domingo, 11 de enero de 2015

CHARLIE HEBDO. "PUEBLO DE DIOS" (Hojita Parroquial).

"YO NO SOY CHARLIE HEBDO", por supuesto, y me da igual que la televisión de los obispos defienda el "derecho a la blasfemia" o que, Gil Tamayo, el portavoz de la Conferencia Episcopal, diga que el pasquín frances y otros medios parecidos “ejercen un servicio del humor satírico pero necesario también en una sociedad democrática y libre”. ¿Que necesidad, don Gil Tamayo, hay de insultar a Mahoma o de asar un Cristo?


Por supuesto que debemos condenar la inusitada vileza de los asesinatos de esos periodistas y exigir que tanto esas alimañas que los perpetraron como el caldo de cultivo que los genera sean erradicados de una vez. La Civilización Occidental va camino de su desaparición, es decir, está dejando de ser una civilización por que ya está trufada de barbarie. Y, desgraciadamente, no hay recambio, no hay más civilizaciones propiamente dichas como lo es (era) la Occidental Cristiana, pero, como hace ya mucho que está dejando de ser cristiana, también está dejando de ser civilización. Podemos, como hacen sociólogos colectivistas, llamar civilización a otras maneras, culturas... aunque de civilización no tienen nada, sólo un grado mayor o menor de barbarie.

Echar la culpa a los enemigos de la Civilización Occidental es muy legítimo y obvio, pero no es ni mucho menos toda la verdad. Dentro de Occidente hay muchos enemigos de Occidente que están desde hace mucho tiempo socavando todas las defensas Occidentales: hablo de masones, judaizantes, liberales, socialistas, comunistas, nazis, progres...

Pero no sólo es eso, desde la Iglesia, también se contribuye a ello --y esto es posiblemente lo más grave de todo cuanto sucede en Occidente-- mediante la ideología modernista y la lógica consecuencia de la apostasía, dando la impresión de que ya nada existe que sea firme y verdadero. Y encima, muchos curas, obispos, cardenales... repartiendo bendiciones como simiente.

Pruebas de esto las hay a tutiplén. Leo en la hojita Parroquial "Pueblo de Dios" que edita la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, bastantes cosas alarmantes en un grado difícil de calibrar por un laico como yo que no quiere ofender a ningún cura. Leo, digo, en dicho medio que "Cáritas con los objetivos de desarrollo del milenio. ¡En 2015 actúa" . Los ocho objetivos de que habla la hojita parroquial son en su mayoría equívocos. Por supuesto, quién no está a favor de "erradicar la pobreza extrema y el hambre", "lograr la enseñanza primaria universal", "combatir el SIDA"... Pero cómo se logra todo eso: "Promoviendo la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer","reduciendo la mortalidad infantil", "mejorando la salud materna". En otras palabras extendiendo, contra natura, la IDEOLOGÏA DE GÉNERO (atroz engendro contra la mujer; léase Informe Kissinger, Informe Carter para control, mejor dicho, para que no nazacamos los de las razas inferiores) que promueve el aborto, (preservativos para que el SIDA se extienda, ya veremos próximamente el infanticidio), la eutanasia como únicas y exclusivas formas de salud reproductiva y materna, reducción de la mortalidad infantil y promoción de la igualdad entre los sexos (por fortuna aún no habla de "los más diversos sexos").

¡QUE PINTA LA IGLESIA EN ESTA MIERDA DEL GOBIERNO MUNDIAL QUE PRETENDE, ENCIMA, GARANTIZAR LA SOSTENIBILIDAD DEL MEDIO AMBIENTE! Por desgracia todos sabemos cómo --la ONU-- suele garantizar la sostenibilidad del medioambiente: librando a la naturaleza de la presión antrópica, como suelen publicar en sus documentos, o lo que es lo mismo: promoción de guerras, aborto y eutanasia. ¡Cáritas, IGLESIA! ¡Qué Iglesia!

Doy la vuelta a la Hojita Parroquial y leo: "Las 10 noticias más leídas del Papa Francisco" Simplemente atroz. Se habla, como de pasada, de la Virgen María (una vez) y del Espíritu Santo (una vez), todo lo demás son alusiones a que el centro es la persona (no Dios, no Jesucristo), favorecer la vida (será defenderla ¿no?), mucha solidaridad, nadie necesita a Dios sino dignidad, y cuando se especifica,  sólo es dignidad humana.  Dice que el trabajo realizado el domingo da prioridad al dinero no a la persona humana (creía yo que era Dios). Finalmente, don Álvaro del Portillo, llevaba una paz en el corazón "tan suya"... Imagino que era Jesucristo el proveedor de la paz del corazón de don Álvaro, al menos él así lo decía.

Ante cosas así, ni Occidente, ni España, ni nada de nada.

Que Dios nos asista porque todo esto va a una velocidad que pasma. Antes necesitábamos siglos, ahora, en un par de años se recorren edades enteras.

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