domingo, 6 de febrero de 2011

BOBOS, POLLOS SIN CABEZA, SOCIALISTAS Y PROGRES.


Aristóteles comenzaba su Metafísica diciendo, poco más o menos, que todo el mundo busca la verdad. Ciertamente es así, al menos,mientras las condiciones de la existencia sean las normales
Después de dos siglos de horrores, que han ido in crescendo hasta la actualidad en que nos encontramos en lo peor que ha conocido la historia humana, no se puede decir que nos hallemos en las mejores condiciones como para que pueda decirse que hay mucha gente que busca la verdad como en tiempos de Aristóteles. Ni siquiera como lo hacían nuestros padres, pero hasta ellos parecen estar ya confundidos.
La búsqueda de la verdad es lo que distingue a un ser humano de los demás animalitos. Es la verdad la que nos permite ser libres, buscar la justicia, amar la vida (la nuestra y la ajena), etc., etc.
Es notable, por otra parte, cómo una gran cantidad de gente, ya sea por odio, por subdesarrollo mental, por la comodidad de la mentira que está tan de moda, renuncia a su dignidad humana y se convierte en un ser inferior que quiere que toda la sociedad sea tan cutre como él. Cuando el nacionalismo, el socialismo, la progresía y demás esparcen sus mentiras como si fueran simiente, uno espera que, a nada, surja la gente normal y corriente, la gente con sentido común y se ría a carcajadas. Pero, no, va y votan esas cosas que tanto les desprecian a ellos mismos, que tanto les abajan y arrastran.
Lo malo no es ese voto antihumano tan extendido. Lo malo es que haya tanta gente que asume sin ningún pesar que es algo menos que humana. En tiempos de Aristóteles, incluso de nuestros bisabuelos, gentes como Rubalcaba, la Pajín, el Zapatero, el mismísimo cantinflas González, los pujoles, los carods, los pachis, los urkullus hubiesen sido tomados a cuchufleta.
Montaron una guerra y, ahora, pretenden montar otra. Pero los tiempos nunca son los mismos: hace setenta años, la izquierda y los nacionalistas, intentaban imponer a sangre y fuego, una atrocidad bolchevique; ahora aspiran incluso a borrar las huellas de la civilización occidental, es decir, hay que borrar y anular a las personas y su dignidad (tampoco era tan diferente el método de la IIª República).
Lo vuelvo a repetir: el verdadero problema, el verdadero horror es que hay tal enormidad de gente que asiente.
Atémonos los machos, pues, porque, la verdad, aunque es lenta, se acaba imponiendo.
O la verdad o el suicidio. Parece que es el suicidio, por ahora, lo que está triunfando.
"Esto no tiene arreglo, la economía sí: con matar a cinco millones de parados, bien sea no dejándolos nacer o dignificando su muerte tan progremente, todo arreglado. Claro que mientras no maten a uno tampoco es tan tremendo seguir votando a la ETA, al GAL, a Montes, a los Hermanos Musulmanes y a todas las compañías de los colectivismos progres y nacionalistas".
Esto último no ha tardado tanto tiempo en aparecer; seguramente, con otras palabras, aparecerá en el programa político de varios partidos para las próximas elecciones. Cuando alguien, gravemente y de verdad, os pida verdaderas cuentas, espero que no os defináis, como tantos hacéis ahora; procurad, como ahora, que no os vean, aunque ya no podáis esconderos.
Quien ni define, ni se define, aparte de un cobarde, no es un ser humano con todas las letras, aún le queda bastante si es que, siquiera, es consciente de ello.

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