jueves, 8 de enero de 2015

ISLAM. EL CORÁN.

Esta entrada fue publicada en este blog el 8 de abril de 2010. 

A raiz de los atentados en Francia, los tertulianos se dedican a repetir un montón de errores y mentiras sobre el Islám, falacias sempiternamente actualizadas sobre el cristianismo e ignorancia histórica a punta de pala. 

Convendria aclararles a algunos que no todas las religiones son iguales, aunque la de los "buenos" es copia cuasi punto por punto del Islam.

Este artículo fue escrito con rapidez, tras leer la sinopsis de un libro que menciono al principio y fue citado y republicado en otros blogs y webs.

Lo vuelvo a colgar por si álguien necesita alguna información. No estaría de más que lo leyeran algunos tertulianos. Después de tantos años del 11S ya podían ponerse un poco al día


 Anda por ahí un libro de Enrique de Diego sobre el islam que ha vuelto a poner en la primera plana un problema que, desde el siglo VIII, nunca ha abandonado a España. Aun acabada la gloriosa Reconquista ―oficialmente― en 1492, no hemos tenido paz con esos señores salvo en contadas ocasiones. Ahora, tal y como hace años dijo Gadafi, quieren conquistarnos a base de parir y de cubrir los gastos que ello les suponga con los impuestos que todos los malditos donjulianes y witizanos, que por ahí pululan, sacan de los bolsillos de los pobres invadidos españoles.

El libro de Enrique de Diego aún no lo he leído, anda por encima de mi mesa junto a otros muchos que tengo para leer y, por lo que he hojeado y ojeado, parece un buen resumen y lo suficientemente sencillo como para que pueda ser entendido por una gran mayoría. Es recomendable incluso para los que se ponen a hablar sin saber de qué va el tema. Digo esto último porque pueden leerse artículos, incluso editoriales de periódicos como Público y el País, e intervenciones en medios audiovisuales de periodistaspropagandaislamsocialismo que dicen que al leer el Corán depende mucho de cómo se interprete. Luego, también, hay que apechugar con toda la caterva de memos que peroran por todas partes que todas las religiones son iguales, sólo tres segundos antes de berrear que la Iglesia es muy mala. En todo esto hay mucho de ignorancia, pero mucho más de maldad.

Pero, ¿qué es el Corán para los musulmanes? El Corán es para ellos un libro increado y eterno que fue transmitido por Dios gota a gota, durante veinte años, a Mahoma. Es un libro que, desde la eternidad, está junto a Dios y, por tanto, no puede ser interpretado, ni traducido, sólo recitado en árabe. En las últimas décadas se ha admitido, a duras penas, la traducción. Arabia Saudita lo ha traducido "oficialmente" a varios idiomas hace unos pocos años. La interpretación del Corán es un "crimen supremo de ateísmo y de ignorancia" y que conlleva la pena que todo el mundo sabe. El islam, por tanto, suele hacer hincapié en lo ignorante, iletrado e incapacidad de Mahoma para haber concebido una obra "tan inimitable". Sólo Dios puede haber escrito el Corán.

He leído el Corán un par de veces completo y lo he releído unas cuantas veces después. Cada vez que lo cojo me parece más terrible y más coránico el terrorismo islámico. Es el guión a seguir para acabar en el paraíso de las huríes de forma instantánea. El hecho de que una mayoría de musulmanes lo sean con cierta laxitud es toda una bendición. Si alguien vive el evangelio con toda la intensidad que le sea posible te sale una Teresa de Calcuta o un Padre Pío; si hace lo mismo con el Corán se estrella contra las Torres Gemelas o el Pentágono, o le corta en un video el cuello a alguien lentamente, con un cuchillo de sierra, para que la cosa dure y haya mayor gloria para Alá.

Mahoma iba dictando a sus secretarios las palabras de Alá y estos las iban escribiendo en omóplatos de cordero y en trozos de vasijas de barro rotas. Aparte de infinidad de barbaridades incontables ―que dejan el Mi lucha de Hitler, el Libro rojo de Mao… a la altura del betún― todo lo demás, fundamentalmente la suras de la Meca, son simples transcripciones de la Biblia, literatura judaica talmúdica… y, lo más curioso, es que está escrito tal y como los niños judíos recitaban su catecismo. No hay más en el Corán.

Esto ha llevado a los estudiosos más importantes a admitir que, como hay tantos puntos comunes con el Talmud, la literatura judía y la Biblia, la única conclusión razonable es atribuir la paternidad del Corán árabe a un judío letrado ―que estos desde el principio casi del pueblo judío siempre han sabido leer. Todos debían hacerlo a los nueve años―, a un rabino, se supone que en contacto con Mahoma. Se apunta incluso al rabino jefe de la Meca.

Curiosamente, el islam, descansa sobre la enseñanza dada a Mahoma por un rabino judío. Rabino judío y anticristiano pues el Corán comienza diciendo que Alá es el que ni engendra ni es engendrado. Acaba entendiendo muy mal el cristianismo, claro, cree el rabino autor, como lo creían todos los judíos, y todavía creen que los cristianos somos politeístas, al confundir el Trinitarismo con el triteismo. Lo del Espíritu Santo le suena muy raro y acaba diciendo que esos tres dioses son el Padre, el Hijo y la Virgen María.

En la religión islámica no hay absolutamente nada genuino. El Corán árabe no es más que una simple traducción de un Corán hebreo y, en su origen, el islam no es más que una comunidad de árabes convertidos a un judaísmo cuasi herético que profesan un odio hacia el cristianismo más propio del judaísmo farisaico, reinante después del año 70, que del politeísmo de las tribus sarracenas de Arabia de los tiempos un poco anteriores a Mahoma.

La conclusión es esta que he transcrito más arriba. La alternativa es que, verdaderamente, el Corán, le haya sido transmitido a Mahoma por Alá. Recordemos que el Corán es un libro increado que hasta la transmisión a Mahoma por Alá había permanecido junto a Alá en los cielos desconocido por la humanidad. Pero si esto es así, ¿cómo es posible que hubiese frases en el Corán, párrafos enteros, de otros libros, por supuesto, simplemente humanos?

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