domingo, 13 de marzo de 2011

ACTO DE ADORACIÓN EN LA COMPLUTENSE.




Créanme que así ha sido. No sé muy bien a quién agasajaban intentando burlarse al enseñarle las tetas a su creador. Y adoran, a lo mejor, al autor, o los autores, de haber llenado de veneno y confusión todas esas oquedades cacumenales. Es como si un nazi se las diera de transgresor al sacarle brillo a la cruz gamada mientras se paseaba por un barracón de Auschwitz. ¿Pero no estaban viendo a Cristo clavado en la cruz? ¡Sale bien claro en algunas fotos junto a sus tetas y como fondo!
Pero no les importa, los poderosos, los prestos siempre a la explotación de estos giles, se lo agradecen. Les han prestado un buen servicio y las van a premiar con algo, ¡seguro que sí! ¿quién no se asombrará ante tal heroicidad de tan hazañosas chicas? Los varones seguro que animarán la frecuencia de tales protestas contra opresores tan terroríficos; se les ve atentos, aplaudidores y cámara en mano.
He cambiado un par de palabras a las 16.17 del 14 de marzo de 2011 para que fuera algo menos confuso. Disculpas.

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