere una justicia independiente y despolitizada; cuando se lucha por la libertad de prensa; cuando se es un  perseguido por motivos religiosos; cuando no se quiere ser amigo de la ETA y del terrorismo en general; cuando se defiende a la familia; cuando se quiere saber la historia de verdad y no su manipulación más artera; cuando se es, en el grado que sea menester, patriota; cuando no se quiere legalizar la desigualdad; cuando se odia el totalitarismo; cuando se odian las prohibiciones bolcheviques; cuando se tiene un poco de cultura; cuando no se quiere pertenecer a ninguna manada; cuando no se lee Público, El País, El Plural... o no se ve Telecinco, Antena 3, La Sexta... entre balidos; cuando se sabe que "la cuestión social" no es otra cosa que la "cuestión de la pasta"... entonces, uno, es de extrema derecha, ultraderechista, fascista... es decir, una persona normal y corriente.

Mea culpa, me acuso de serlo y de pertenecer a la ultraderecha; nadie es perfecto y yo no lo soy. Creen serlo los que acusan, los progres y, claro, yo no soy progre, soy una persona normal, buena persona en general, con un  poco de cultura (aunque no se puedan tirar cohetes por ello), que no quiero que me atosiguen ni me timen, que tampoco quiero que me maten ni que me encarcelen por acometer una vida normal, vulgar si se quiere, y que tengo la incomprensible manía de negarme a estar todo el día diciendo: ¡beeee, beeeee...!

miércoles, 9 de febrero de 2011

LA HORA QUE NO PASA.

Hannah Arendt hablaba de la banalidad del mal, de la trivial rutina del mal. Así es cómo está ocurriendo y es lo que ha ocurrido siempre poco antes de la instauración de cualquier totalitarismo; no hay que echar la vista muchos decenios atrás en nuestro propio continente.

Cuando hablo de nuestro país vemos, si somos capaces de abrir los ojos y zafarnos de la anestesia que todos los días nos suministran por todas partes, las más deplorables calamidades, mientras se crean a toda velocidad vasallos a los que se atormenta y se les obliga a conspirar para erigir republiquetas. Sólo hay condescendencia con la muerte, la mentira, la esclavitud y la ofuscación intelectual. Se está llegando tan lejos que estamos muy cerca del punto de no retorno. Pero, la realidad, se acaba imponiendo; mucho me temo que no pueda hacerse sin mucho dolor.

Cristo le manifestó a sor María Lataste ―y a otros muchos― que "si se me pregunta: ¿Cuál es, entonces, vuestro pueblo? Yo responderé: Mi pueblo comprende todos aquellos que me reconocen por su Rey y Dios". En otro momento, a Berta Petit, le dice: "Se constatará bien pronto la poca estabilidad de una paz establecida fuera de Mi y sin la intervención de aquel que habla en mi nombre".

Sin Dios, el ser humano, es un simple menestoroso. Se ve con claridad la asquerosidad evacuatoria y atroz dictadura de la técnica, la tecnología y la pasta. Con ello, el ZP, está aliñando una sociedad cada vez más fácil de manipular.

Tengo algunas notas y recortes de años pasados ―años recientes― que voy a reproducir, aunque sea de manera desordenada, a ver qué sale. Son de hace cinco años y se puede comprobar la cantidad de asuntos resueltos por el socialismo, obviando la destrucción de empleo en la que, el PSOE, es incomparable:


17 de diciembre de 2006
"Rafael Rubio de Urquía: Ninguna institución está asegurada y todo puede ser borrado".

  10 de diciembre de 2006
"Educación para la ciudadanía inculcará doctrina Zapatero a escolares españoles".

  11 de diciembre de 2006
Santey J. Payne: "En España la mayor parte de los que invocan la memoria histórica no tiene el menor interés en la Historia seria, sino que meramente pretenden imponer sus conceptos y mitos sectarios, como si se tratara de la Historia misma".






En fin, hay mucho más de algunos años antes, por ejemplo cuando ZP retiró unas tropas españolas de Irak que, Aznar, había enviado tras la guerra para ayudar en el combate contra el terrorismo, reconstrucción y democratización de Irak. Había ya un pacto de ZP y el PSOE con la ETA y, ¡claro!, ZP no iba a combatir el terrorismo en Irak e iba a pactar con él en España. ¿Qué es lo que más le había rentado? Obró en consecuencia.
Después de todo lo evidente aún hay idiotas que... ¡Bah!, me despido con un par de poemillas de Leonardo Castellani:


“A un hombre que se quiere engañar
¿qué castigo le hemos de dar?
Dejarlo que se engañe, ch ‘amigo.
¡No hay pior castigo!
(Castellani. Las canciones de Militis)


Dígame, Padre, y no mienta:
De los tontos ¿qué hace Dios?
Nacen cada día ochenta
Y mueren al año dos.
(Castellani Las ideas de mi tío el cura)

lunes, 7 de febrero de 2011

MOVIMIENTO RURAL CRISTIANO (¿CRISTIANO?) EN LA RIOJA.

