viernes, 17 de mayo de 2013

WERT Y SU REFORMA.

No la conozco en todos sus términos pero puedo asegurar que no se debe seguir ni un segundo más con la perniciosa sarta de postulados progres. Los populares destacan que hay que acabar con el fracaso escolar, es decir con la ignorancia supina que es la sempiterna propuesta socialista.

Algunos destacan el asunto de la clase de religión como el horror de la reforma. El caso es que sin esa asignatura los chavales no saben, ni de lejos, a qué civilización pertenecen, probablemente la única que existe y que está a punto de fenecer por causa de la lacra socialista. Las alternativas a la civilización occidental comienzan a proponerse siempre tras el destierro de la religión, de la religión de Cristo, claro. Durante el último siglo lo han hecho de ese modo el fascismo, el nazismo, el socialismo, el comunismo... que necesitan como agua de mayo el analfabetismo funcional de la población para poder imponer sus horrorosas tesis... aunque ellos se vean a sí mismos como santos de altar.

Seguramente la ley Wert no será perfecta y, en la medida en que no lo sea, lo será por pura contaminación socialista, pues, en el PP, hay unos cuantos socialistas; pero será mejor siempre una ley con sentido común contaminada por una pizca de socialismo, que una ley socialista ayuna de cualquier grado de sentido común.

La Valenciano está que trina no vaya a ser que dentro de nada le empiecen a dar lecciones los alumnos de la ESO.

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