miércoles, 25 de abril de 2012

YPF, KIRCHNER Y LAS REPRESALIAS.

Una y otra vez y siempre la misma cosa. Siempre aparecerán los engañabobos (pues sólo se aparean entre sí, como los primeros visigodos), promiscuos ellos en aleación de buen salvaje y perfecto idiota, a justificar el latrocinio como logro revolucionario y la mentira como articuladora del tan característico racionalismo exacerbado que, logicamente, siempre conduce el irracionalismo más degradante. Y lo saben, y dicen que, Kicillof, aprendió alemán para leer a Marx, que es una estupidez tan grande como aprender chino para leerse el Libro rojo de Mao.

Pues esos son los que gobiernan la querida Argentina, una facción del peronismo mezclado con el Che y otras estupideces muy hispánicas. En España también hay unos cuantos de esos. Probablemente, los mismos que han dejado España al borde del abismo, están intentando fenecer la Argentina.

YPF robada y se habla de responder a la comisionista dándole patadas en el trasero de todos los argentinos. Pues como que a los españoles se nos hace la cosa como muy propia, muy cuesta arriba; podríamos montar un cacao gordo con Francia, por ejemplo, por muchísimo menos, pero ¡con la Argentina! Acabaremos prestándoles dinero cuando la Cristinita culmine el engaño y tenga suficiente dejando a los argentinos con un palmo de narices o, nosotros, acabaremos por pedirles carne y cereales, a ellos, si alguien nos bloquea.

Todo lo que se quiera, pero en la Comunidad andaluza van a gobernar unos señores que han robado centenares de miles de millones de pesetas. No se llaman Cristina ni se justifican al modo pedestre de Kicillof, pero podrían hacerlo.

Seguimos todos (Iberoamérica entera, incluidas España y Portugal) sumergidos en los complejos de la falsa leyenda negra del XVIII y en la más estúpida y falsa aún (aunque hija de aquella) leyenda negra moderna. Lo preocupante es que sus víctimas más escandalosas sean Cristina, Chavez, Evo, Zapatero... y que sus intelectuales se llamen Kicillov y que, encima, nos estén gobernando o nos hayan gobernado.

"Un fantasma recorre el mundo, el fantasma del comunismo". Y el fantasma de la estupidez, añado yo. Son las primeras palabras del Manifiesto comunista. No sé cómo se dice eso en alemán, Kicillof sabrá, aunque puede auxiliarnos el inglés, siempre que British Petroleum conceda la venia y no amenace con cercar Buenos Aires; nos encomendaremos a Nuestra Señora del Buen Aire por si las moscas.

Pues eso.

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