jueves, 17 de febrero de 2011

ULTRADERECHISTA, DE EXTREMA DERECHA, FASCISTA O LO QUE QUIERAN.

Todo eso debo de ser yo. Yo y un montón de millones de personas.
El PSOE y quienes históricamente le han acompañado (nacionalistas, terroristas, secuestradores, asesinos de todo pelaje, stalines, lennines, hítleres, mussolinis, castros, etarras, islamistas y todas las demás raleas, layas y calañas del estilo) están rizando el rizo en lo relativo a las calificaciones sobre los diversos fenómenos que se dan en la vida comunitaria. Ellos, que son laicos (es decir, confesos de la religión diabólica base, entre otras, de barbaridades tales como el nazismo y el comunismo), odian la normalidad como si la naturaleza estuviera regida por unas leyes que nadie ha sometido a su aprobación, ni siquiera a su parecer. Es por ello que las quieren cambiar por sus contrarias. Esas leyes, las de la naturaleza, son de extrema derecha, fascistas...
¿A quién se le ocurre ser de extrema derecha? En fin, nadie sabe realmente qué es eso excepto ellos. Intentaré aclararme al modo en que los antiguos egipcios realizaban sus "confesiones" , es decir, confesando los pecados que no habían cometido para abreviar.
Así las cosas diré, en principio, que, "extrema derecha", es aquel ámbito de la vida (quién sabe si política) al que pertenece cualquier ciudadano normal y corriente. Extrema derecha, según el PSOE, es cuando se defiende y cuida la vida; cuando un hombre y una mujer se casan; cuando no se es marica ni feminazi; cuando no se quiere robar para la causa, cuando se denuncia el robo de dinero de todos; cuando no se quiere mentir; cuando se ama la libertad; cuando se quiere una justicia independiente y despolitizada; cuando se lucha por la libertad de prensa; cuando se es un  perseguido por motivos religiosos; cuando no se quiere ser amigo de la ETA y del terrorismo en general; cuando se defiende a la familia; cuando se quiere saber la historia de verdad y no su manipulación más artera; cuando se es, en el grado que sea menester, patriota; cuando no se quiere legalizar la desigualdad; cuando se odia el totalitarismo; cuando se odian las prohibiciones bolcheviques; cuando se tiene un poco de cultura; cuando no se quiere pertenecer a ninguna manada; cuando no se lee Público, El País, El Plural... o no se ve Telecinco, Antena 3, La Sexta... entre balidos; cuando se sabe que "la cuestión social" no es otra cosa que la "cuestión de la pasta"... entonces, uno, es de extrema derecha, ultraderechista, fascista... es decir, una persona normal y corriente.

Mea culpa, me acuso de serlo y de pertenecer a la ultraderecha; nadie es perfecto y yo no lo soy. Creen serlo los que acusan, los progres y, claro, yo no soy progre, soy una persona normal, buena persona en general, con un  poco de cultura (aunque no se puedan tirar cohetes por ello), que no quiero que me atosiguen ni me timen, que tampoco quiero que me maten ni que me encarcelen por acometer una vida normal, vulgar si se quiere, y que tengo la incomprensible manía de negarme a estar todo el día diciendo: ¡beeee, beeeee...!

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