lunes, 7 de febrero de 2011

MOVIMIENTO RURAL CRISTIANO (¿CRISTIANO?) EN LA RIOJA.

La Iglesia siempre ha tenido enemigos, es su sino; el mismísimo Cristo lo avisó con absoluta claridad. Desde 1789, lustro más lustro menos, los enemigos han empezado a asomar disimuladamente dentro de la Iglesia y, ahora ya, sin el más mínimo disimulo.

He cogido en la misa dominical de mi parroquia de Ortigosa una hojita propagandística ―en la peor de sus acepciones― del Movimiento Rural Cristiano titulada, en esta ocasión, "La socialdemocracia". Parece ser, según esta hojita, que, Cristo, es el socialdemócrata por excelencia y que, el Evangelio, es simple socialdemocracia… ¡y va y se reparte por las parroquias! Hay quien debería leer algunas cosas antes de repartirlas a los desavisados católicos. Parece ser, éste ―la hojita, digo―, el ideario del Movimiento Rural que, debería, desde luego, quitarse el apellido de cristiano.

La hojita consta de cuatro páginas. En la primera comienza a modo de descarada y falsa hagiografía un recorrido por los hitos de esta "cosa" que, en las siguientes, llega casi al paroxismo de la santificación de semejante mierda ideológica ―digo mierda por ser suave― que, en cualquier publicación siguiente, le atribuirá todavía más bondades y tratará, el Movimiento socialista y anticristiano éste, de llegar a pedir la canonización de socialistas ilustres: Rosa Luxemburgo, Hitler, Smith, Stalin, Felipe González, Zapatero, Carrillo, Castro, Chavez… Que tras la IIª Guerra Mundial se pusieran el apellido de demócratas y le pusieran nombre a lo que la Iglesia y los conservadores habían inventado, como es el Estado de Bienestrar es una de esas falsificaciones. Las falsas atribuciones al socialismo ―las elogiosas, digo― pululan por todo el escrito con una desvergüenza que pasma. Se dice que hasta el PP es socialdemócrata y, aunque no les falta cierta razón, el desatino es demostración de todo lo demás.

Pero hay dos cosas tremendas, dos mentiras como obeliscos. La primera es que ellos son ―los socialistas― los inventores de la democracia, cuando la verdadera democracia no es otra cosa que el resultado de un proceso histórico de comprensión de lo cristiano. Esa es la verdadera y buena democracia. En sí misma la democracia no es nada, no es un valor en sí misma, depende con qué la llenemos; si sacamos de ella a Cristo se queda en esclavitud, en injusticia, en muerte, en socialismo, en totalitarismo… aunque, nominalmente, se siga llamando democracia. Lo estamos viviendo en Occidente, no sólo en España, pero, sobre todo, en España de una manera apabullante.

La otra es la contraposición ideológica que realiza entre el socialismo y el liberalismo, dejando al socialismo casi en el lugar de los santos. No existe tal contraposición ―aunque en Italia y España, casi exclusivamente, quepa hablar de un limitado y genuino liberalismo católico―, el liberalismo cartesiano, roussoniano, volteriano… y que impera por ahí es el padre del socialismo. La base de los dos es la misma: la supresión de lo sobrenatural y la divinización de la natural. Es decir, el modernismo, el naturalismo o como se quiera llamar. Tanto el uno como el otro tratan de echar a Dios de la vida humana y, por tanto, de convertir en inhumana la vida humana.

Lo más cargante es la viñeta de la página final. Un predicador dice a unos espectadores: "Una comunidad donde lo más importante sea la doctrina, los dogmas, la ortodoxia… no puede ser la comunidad del reino de Jesús. Porque lo nuevo del mensaje de Jesús es que, para Dios, la religión es la lucha por la justicia, la realización completa de mujeres y hombres, la vida. Y todo lo demás es secundario". De traca, como si lo uno estuviera reñido con lo otro. ¿No será que se hace necesario obviar dogmas, doctrinas y ortodoxias para que quepa, como sea, el socialismo? Deben de ser esos que se hacen llamar "Cristianos por el socialismo", que es un nombrecito curioso, como si, el socialismo, fuera una fase superior del cristianismo.

Da para muchos post de estos. El final es apoteósico pues propone una serie de tareas que son para enmarcar:



  1. Es muy conveniente estar afiliado a un partido y/o sindicato que luche por lo social y lo democrático.
  2. Participar en las votaciones (está muy bien el presentarse) desde el criterio de ver qué partido valora más la igualdad y qué partido crea más diferencias sociales.
  3. Participar en los asuntos comunes y políticos.
  4. Luchar porque se gobierne a la globalización y los mercados, que no sean ellos los que nos gobiernen.
  5. Promover la democracia global unida a los objetivos del milenio y poniendo medios para avanzar en igualdad como la Tasa Tobin, el 0,7% y + para el Tercer Mundo.
  6. Hay que poner medios para avanzar en democracia como poner listas abiertas, referendum frecuentes, que los elegidos den cuenta a los electores de sus promesas y compromisos.
  7. Poner más impuestos a los capitales y a las ganancias que al consumo.
  8. Trabajar todas las organizaciones sociales para que el estado de bienestar se extienda a todos los países y no se pierdan los derechos laborales y sociales conquistados con tanta lucha y tantas muertes en la historia del movimiento obrero y campesino.
  9. Que lo social y lo democrático sea una forma de ser y de actuar en la vida de cada día: en la calle, en casa, en las organizaciones, en el trabajo, en la iglesia.
He señalado en rojo lo que más me ha llamado la atención. Muchas de estas ocurrencias figuran en muchas constituciones de paises totalitarios como Cuba, la URSS, Corera del Norte… Los puntos ocho y nueve son la descripción más literal del modus operandi del bolchevismo y del maoismo.

Cabría todo un tratado sobre dicha hojita, pero sólo voy a decir que hay que fijarse en el letrero de la cruz de Jesús, la leyenda de su condena a muerte. Y ahora pregunto al Movimiento este: ¿Cristo es Rey, o no? Si lo creéis, cosa dudosa, permítaseme, os repetiré con Él: "Buscad el Reino de Dios y todo lo demás se os dará por añadidura". ¡Ah, que no! ¡Que, Cristo, era republicano, que tenía la sangre roja! ¡Que si hubiera vivido hoy hubiera sido socialista!

Ya entiendo, os sobran los dogmas, la doctrina y la ortodoxia; antes que nada, la añadidura, que las piedras se conviertan en pan…

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