domingo, 19 de febrero de 2012

GOBIERNO DEL PP.

Aunque es cierto que sólo lleva dos meses desarrollando sus funciones, no es menos cierto que, en esos dos meses, ha hecho muchas más cosas que el gobierno del PSOE en siete años. En otras palabras, que este gobierno sí que puede, por tanto no puede criticarnos ni quejarse de que le pidamos tan insistentemente que cumpla lo prometido.  Encima, cada vez que el gobierno hace algo sube en las encuestas, o sea, que el desgaste es la quietud y el miedo. Sabemos que harán lo prometido en lo concerniente a la economía, aunque sabemos que no será fácil, pero es primordial que realicen lo ético y reviertan los antivalores para que en el futuro no pueda volver a darse semejante involución política, atrofia mental, desvergüenza y disipación.
El futuro del PP se está jugando ahora, en sus triunfos.

viernes, 17 de febrero de 2012

DON PEDRO SANZ Y EL CONGRESO DEL PP.

Es bastante usual que cuando alguien habla contradiciendo un dogma progre, inmediatamente corra el peligro de que lo lapiden más o menos literalmente. Don Pedro Sanz es de la raza aquella de que hablaba Orwell hace muchos años cuando ciertas cosas ya se veían venir. Decía don Jorge (más o menos, porque hablo de memoria) que “está llegando cada vez más el tiempo en el que el deber de los hombres inteligentes es recordarle a la gente las cosas más evidentes”.
Sin meterme ahora a juzgar (tampoco podría) la capacidad de don Pedro Sanz he de decir que siempre me pone en guardia el hecho de que alguien diga algo, sea lo que sea, después de la coletilla inicial de “con el debido respeto”. Esto, al menos tiene un doble significado que, a botepronto, yo pueda articular aquí en un par de frases: Primero, lo que se va a decir es una verdad evidente que el lavado de cerebro imperante impide ver al o a los interlocutores presentes que se echarán las manos a la cabeza y tratarán de expulsar al hablante a las tinieblas exteriores, o se volverán violentos, o despreciarán las palabras del hablante con condescendencia y unos aires de superioridad rayanos en el ridículo lobotomizador del Ministerio de la Verdad de “1984”. En segundo lugar que no basta con ver las cosas tal y como son --para escándalo de poco avisados que solo son masa para ser empujados o arcilla biológica para ser moldeados—sino que hay que tener valor para decirlo. Esto último es tan fundamental como poder ver las cosas.
Las manifestaciones de don Pedro Sanz sobre la adopción por homosexuales intentan pasar de largo sobre el debate de las palabras –matrimonio o unión de hecho-- que con ser fundamental puesto que se trata del derecho en sí, siempre parece estancarse ahí dejando de lado que lo verdaderamente importante es el niño adoptado, sus derechos y sus necesidades y no los de los posibles adoptantes sean homosexuales o no.
Ha habido gran variedad de reacciones a las evidencias expresadas por don Pedro Sanz, alicortas casi todas esas reacciones, insultantes muchas de ellas… huyendo la inmensa mayoría de ellas de aquel aserto de Nietzsche que decía que “una vez que has descubierto la verdad tendrás que someterte a ella”. Y, claro, a nadie se le ocurre que andar por el camino de verdad no es ningún sometimiento y que, la mentira, no es precisamente liberadora, pero ¡como se le va a ocurrir eso a alguien!, ¡sólo se le puede ocurrir a alguien del PP!, ¿y por qué, el PP, tan raramente, discute sobre las ideas?, ¿y por qué cada vez más gente del PP tira por el camino de lo cómodo, del plácido itinerario del transcurrir empujado por la corriente para acabar perdiéndose en el marasmo del que un día nos prometió que nos iba a sacar? ¿Y de dónde nos iba a sacar?, ¿de la pobreza, quizá?, ¿de qué pobreza? Si sólo es de la económica con que nos subvencionen tenemos bastante y que se dejen de ajustes, llegar a no sé qué cota de empleo y sanear balances.
Dice Cristina Cifuentes (¡por fin una Delegada del Gobierno para Madrid!) que hay que quitarle el apellido cristiano a la palabra humanismo; la excusa que da es que es una redundancia, como “medio ambiente”. Y el caso es que no resulta otra cosa que una nueva concesión a los oponentes que, a estas alturas ya no sabemos bien dónde están, si fuera o dentro del partido. Es cierto, como dice usted, que no hay humanismo verdadero que no sea cristiano, pero partiendo de ahí, doña Cristina, podemos llegar a muchos otros humanismos. En el PSOE hay miles de ellos todos excluyentes de los demás y, quién sabe si alguno de ellos no lo comparte incluso usted. Imperan esos humanismos por todas partes y son los que hacen que las palabras de don Pedro Sanz les suenen a muchos tan extrañas; repito que no sé si a usted, aunque sí a muchos otros del PP. Y esos humanismos son falsos, incluso el humanismo cristiano que está en los estatutos del PP, es falso. No existe, doña Cristina, más humanismo que el cristianismo, ni tolerancia que no provenga de él, ni libertad que no proceda de su verdad, ni justicia, ni solidaridad que llegue más lejos… no sé qué es lo que usted, verdaderamente, entiende por democracia y, en esto, habrá mil opiniones porque la democracia está haciéndose continuamente (hablo de la verdadera, no de la del PSOE que es una democracia ya acabada y fosilizada en la simple proferición de su nombre). Si usted, doña Cristina, quiere hacer alguna propuesta debe saber, como sabe, que la verdadera democracia no es sino el resultado de un proceso histórico de comprensión de lo cristiano. Si algo hay que quitar deberá entender que es lo de “humanismo”, aunque mejor sustituir lo de “humanismo cristiano” por “cristianismo” puesto que es lo único exacto y verdadero.