lunes, 24 de noviembre de 2014

¡VAYA, CON ESTOS TIEMPOS!

Creo que era Leon Bloy el que decía que cuando quería enterarse de las noticias del día leía el Apocalipsis. Ahora, desde luego, no estaría de más hacerlo. Hay montones de cosas que apuntan hacia un punto bastante desasosegante y, por ir a lo seguro, yo recomendaría analizar lo que pasa en la naturaleza y en la Iglesia. Aparte de la la Biblia son las dos mejores guías para saber cuáles son los síntomas de la gravísima enfermedad que el mundo padece.

De la primera poco tengo que hablar puesto que todo el mundo sabe que cada vez ocurren cosas más  terribles y mucho más frecuentemente que antes, y de la segunda casi mejor no hablar. Vease en España: después de todo lo que está pasando no hay un solo pastor, aparte de Monseñor Reig Pla, que haya dicho lo que tiene que decir. La Conferencia Episcopal permanece casi en silencio mientras los católicos sufren persecución y ni siquiera aclaran, por ejemplo, en qué medios de comunicación invierten los dineros de los fieles. Se dice que hay inversiones de la CEE en medios de comunicación que están las veinticuatro horas del día atacando a la Iglesia, atacando a los católicos, intentando matar las almas... y a fe que lo consiguen.

El PP se ha pasado al lado de los que atentan contra las almas, contra los entendimientos y se está colocando al borde de la desaparición como partido. Esto sería lo de menos si no conllevara la desaparición de España. Hay quien dice que, a lo mejor, eso es lo que se pretende. Desde que Rajoy fuera, en Méjico, secuestrado por la poderosa logia que fuere persigue cualquier consenso a excepción del que debería alcanzar con sus votantes. Lo da por hecho, o es que se conforma que, en las próximas elecciones, esos votantes le consideren el mal menor. Lo malo es que para los del mandil o gran oriente que sea, España, es el mal mayor (sólo hay que ver la cantidad de símbolos masónicos en las banderas y escudos de casi todos los países hispanoamericanos) y es ésta una oprotunidad como no se había presentado otra desde la época republicana.

De todo esto se habla mientras, Rajoy, deja que la infección crezca al tiempo que parece no advertir que esta no es una enfermedad que se cura sola o que, con algún pase de muleta va a lograr sacar de casa a aquellos votantes y simpatizantes que tanto lucharon para que llegara al poder: avisar a mamá y hacerla partícipe del homicidio no ayuda en nada. Curiosamente, Benigno Blanco, aún cree que Mariano Rajoy está contra el aborto. En fin, ya que casi todo es un desastre que, al menos, haya optimismo.

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