viernes, 4 de febrero de 2011

LOS RADICALES DE RAJOY O EL PAN PARA HOY.

Dice Rajoy que le saca dieciocho puntos al PSOE porque no hace caso ni a los medios radicales ni a sus afiliados radicales. Pero, ¿quiénes son estos?, ¿qué medios y afiliados no son radicales?

Deben de carecer de radicalismo los enemigos desaforados de su partido y los tibios, esos incapaces del sí o del no. Si el PP sigue haciendo gala de "centrismo" (alguien del PP explicará, quizá, algún día qué es esa bobería que, en todo caso, no es otra cosa que el sometimiento al caprichoso devenir de una izquierda que pulula por el espectro como un pollo sin cabeza), de tibieza e indefinición es posible que gane las próximas elecciones, pero, en cualquier caso, más por causa de la debacle ajena que por méritos propios. En otras palabras recibirá el poder como fruta madura. Muy leninista el asunto, sí señor. Supongo que esa fruta habrá que conservarla lo mejor posible, pero será inevitable que se acabe pudriendo.

El PP, está claro, quiere ser protagonista de ese sistema heredado por el socialismo derrotado en 1989 y que anda reconstituyéndose con elementos estalinistas, nazis, desalmado capitalismo, herencias idiotas sesentayochistas, y el zumo putrefacto de todas las frutas podridas que van encontrándose por el camino siempre y cuando tengan algún componente letal para la naturaleza humana.

Digo yo que, el PP, debería distinguirse de eso de un modo radical y estar detrás, aunque bien visiblemente (y promoviendo) todos los movimientos sociales que vayan en defensa del ser humano, de la justicia, de la verdad, de la libertad, de la vida. Ya sé que no es así, que, el PP, no está, que no quiere estar para que no le vean defender al ser humano y, así, recibir los votos de sus enemigos. El 18% de diferencia, pero, ¿a qué precio? Hay millones de españoles, despreciados por la táctica de Rajoy, que van a votarle con la esperanza de que todo sea una simple astucia y con la ilusión de que cuando gobierne lo cambie todo y vuelva a ponerlo en su camino natural.

¿Y luego, qué? Luego no se querrá perder el poder y, lógicamente, el PP, empezará a subdividirse en clases, o partidos, o lo que sea, dado que no se cumplirán más expectativas que las meramente materiales o económicas. Rajoy no se ha enterado de que son sus votantes lo que tiene que defender, porque, encima, son estos los más activos de la sociedad española. Los otros, los del Prestige, los que asaltaron las sedes del PP, funcionarán, en un momento dado, a la señal del sms de Rubalcaba o del Rubalcaba de turno, aunque ahora voten al PP porque es adonde empuja la marea.

Nada hay más letal para el PP que parecerse al PSOE, o a los demás de hoy en día. Si el PP ha optado ya por el poder a costa de asumir que la nación española es un enemigo político (esto dicho de palabra y obra por el PSOE y todos los demás), si ha asumido que hay que eliminar la conciencia de los españoles, si está asumiendo plenamente la ideología socialista…

Nada de esto importaría si el PP fuera el PSOE, pero es que no lo es ni podrá serlo nunca. Sus votantes, sean muchos o pocos, saben de verdad lo que quieren y no participan del gregarismo y violencia propios de la izquierda. Esos radicales, en palabras de Rajoy, acabarán por organizarse mucho más institucionalmente, no se van a dedicar a asaltar las sedes del PSOE a golpe de sms.

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