La Iglesia siempre ha tenido enemigos, es su sino; el mismísimo Cristo lo avisó con absoluta claridad. Desde 1789, lustro más lustro menos, los enemigos han empezado a asomar disimuladamente dentro de la Iglesia y, ahora ya, sin el más mínimo disimulo.

He cogido en la misa dominical de mi parroquia de Ortigosa una hojita propagandística ―en la peor de sus acepciones― del Movimiento Rural Cristiano titulada, en esta ocasión, "La socialdemocracia". Parece ser, según esta hojita, que, Cristo, es el socialdemócrata por excelencia y que, el Evangelio, es simple socialdemocracia… ¡y va y se reparte por las parroquias! Hay quien debería leer algunas cosas antes de repartirlas a los desavisados católicos. Parece ser, éste ―la hojita, digo―, el ideario del Movimiento Rural que, debería, desde luego, quitarse el apellido de cristiano.

La hojita consta de cuatro páginas. En la primera comienza a modo de descarada y falsa hagiografía un recorrido por los hitos de esta "cosa" que, en las siguientes, llega casi al paroxismo de la santificación de semejante mierda ideológica ―digo mierda por ser suave― que, en cualquier publicación siguiente, le atribuirá todavía más bondades y tratará, el Movimiento socialista y anticristiano éste, de llegar a pedir la canonización de socialistas ilustres: Rosa Luxemburgo, Hitler, Smith, Stalin, Felipe González, Zapatero, Carrillo, Castro, Chavez… Que tras la IIª Guerra Mundial se pusieran el apellido de demócratas y le pusieran nombre a lo que la Iglesia y los conservadores habían inventado, como es el Estado de Bienestrar es una de esas falsificaciones. Las falsas atribuciones al socialismo ―las elogiosas, digo― pululan por todo el escrito con una desvergüenza que pasma. Se dice que hasta el PP es socialdemócrata y, aunque no les falta cierta razón, el desatino es demostración de todo lo demás.

Pero hay dos cosas tremendas, dos mentiras como obeliscos. La primera es que ellos son ―los socialistas― los inventores de la democracia, cuando la verdadera democracia no es otra cosa que el resultado de un proceso histórico de comprensión de lo cristiano. Esa es la verdadera y buena democracia. En sí misma la democracia no es nada, no es un valor en sí misma, depende con qué la llenemos; si sacamos de ella a Cristo se queda en esclavitud, en injusticia, en muerte, en socialismo, en totalitarismo… aunque, nominalmente, se siga llamando democracia. Lo estamos viviendo en Occidente, no sólo en España, pero, sobre todo, en España de una manera apabullante.

La otra es la contraposición ideológica que realiza entre el socialismo y el liberalismo, dejando al socialismo casi en el lugar de los santos. No existe tal contraposición ―aunque en Italia y España, casi exclusivamente, quepa hablar de un limitado y genuino liberalismo católico―, el liberalismo cartesiano, roussoniano, volteriano… y que impera por ahí es el padre del socialismo. La base de los dos es la misma: la supresión de lo sobrenatural y la divinización de la natural. Es decir, el modernismo, el naturalismo o como se quiera llamar. Tanto el uno como el otro tratan de echar a Dios de la vida humana y, por tanto, de convertir en inhumana la vida humana.

Lo más cargante es la viñeta de la página final. Un predicador dice a unos espectadores: "Una comunidad donde lo más importante sea la doctrina, los dogmas, la ortodoxia… no puede ser la comunidad del reino de Jesús. Porque lo nuevo del mensaje de Jesús es que, para Dios, la religión es la lucha por la justicia, la realización completa de mujeres y hombres, la vida. Y todo lo demás es secundario". De traca, como si lo uno estuviera reñido con lo otro. ¿No será que se hace necesario obviar dogmas, doctrinas y ortodoxias para que quepa, como sea, el socialismo? Deben de ser esos que se hacen llamar "Cristianos por el socialismo", que es un nombrecito curioso, como si, el socialismo, fuera una fase superior del cristianismo.

