miércoles, 17 de septiembre de 2014

EL PP: ¡MENOS VILLALOBOS, CAPERUCITA! ... Y LOS CUENTOS ATROCES DE CELIA.

Causa dolor ver cómo un partido con una serie de divertidas tendencias en otro tiempo --conservadores, democratacristianos, liberales-- es ya un simple remedo del zapaterismo más idiota y ajeno al pensamiento: abandono de las víctimas; pactos etarras; anti España; anti vida e inauguración de nuevos mataderos; anti cristianismo; pro islámismo; anti pensamiento y pensamiento único; antifascismo que es infinitamente peor que el fascismo que pretende combatir; nacionalismo y socialismo, antieducación, cobardía --lógica cuando ya no hay principios--; corrupción y ansias de poder; silencios cómplices, católicos falsos y acomodaticios; ...  e idiotas que aún piensan  --o pensamos-- que algo, aunque sólo sea un poco, se puede rectificar.

Es una mentira como un templo que las revoluciones siempre se hacen desde abajo --jamás las que se hacen desde abajo triunfan--, por el contrario se preparan concienzudamente desde arriba y se ponen en manos de gente de veinte años, sólo así pueden triunfar.

Y el PP seguro que va a triunfar, como lo hizo el PSOE, antes de despeñarse.

En el PP, hay gente --seguramente no demasiada-- que cree que debe volver el pensamiento, el valor de las personas y no la masa amorfa, perfectamente moldeable como la plastilina, que ya ha triunfado en otras formaciones como el PSOE, Podemos, IU, el nacionalismo todo...

El día, cercano ya, que el PP fracase del todo, la España milenaria --fuente de nuestras libertades, cultura, independencia y garantía de nuestra propia vida-- habrá desaparecido para siempre. Por el contrario, una reacción en el PP --que aún puede hacerlo-- puede provocar, al mismo tiempo, una reacción en el buen sentido en los demás partidos. Pero están los arriolas y las maluvas de sus esposas, y están por ello, la estupidez, los regates en corto y el abandono de las grandes estrategias.

No hace mucho, el PP, se asombraba de aquello que hacía el PSOE: ¡Quieren cambiar el modelo de sociedad!, decían con alarma. Y, el PSOE lo cambió y cuando llegó el PP lo bendijo sin ninguna alarma... y al final, lo único genuino --aunque por otro lado bastante atroz, terrorífico y temible-- es Podemos; no se le puede acusar, de momento, de engañar a nadie.

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