sábado, 2 de febrero de 2013

LA SOBERBIA.

Decía Keysersberg aquello muy cierto de que "la paz da origen a la riqueza, la riqueza a la soberbia, la soberbia a la guerra, la guerra trae la miseria, la miseria da paso a la humildad y la humildad trae nuevamente la paz".

Me da a mí que caminamos por las veredas, trochas y barrancos de la soberbia, muy cerca ya de su consumación en algún dolor del que, a lo mejor, no escapamos. Claro que algunos andan siempre pensando en rentabilidades y creen, con Napoleón, aquello de que si "el enemigo se equivoca no lo distraigas".

Dimitir y no acabar enfrentando los problemas, dejarse llevar por la corriente de un mundo que se ha vuelto idiota del todo no es, claro, la mejor solución. Por esta parte ya lo avisaba Demóstenes hace muchos siglos: "El que huye ha de combatir nuevamente".

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