Da para muchos post de estos. El final es apoteósico pues propone una serie de tareas que son para enmarcar:



  1. Es muy conveniente estar afiliado a un partido y/o sindicato que luche por lo social y lo democrático.
  2. Participar en las votaciones (está muy bien el presentarse) desde el criterio de ver qué partido valora más la igualdad y qué partido crea más diferencias sociales.
  3. Participar en los asuntos comunes y políticos.
  4. Luchar porque se gobierne a la globalización y los mercados, que no sean ellos los que nos gobiernen.
  5. Promover la democracia global unida a los objetivos del milenio y poniendo medios para avanzar en igualdad como la Tasa Tobin, el 0,7% y + para el Tercer Mundo.
  6. Hay que poner medios para avanzar en democracia como poner listas abiertas, referendum frecuentes, que los elegidos den cuenta a los electores de sus promesas y compromisos.
  7. Poner más impuestos a los capitales y a las ganancias que al consumo.
  8. Trabajar todas las organizaciones sociales para que el estado de bienestar se extienda a todos los países y no se pierdan los derechos laborales y sociales conquistados con tanta lucha y tantas muertes en la historia del movimiento obrero y campesino.
  9. Que lo social y lo democrático sea una forma de ser y de actuar en la vida de cada día: en la calle, en casa, en las organizaciones, en el trabajo, en la iglesia.
He señalado en rojo lo que más me ha llamado la atención. Muchas de estas ocurrencias figuran en muchas constituciones de paises totalitarios como Cuba, la URSS, Corera del Norte… Los puntos ocho y nueve son la descripción más literal del modus operandi del bolchevismo y del maoismo.

Cabría todo un tratado sobre dicha hojita, pero sólo voy a decir que hay que fijarse en el letrero de la cruz de Jesús, la leyenda de su condena a muerte. Y ahora pregunto al Movimiento este: ¿Cristo es Rey, o no? Si lo creéis, cosa dudosa, permítaseme, os repetiré con Él: "Buscad el Reino de Dios y todo lo demás se os dará por añadidura". ¡Ah, que no! ¡Que, Cristo, era republicano, que tenía la sangre roja! ¡Que si hubiera vivido hoy hubiera sido socialista!

Ya entiendo, os sobran los dogmas, la doctrina y la ortodoxia; antes que nada, la añadidura, que las piedras se conviertan en pan…

domingo, 6 de febrero de 2011

BOBOS, POLLOS SIN CABEZA, SOCIALISTAS Y PROGRES.


Aristóteles comenzaba su Metafísica diciendo, poco más o menos, que todo el mundo busca la verdad. Ciertamente es así, al menos,mientras las condiciones de la existencia sean las normales
Después de dos siglos de horrores, que han ido in crescendo hasta la actualidad en que nos encontramos en lo peor que ha conocido la historia humana, no se puede decir que nos hallemos en las mejores condiciones como para que pueda decirse que hay mucha gente que busca la verdad como en tiempos de Aristóteles. Ni siquiera como lo hacían nuestros padres, pero hasta ellos parecen estar ya confundidos.
La búsqueda de la verdad es lo que distingue a un ser humano de los demás animalitos. Es la verdad la que nos permite ser libres, buscar la justicia, amar la vida (la nuestra y la ajena), etc., etc.
Es notable, por otra parte, cómo una gran cantidad de gente, ya sea por odio, por subdesarrollo mental, por la comodidad de la mentira que está tan de moda, renuncia a su dignidad humana y se convierte en un ser inferior que quiere que toda la sociedad sea tan cutre como él. Cuando el nacionalismo, el socialismo, la progresía y demás esparcen sus mentiras como si fueran simiente, uno espera que, a nada, surja la gente normal y corriente, la gente con sentido común y se ría a carcajadas. Pero, no, va y votan esas cosas que tanto les desprecian a ellos mismos, que tanto les abajan y arrastran.
Lo malo no es ese voto antihumano tan extendido. Lo malo es que haya tanta gente que asume sin ningún pesar que es algo menos que humana. En tiempos de Aristóteles, incluso de nuestros bisabuelos, gentes como Rubalcaba, la Pajín, el Zapatero, el mismísimo cantinflas González, los pujoles, los carods, los pachis, los urkullus hubiesen sido tomados a cuchufleta.
Montaron una guerra y, ahora, pretenden montar otra. Pero los tiempos nunca son los mismos: hace setenta años, la izquierda y los nacionalistas, intentaban imponer a sangre y fuego, una atrocidad bolchevique; ahora aspiran incluso a borrar las huellas de la civilización occidental, es decir, hay que borrar y anular a las personas y su dignidad (tampoco era tan diferente el método de la IIª República).
Lo vuelvo a repetir: el verdadero problema, el verdadero horror es que hay tal enormidad de gente que asiente.
Atémonos los machos, pues, porque, la verdad, aunque es lenta, se acaba imponiendo.
O la verdad o el suicidio. Parece que es el suicidio, por ahora, lo que está triunfando.
"Esto no tiene arreglo, la economía sí: con matar a cinco millones de parados, bien sea no dejándolos nacer o dignificando su muerte tan progremente, todo arreglado. Claro que mientras no maten a uno tampoco es tan tremendo seguir votando a la ETA, al GAL, a Montes, a los Hermanos Musulmanes y a todas las compañías de los colectivismos progres y nacionalistas".
Esto último no ha tardado tanto tiempo en aparecer; seguramente, con otras palabras, aparecerá en el programa político de varios partidos para las próximas elecciones. Cuando alguien, gravemente y de verdad, os pida verdaderas cuentas, espero que no os defináis, como tantos hacéis ahora; procurad, como ahora, que no os vean, aunque ya no podáis esconderos.
Quien ni define, ni se define, aparte de un cobarde, no es un ser humano con todas las letras, aún le queda bastante si es que, siquiera, es consciente de ello.

viernes, 4 de febrero de 2011

LOS RADICALES DE RAJOY O EL PAN PARA HOY.

Dice Rajoy que le saca dieciocho puntos al PSOE porque no hace caso ni a los medios radicales ni a sus afiliados radicales. Pero, ¿quiénes son estos?, ¿qué medios y afiliados no son radicales?

Deben de carecer de radicalismo los enemigos desaforados de su partido y los tibios, esos incapaces del sí o del no. Si el PP sigue haciendo gala de "centrismo" (alguien del PP explicará, quizá, algún día qué es esa bobería que, en todo caso, no es otra cosa que el sometimiento al caprichoso devenir de una izquierda que pulula por el espectro como un pollo sin cabeza), de tibieza e indefinición es posible que gane las próximas elecciones, pero, en cualquier caso, más por causa de la debacle ajena que por méritos propios. En otras palabras recibirá el poder como fruta madura. Muy leninista el asunto, sí señor. Supongo que esa fruta habrá que conservarla lo mejor posible, pero será inevitable que se acabe pudriendo.

El PP, está claro, quiere ser protagonista de ese sistema heredado por el socialismo derrotado en 1989 y que anda reconstituyéndose con elementos estalinistas, nazis, desalmado capitalismo, herencias idiotas sesentayochistas, y el zumo putrefacto de todas las frutas podridas que van encontrándose por el camino siempre y cuando tengan algún componente letal para la naturaleza humana.

Digo yo que, el PP, debería distinguirse de eso de un modo radical y estar detrás, aunque bien visiblemente (y promoviendo) todos los movimientos sociales que vayan en defensa del ser humano, de la justicia, de la verdad, de la libertad, de la vida. Ya sé que no es así, que, el PP, no está, que no quiere estar para que no le vean defender al ser humano y, así, recibir los votos de sus enemigos. El 18% de diferencia, pero, ¿a qué precio? Hay millones de españoles, despreciados por la táctica de Rajoy, que van a votarle con la esperanza de que todo sea una simple astucia y con la ilusión de que cuando gobierne lo cambie todo y vuelva a ponerlo en su camino natural.

¿Y luego, qué? Luego no se querrá perder el poder y, lógicamente, el PP, empezará a subdividirse en clases, o partidos, o lo que sea, dado que no se cumplirán más expectativas que las meramente materiales o económicas. Rajoy no se ha enterado de que son sus votantes lo que tiene que defender, porque, encima, son estos los más activos de la sociedad española. Los otros, los del Prestige, los que asaltaron las sedes del PP, funcionarán, en un momento dado, a la señal del sms de Rubalcaba o del Rubalcaba de turno, aunque ahora voten al PP porque es adonde empuja la marea.

Nada hay más letal para el PP que parecerse al PSOE, o a los demás de hoy en día. Si el PP ha optado ya por el poder a costa de asumir que la nación española es un enemigo político (esto dicho de palabra y obra por el PSOE y todos los demás), si ha asumido que hay que eliminar la conciencia de los españoles, si está asumiendo plenamente la ideología socialista…

Nada de esto importaría si el PP fuera el PSOE, pero es que no lo es ni podrá serlo nunca. Sus votantes, sean muchos o pocos, saben de verdad lo que quieren y no participan del gregarismo y violencia propios de la izquierda. Esos radicales, en palabras de Rajoy, acabarán por organizarse mucho más institucionalmente, no se van a dedicar a asaltar las sedes del PSOE a golpe de sms.